Inamovible



La desmemoria le incapacitaba para tomar cualquier decisión.

Rompía los esquemas, pero estaba atado a la desdicha.

Y en el cúmulo de sus circunstancias siempre vencían las dudas.

Se solapaban las ideas emergentes que luchaban por vibrar.

Se repetía el cansancio hacia lo mundano.

Sopesaba los cambios, y era entonces cuando la inteligencia de cualquier entelequia escondida era amenazada por el paroxismo de lo inabarcable.

Fotografía por Archimaldito

Sangre y hedor

Tantas veces miramos hacia otro lado.
Tantas veces no nos implicamos.
Tantas veces hacemos oídos sordos y ojos ciegos a las señales.
Mientras no nos salpique la sangre, no olamos el hedor ni toquemos lo podrido todo va bien, pensamos.
Y mientras, el poder se aprovecha de nuestra inacción, de nuestra falta de empatía.

Fotografía por Archimaldito

Debería

Debería quejarme menos y escribir más. Dejar de llenar mi boca de palabras insulsas, sin sentido, cuya única finalidad es el quedar bien ante los demás, y armarme de paciencia, talento y rebeldía para atacar al Sistema y a todos los que adoran sus templos de intelectualidad y basura mediática.
El mundo se merece un revulsivo para seguir evolucionando, y cuando me refiero al mundo me refiero al planeta, a la Tierra que nos ve nacer y morir cíclicamente, y también me refiero a la masa de humanos que corrompen la armonía del Universo.
Debería llenar hojas y hojas y hojas con palabras hirientes, que invocaran la conciencia de la especie primigenia, antes de que sea demasiado tarde y los quejumbrosos habitantes de las civilizaciones fallidas se hundan en la miseria ética y moral, antes de que desaparezca el inmerecido estado de bienestar que idolatran todos los que sabotean las leyes del amor, respeto y tolerancia hacia lo ajeno.
Debería mandar a paseo a los gurús económicos y financieros, a los políticos calentadores de poltronas, a los medios de comunicación incomunicadores, a los falsos profetas de lo perennemente bello.
Debería escribir y dejar de quejarme a los oídos sordos, a las voluntades inconexas, a la barbarie de la desidia. Tengo tiempo. Toda una vida y las siguientes en las que no creo.
Y después de escribir las palabras, las gritaré. Y las actuaré.

Fotografía de Adelbrando McPherson

Emergencia



En el egoísmo humano no hay lugar para cambiar el sistema que mantiene el status de los poderosos.

Pocos hacen algo para cambiar nada, mirando hacia otro lado, porque no les salpican a ellos la sangre ni las lágrimas.

Es una emergencia planetaria. La especie humana debe cambiar o, si no, sucumbirá hacia la extinción, y ningún rico ni poderoso podrá librarse de ella.

Fotografía Jesús Fdez. de Zayas «Archimaldito»

¡AY AI AY AI con la IA ya!

¿Es la I.A. a lo que me dicen que tengo que adaptarme, los que supuestamente saben mucho de la vida, de la inteligente y de la otra?
Resulta que ahora cualquier ser humano mediocre, sin talento, sin sabiduría, sin conocimientos ni cultura, puede escribir libros y canciones, hacer exámenes (en remoto, claro, o hasta presenciales a hurtadillas), dar conferencias y ganar concursos y puestos de trabajo, porque puede utilizar la Inteligencia que él no tenga naturalmente, y liderar el mundo filosófico, económico y social.
¿Os puedo decir algo, por escrito, a los que defendéis a capa y espada (o debería escribir, a neurona y axioma) la utilización de la IA, o AI?

¡IDOS A LA MIERDA CIBERNÉTICA (Y A LA OTRA TAMBIÉN)!

Equivocados

Quizás las personas esperen los buenos tiempos para olvidarse de los malos tiempos.
Empiezo a atisbar otro nuevo rastro de desmemoria a corto plazo.
Sin haber dado oportunidad a dejar atrás los efectos mortales de una reciente pandemia, la gente, que ha creído que se trataba de un mal sueño, se ha lanzado, irresponsablemente, a vivir de nuevo la vida como si la emergencia sanitaria no hubiera sido algo real que puede volver en cualquier momento.
El egoísmo humano, cómo no, impera en las relaciones globales humanas. El beneficio inmediato, el placer de vivir una vida que, algunos consideran, es demasiado corta.
Han muerto muchos humanos, y han quedadas trastocadas muchísimas más vidas.
Pero no pasa nada. Hemos venido a este mundo a trabajar y a disfrutar de nuestro suspiro vital.
Y así van las cosas: La caída libre e incontrolada hacia el desbarajuste total del Planeta Tierra, el olvido hacia las futuras generaciones, el autoexterminio imparable.
Luego diremos que no nos lo podíamos imaginar, que todo es una sorpresa continua, que el azar juega con nuestras vidas.
¡Cuán equivocados estamos!

Imagen de cromaconceptovisual en Pixabay

Crucial

Tengo poco tiempo.

He de pertrecharme.

Ha comenzado la invasión mundial.

El Nuevo Orden en el Nuevo Orden.

Tengo que defender a la familia, a los derechos humanos, a mí mismo.

Es crucial prepararme para un futuro incierto.

¡Libertad, Acción, Justicia!

Cortocircuitos

Es un renglón torcido.
Es un repicar interminable de campanas.
Es una disputa que trae el consabido delirio.
La sensación del vacío, de la inacción.
El habla sin sonido, el gesto sin significado.
Es la rabia sin espuma en la boca ni lágrimas ardientes en las mejillas.
El golpear de la palma abierta en la mesa frágil.
Son las luces que se apagan sin que nadie accione el interruptor.
Es la osadía de tu mirada. La rotura de tus uñas cuando atacan mi rostro.
El crepital del fuego cuando es alimentado con gasolina y no con amor.
Es el esperar horas y horas en las colas interminables de la desazón y la desesperanza.
Son los exabruptos injustificados. Pero, sobre todo, sobre todo, son mis cortocircuitos neuronales, mis ataques de ira seguidos de la frialdad y desinterés casi inhumanos, mis renglones perdidos, mis palabras vacías, mi lenguaje simulado.

Imagen de NinaMarie en Pixabay