Odio

Una y otra vez la muerte, causada por esa parte de la humanidad que nos hace perder el sentido de la vida, tan maravillosa, tan nulamente valorada por la Maldad intrínseca en nuestra naturaleza. La fe en el ser humano, la esperanza en que algún día la deshumanidad desaparezca totalmente del espíritu del hombre, se tambalea con cada segundo de la permanencia de la especie humana en este planeta. Somos exterminables, y estamos siendo exterminados por nosotros mismos. Sigamos pues viviendo egoístamente, siendo cómplices de la barbarie que nos llevará a cumplir ese desafortunado destino: El día en el que el equilibrio volverá al Universo.

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Sinrostro

Sin rastro del rostro. Con un rato de reto. Avivando la vida. Mezclándola con la tuerta muerte. Aguantando la desidia, el desánimo y el estupor ante el no reconocimiento de uno mismo. Sin rastro del espíritu arrastrado. Tan erosionado que parece anulado. Y el resto, supurando sopor. Ante la mentira, ante el engaño continuo y manejado. Ante el temblor crónico del enajenado. Ante el encogimiento de hombros de los hombres, que por querer mucho acaban teniendo lo que se llevarán a la muerte: Nada.

 

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(Selfie tomado el 12 de marzo 2017 a las 15:08:41, justo cuando el sol deslumbraba)

Genio

Genio. Tránsito y esperanza. Lúgubres sentimientos de insatisfacción. Patetismo integral de una memoria caduca. Irreprochable tentación de lo absurdo. Lujuria vana de una rabia eterna. Vasta bestia marchita marchando hacia la total disgregación, hacia la total desaparición de la esperanza en un remedio para la cordura. Prefiriendo estar loco que lúcido. Prefiriendo morir que vivir en la nada. Deseando. Buscando antes que encontrando. Para perderse siempre. Genio.
Es hora de echar a andar de nuevo.

 

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¿Quién decide? (Por Monami y Archimaldito)

No encontraba su libro y se estaba desesperando.

Buscaba y buscaba, pero no aparecía. Tenía la sensación de que alguien o algo se lo había escondido. Ese libro era muy importante para él. Se lo habían regalado cuando estaba vivo. Cuando su memoria intacta lograba que los detalles permanecieran vívidos, saboreados cada segundo, con cada latido de su corazón. Cuando aún era un libro en blanco donde apuntaba, día a día, cada detalle de su vida, antes de que estos se le olvidaran.

Porque sabía que un fallo genético en su estirpe dejaría, poco a poco, su memoria en blanco. Porque sabía que la degeneración biológica iría de la mano con su disgregación mental, hasta la desaparición absoluta de su cuerpo.

Y ahora, ya sin él, se preguntaba: ¿Quién decide lo que es bello? A veces yo he cerrado también así los ojos.

 

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H.H.

Seáis quienes seáis no me merezco vuestra discordia y menos aún vuestra falta absoluta de respeto.
Por mucha nave nodriza que traigáis para impresionarnos, por mucha abducción que utilicéis para atemorizarnos, por mucha invasión que sugiráis para amenazarnos, no creo merecer la injusticia de vuestra indiferente barbarie.
Firmado: Humanidad. Harta Humanidad.

 

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