Q ¼


Siento el dolor.
Siento el calor.
Siento el temor.
Y aún así, me mantengo firme.
Sin ganas de irme.
Sin lograr que te vayas.
Y cuando menos me lo espere,
sentiré la plenitud.
Dejaré de sucumbir a la barbarie de los daños de lo gris, de lo insulso, de lo estancado y negativo.
Y estarás aún conmigo.
Apoyándome en la lucha por avanzar.
Por estremecer las desarmonías del prójimo.
Vitalizando el derrame de lo eterno,
la victoria de lo sencillo.
Aclamando y celebrando la actitud del cambio.
Desarmando la aptitud de lo mediocre, de lo oscuro y anodino.
Volviendo al origen de lo lumínico, radiante y brillante.
Para vivificarnos y darnos nuestra razón de ser,
del como tiene que ser.
Porque alguien, con más poder que nosotros, lo dijo y lo predijo.
Y ahora, aunque estemos amparados en la esperanza,
seguimos vibrando en los colores de
la Armonía.
Seguimos amando en la esencia de lo bello e imperfecto.
Tú y yo, y la Luz.

Fotografía: Archimaldito

No te fallaré

Ni una maldita brizna de aire.
Ni mi rincón de tu piel.
Ni la almohada de la esperanza.
Ni la lujuria de la sabiduría.

Uno se harta de las persecuciones a mi mente.
Uno esquiva los tropiezos de la quietud.

Para qué soy si no soy eterno.
Para qué respiro si no lloro.

La tentación de la inexistencia
ha pululado demasiadas veces.

La rebelión de la ironía es la que hace ensombrecer la desesperanza.

Tanto aire y tantos pulmones.
Tanta mente y tan pocos recuerdos.

Sabré superarlo.
Siempre, a mi pesar, lo supero.

Esta vez me costará más hacerlo, porque no estás tú para cobijarme.

Pero el sin miedo me tonifica los músculos de la lucha perenne.

Y esta vez, después de tantas, creo que no fallaré, creo que no te fallaré.

Fotografía de Archimaldito

Cierro mi orto



Cierro mi orto
Para que tú me metas bien el dedo
Mi cuarto ojo
Para que tú, entiendas mi dolor

Para que oigas
Hoy de verdad
Lo mucho que me duele
Para que veas
Para que creas
Que vivo
Ya un horror.

Abro mi orto
Para que tú me cures libremente
Para que tú
Me mires y no tiembles
Y puedas darme
Pomada otra vez


Abro mi orto
Para que cortes
las venas sanamente
Para que pongas
sutura y no tiembles
Y puedas darme
De alta de una vez


No me moveré, no me moveré
Puedes hacer, lo que quieras conmigo
No me quejaré, ya no lloraré
Cúrame ya, las hemorroides, doctoooor

(Letra de Jesús Fernández de Zayas «Archimaldito». Cántese o recítese con la música de la canción «Cierro mis ojos», compuesta por Manuel Alejandro e interpretada por Raphael)

Conciertos

En mi época de acudir a los conciertos de grandes estrellas internacionales, no había smartphones ni cámaras pequeñas con las que hacer fotos. Además, estaba prohibido, a no ser que pertenecieras a un medio de comunicación autorizado.
Yo me las ingeniaba para pasar la cámara, carretes y flashes, de maneras rebuscadas para lograr burlar los controles de seguridad antes de entrar al recinto.
Y luego estaba la complicidad de los desconocidos que te rodeaban para cubrirte y que los de seguridad no fueran a buscarte para requisarte el instrumento del delito.
A Prince lo tuve muy cerca en las dos ocasiones que fui a verlo. Tan cerca que temblaba de emoción (por eso algunas fotos me salieron movidas, salvo excepciones).

Nunca olvidaré las experiencias. Nunca.

Fotografía de Archimaldito

Solo

Solo.
Estoy Solo.
Siempre solo.
Y aunque solo,
sé que solo
estoy solo.


Canto y toco,
y bailo y afloro,
y aunque molo,
sé que solo
estoy solo.


No estoy loco
y te aloco.
Monto el pollo
bolo a bolo,
y te arrollo
con mi rollo.


Y aunque tengo
tu apoyo,
estoy solo,
siempre solo.

Archimaldito, yo, antes de actuar, con los Maestros Luis De Diego, a la batería, y Josele Luna, al bajo.

Caxo

Trompetas, que lo petas
y no respetas.
Violines, jolines,
y no opines.
Y el saxo, sin retraso,
no hagas caxo.
Mas la guitarra, esa cimitarra,
no seas bandarra.
Escucha, no más,
la música celestial
que anuncia, sin más,
el jamás.


Fotografía de Archimaldito