Abducido

Ya fui abducido hace tiempo, justo cuando me implantaron nódulos neurológicos de alta prestación para que se imbricaran con los ejes de mis neuronas, aunque creo que erraron en la apreciación de que mi cerebro extralimita su velocidad en relación con mis constantes fisiológicas, o sea, pienso más rápido de lo que hablo y es por ello que, a veces, me trabo en mis disquisiciones.

 

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Escucha

 

Todo en silencio, padre,

tanto en el cielo como en la tierra.

Todo en silencio,

aunque éste no es tu cielo

ni ésa es mi tierra.

 

 

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Inconmensurablemente

   Atormentado con la miseria humana, trato de encontrar una salida a las ilusiones que me he hecho sobre el modo de ayudar a los demás a afrontar sus, para ellos, irresolubles problemas. Confiando en mi voluntad para que me guíe a través de la incomprensión de los receptores de mis esfuerzos. No cejo ni cejaré en el intento. Siempre hay alguien que se da cuenta, a tiempo, de que existe esperanza para vivir a pleno rendimiento de acuerdo con uno mismo.

   Recuerdo que hubo un tiempo en que me atormentaba pensando en que mi vida seguía pautas mecánicas de supervivencia y que nada llenaría el vacío que en ella se había formado. Estar muerto o vivo debía de ser lo mismo. A punto estuve, en varias ocasiones, de probar esta hipótesis. Pero algo me decía que debía seguir luchando conmigo mismo para buscar los frutos de mi experimentación con el ejercicio del Amor.

   No sé cómo fue que, a punto de concluir el mundo, y yo con él, me pregunté por qué, entonces, estaba vivo ¿Para nada? ¿Vendré de la nada para acabar en la nada? Un sinsentido, sin duda. ¡Qué vano esfuerzo sería crear algo para no ser disfrutado!

   Decido, pues, que todo tiene un sentido, y que algo o alguien produjo ese sentido. Ya tengo un objetivo: Buscarlos a ambos. Pero no contento con ello, quiero que los demás hagan lo mismo. Es delicioso, inconmensurablemente magnífico, irse encontrando a uno mismo. Cuanto más me doy cuenta de quién soy, por qué soy y para qué soy, más ganas tengo de comprender a los demás, a los que recorren el mismo camino que yo, y a los que no, para que empiecen a recorrerlo.

   ¿Y después qué? Cuando me haya conocido totalmente, qué debo hacer. Y la respuesta es siempre la misma: Nunca llegaré a conocerme de verdad, porque el mismo hecho de estar haciéndolo me hace ir subiendo escalones de mi evolución interna, escalones que separan pisos distintos, que son también desconocidos para  mí, y así siempre, y así siempre. Y después, de vuelta a encontrar al prójimo.

   En verdad que es inconmensurablemente magnífico vivir. En verdad que es inconmensurablemente magnífico amar.

   Y ahora, que me conoces bastante bien, empezaré a mostrarte la Luz, una de tantas que es proyectada por uno de tantos focos de luz en el infinito espacio de la inmensidad…

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Los archimalditos, sin límites.

 

Brillando y aturdiendo.

Ajusticiando a los injustos.

Liberando a los presos de conciencia.

Sanando a los enfermos de falta de libertad.

Enfrentando la verdad a los mentirosos, a los rufianes.

Perdonando a los arrepentidos de corazón, y de mente.

Salvando las distancias con l@s maldit@s.

Quebrando los pies de barro de las élites.

Bendiciendo a l@s bendit@s y cuestionando a l@s archibendit@s.

Sembrando las dudas sobre los privilegios.

Implosionando los cimientos de los explotadores.

Regando los campos de la armonía, extensos como universos.

Aplaudiendo a los genios rezagados.

Revolucionando a los evolucionados.

Derribando fronteras inútiles de razas, idiomas, religiones, ideales, sexos y naciones.

Exaltados en la paz y exhaustos en la conciencia.

Librepensadores respetables, respetuosos y respetados.

Conocedores de los límites franqueables.

Igualitarios e igualadores.

Eternamente mejorables.

Activistas y activadores.

Incansables aun con los cerebros descansando.

Amplificando los gritos apagables para que nunca sean silencio.

No hay límites de tiempo ni espacio para l@s archimaldit@s.

 

 

 

(Nota: Esta es la tercera parte de la trilogía archimaldita, completada con “archimalditos seáis todos” y “Mis archimaldiciones”. No hay más, ni habrá más. Palabra de archimaldito)

 

 

 

Mis archimaldiciones

Mis archimaldiciones más profundas e hirientes a los opresores del mundo.

Mis archimaldiciones más profundas e hirientes a los privilegiados que han conseguido sus privilegios a costa de otros.

Mis archimaldiciones más profundas e hirientes a los que no permiten ni la igualdad ni la justicia ni la libertad.

Mis archimaldiciones más profundas e hirientes a los que creen que tienen derecho a todo pisando los derechos de los demás.

Mis archimaldiciones más profundas e hirientes a los que no tienen ni dignidad ni respeto ni conciencia ni consciencia.

Mis archimaldiciones más profundas e hirientes a los que no aman la belleza de este mundo y hacen todo lo posible por destruirla.

Mis archimaldiciones más profundas e hirientes a los que no respetan la vida de las otras especies.

Mis archimaldiciones más profundas e hirientes a los que  se escudan en tradiciones estúpidas para comportarse como estúpidos energúmenos.

Mis archimaldiciones más profundas e hirientes a los que creen que pueden apagar la luz interior de los que la tienen.

Mis archimaldiciones más profundas e hirientes a los que no se dejan amar.

Mis archimaldiciones más profundas e hirientes a los que no aman.

Mis archimaldiciones…

 

 

 

Archimalditos seáis todos

Empecé siendo archimaldito y creí en extensiones de mi espíritu creando el clan de los archimalditos: Personas con principios inamovibles.

Un archimaldito no está maldito, en incoherencia con su propio nombre.

Los archimalditos no enarbolan banderas sino que crean imperios gobernados por creadores de mundos propios.

Los archimalditos activan la llama de la esperanza.

Los archimalditos son generosos por naturaleza.

Un archimaldito siempre está estupefacto ante la realidad circundante y la envolvente.

Ser archimaldita es igual a ser archimaldito. Los géneros sexuales limitadores no existen.

Un archimaldito se rebela siempre contra el sufrimiento ajeno, impuesto a cosas artificiales, seres inanimados, animales, vegetales y personas.

Un archimaldito es, ante todo, libre y liberador.

Un archimaldito tiene, como regla personal principal, la obligación no impuesta de despertar conciencias, de remover consciencias.

Nunca lograrás identificar a un archimaldito, salvo que ese archimaldito lo haga voluntariamente.

Nunca hagas caso a lo que un archimaldito dice. Siempre dice la verdad.

 

Firmado: archimaldito