Hecho Por Humanos, en todos los idiomas

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Te han estado preparando desde hace tiempo, introduciendo en tu vida recursos e instrumentos de entretenimiento para que te hagas adicto a su presencia subliminal.
Luego llegaron las Redes Sociales y todas las Aplicaciones para teléfonos inteligentes y ordenadores para que, con su utilización, te creyeras que tú, que tienes poco tiempo para explotar tu creatividad, podrías crear con su ayuda, contenidos que te hicieran visible y gustable por parte de los demás usuarios de este nuevo opio del pueblo.
Pero cuando ya te has dado cuenta de que es algo más que utilizar filtros para vídeos y fotografías, algo más que recrear los cuerpos, los rostros y las voces de seres humanos, con las consiguientes asombros y risas (y temas de conversación en tu vida tan insulsa y vacía de contenido real, por preferir hacer vaguear a tu cerebro), es demasiado tarde.
La industria del entretenimiento ha difundido estas prácticas hasta el hartazgo y se ha dado cuenta que es un recurso que se ha convertido en un arma de doble filo que está a punto de cortarle el gaznate.

John Connor, hijo de Sarah Connor, es el líder de la Resistencia Humana (Tech-Com) durante la guerra contra las máquinas controladas por Skynet en la película Terminator.

No pretendo ser Sarah Connor ni, menos aún, su hijo, pero creo que es necesaria una resistencia contra las máquinas impersonificadas por la IA.
No lo digo en forma de destrucción ni  sabotajes sino con el boicot a sus productos y subproductos.
Los contenidos del futuro deberán llevar una etiqueta, visible o invisible pero rastreable, de que han sido realizados por humanos, para que sean valorados, en su justa medida de trabajo, sacrificio y esperanzas, y se deseche la opción de los Artificiales.
Es una idea que «pongo encima de la mesa», para que otros la apoyen y la llevemos a cabo.

Belleza

El violín rasgaba el aire con su melancólica tonada.
El piano repiqueteaba, con cada nota grave,  en mi intelecto.
Pero fue la voz de ella la que me recorrió el espinazo con una corriente eléctrica imparable que estalló en chispas invisibles en el frontal de mi cerebro.
Y lloré de alegría, de felicidad inmensa, ante el descubrimiento de la belleza.
Aquella belleza que no podía ver con mis ojos, pero que podía sentir con el corazón.

Nota: Quiero dedicar este texto a todas mis amigas cantantes, que me llenan de felicidad cuando manifiestan, a través de su voz, su Arte y su talento inmenso.

¿Alguien?

En un mundo de mediocridad, de consumo rápido de lo banal, de encumbramiento de personas que engañan a los demás, de triunfo de los ciclos de destrucción, de mayorías marionetas de lo absurdo, del poder de lo intrascendente, de lo aparente, de lo zafio y del mal gusto, algunas personas, que lo único que tienen es su autenticidad, se desesperan (entre ellas me incluyo) en luchar por cambiar el Sistema Erróneo.
Y en el mundo del Arte, con personas hipersensibles, estas equivocaciones del sistema establecido, se hacen notar más contundentemente.
Es por ello que me entristece ver a grandes artistas, en todas las modalidades, que sufren porque su Luz no es contemplada en toda su magnitud.
Entre lo vertiginoso del momento actual, la pureza de algunos espíritus (no soy religioso), me hace establecerme, cada vez más, en unos cimientos internos mentales inamovibles que me alejan de la desesperanza.

Ella es Pepper Solana. Ella pregunta. Y yo pregunto con ella, porque hay que clamar por la cordura en un mundo de locura:

«¿Hay alguien ahí fuera que todavía se preocupe por la música, por el arte, por lo que la gente tiene que ofrecer como artista?
Me mudé a los Estados Unidos, para seguir desarrollando, mi carrera hace 6 años.
Llevo cantando 20 años en total, algo así como 20 años. ¡20 años¡ ¡20 años!
Me he mudado hace 6 años y todo lo que he escuchado es que estoy demasiado gorda, que soy demasiado mayor y estoy pasada de moda, que no tengo suficientes seguidores en las redes sociales, que mis vídeos no se ven lo suficiente, o que no me veo lo suficientemente linda, así que me pregunto si hay alguien por ahí que todavía se preocupe por el Arte.
¿Hay un lugar para los artistas que todavía se preocupen por su arte, por su música para todos nosotros?
Quiero estar encerrada en una habitación y crear algo bonito para luego enseñárselo al mundo en vez de enseñar todo el proceso o tener que mostrar mi cara sólo para enseñarte cómo grabo algo, porque lo único que te importa es cómo me veo o cómo puedes copiar lo que estoy haciendo.
Simplemente no lo entiendo.
¿Hay alguien por ahí que siga siendo auténtico… alguien?»

