1 de enero

Tengo siempre una sensación extraña al comenzar un nuevo año. La inercia del año anterior no me hace sentir la frontera temporal entre uno y otro. Me planteo un nuevo año no cuando lo dice el calendario sino mi propio aniversario de vida.
No me planteo nuevos proyectos sino que los dejo fluir, siendo fiel a mi espíritu de improvisación.
Sintiendo felicidad si salen bien pero no agobiándome ni negativizándome si salen mal o no salen como yo hubiera querido.
Dejar fluir todo, sin forzar ni mi cuerpo ni mi mente para no malgastar energías que necesitaré para lo próximo que venga.
Pero aún así, necesito unos días de reestructuración interna para seguir adelante.
“Año nuevo vida nueva” no suele ir conmigo. Todo se dará, todo llegará, y si no, me reiré y reiré, para no perder la buena costumbre.
                               1 de enero de 2021.
                   Jesús Fernández de Zayas
                                         “Archimaldito”

¡Qué profundo es tu amor!

 Escuchando aquella canción lenta de los Bee Gees, la de los agarraditos y el descubrimiento del amor adolescente, la de la lagrimita incipiente, emocionante en su música y enigmática en su letra por no entender, aún, el idioma, pero jugando con la imaginación de lo que debía de contar el falsete de Barry el Barbas, y trayendo recuerdos obsoletos a la memoria, recuerdos recurrentes para aliviar la realidad actual circundante, asumiendo que el período de crisálida ha pasado y que hay que enfrentarse a otra emoción, a la del desquite, a la del disgusto, asumiendo sufrimientos, para vacunarse contra los que nos los van a provocar con lo mecánico, lo ritual, lo nada placentero de las rutinas.

   Y prefiriendo el desconocimiento de la vida en aquel tiempo, cuando se estaba al margen de los acaeceres que pudieran surgir en la discordia existente en el mundo de los adultos.

   ¡La felicidad absoluta! How deep is your love! ¡Canta Barry, canta!

 

2013-07-28 17.38.09

Consejo al que no harás caso

   Veo que te esfuerzas demasiado en comprobar que las cosas que te enseñan son una realidad palpable. Y no es así.

   Ellos, los que enseñan, meten en tu cerebro una serie de conocimientos que no sirven para nada. Lo importante es vivir con las intuiciones, las que te han sido dadas al venir a este mundo. Solo debes confiar en ellas. Todo lo demás se hace para encontrar el placer, el del sexo o el del poder, y son múltiples los caminos que llevan a él.

   Si sabes más, estás más cualificado en la sociedad y, por ello, realizas una función dada por un trabajo para el cual se te ha preparado. Este trabajo tiene como finalidad el conseguir dinero, dinero para sobrevivir o dinero para alimentar vicios distintos. Y para conseguir mujeres u hombres, si se está en la edad, o para conseguir poder, por no estar en la edad para conseguirlos por ti mismo.

   Yo te aconsejo, pues, que no caigas en esta degradación. ¡No aprendas!

 

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