Queralt Lahoz

Ayer, día 18 de febrero, acudí al penúltimo concierto final de Gira Pureza de Queralt Lahoz en Madrid (el último será el próximo día 25 de febrero en Barcelona).
Queralt es una cantante y compositora realmente espectacular. Pero ante todo es una Artista Total. Desde el flamenco a la salsa, pasando por el rap, el reguetón o los boleros, Queralt se mueve en todos los géneros musicales con suprema maestría. Acompañada por una banda de musicazos y con colaboraciones especiales de otros grandes artistas, debo confesar que me hizo sentir sensaciones que iban del lloro a la risa, desde el escalofrío de placer al movimiento continuo de todo mi cuerpo, en un vaivén continuo de sorpresas sensitivas provocadas por su maestría en el escenario y el virtuosismo vocal impactante.
Creo que todos los artistas queremos que nuestro público sea feliz con lo que hacemos y anoche, Queralt me transportó al Paraíso de la Felicidad. Nunca olvidaré lo que presencié y quiero que esta artistaza sea conocida mundialmente para gozo de todos. Ella se merece lo mejor.
Gracias, Queralt, por tanto Arte.

Los mediocres

La mayoría de los artistas musicales, cantantes o instrumentistas, no son nada originales. Puedes escuchar, durante horas, listas de reproducción en Spotify o Tidal, o las recomendaciones de la radio, y solo unos pocos te llaman la atención.
Voces monótonas, instrumentaciones planas, deformaciones digitales de las voces, letras insulsas.
Miles y miles de músicos pasarán por la historia musical siendo nadie.
A veces creo que hay otros que tienen reconocimiento de las masas que no se merecen pero que triunfan por el lavado de coco que supone el machaqueo continuo de los difusores de cultura. Y claro está, porque tienen dinero, o padrinos poderosos o mucha, pero que mucha suerte por estar en el lugar adecuado en el momento adecuado.
Y luego están los genios que nunca serán escuchados globalmente, con pocos oyentes mensuales en las plataformas musicales, con nula difusión de su arte en los medios de comunicación, pero que se merecen mi respeto, mi cariño y mi apoyo, y mi esperanza en que triunfarán como se merecen.

Modarchimaldita

Cuando estuve estudiando Ciencias Geológicas en La Rábida (Huelva), en la Universidad de Sevilla (18 a 20 tiernos años), no estuve viviendo en la casa de mis padres, pues compartía una casa con otros estudiantes. En esa época empecé a vestirme con complementos y colores llamativos. En los intervalos vacacionales, en la que volvía a vivir bajo techo paterno, la censura era tal que tenía que volver a vestir de una forma seria y estándar.
Mi padre me llegó a decir que si seguía con mis «mariconadas» me tendría que ir de su casa. Acaté los deseos de mi padre por amor y por respeto. Yo le decía que no era gay (maricón en aquella época) y él me decía que no importaba lo que fuera sino lo que aparentaba.
Cuando me casé tuve un poco más de libertad en el vestir, pero no demasiada porque mi pareja es una persona muy clásica y reservada. Podía poner algún toque de color o de brillo, pero no demasiado.
Yo era «don camisetas» porque siempre me han gustado por su versatilidad y comodidad.
Y en el año 2016 vino la explosión.
Mi padre murió en julio y la depresión y la tristeza me hundieron. Mi hijo, músico, compositor y cantante, me animó a acompañarle en sus primeras actuaciones en jam sessions y performances (en La Juan Gallery) y se me abrió un nuevo mundo para alguien tan melómano como yo.
Y empecé a retomar mi libertad en el vestir. Al principio, mezclando mi vida familiar con la artística, hasta que mi esposa me hizo ver que debería dejar aparcado el personaje Archimaldito cuando estuviera con ella y sus amistades. Lo comprendí y solo me visto así o cuando estoy solo, o cuando voy a actuar (si ella me acompaña me apoyo en su buen gusto para combinación de prendas o colores).
Muchos creen que visto así por destacar o llamar la atención. Pero como le expliqué a mi hijo, en un WhatsApp, recientemente, después de haber ido a una muestra de arte performativa, en la que conocí a su novio:
«Espero no haber sido un pelmazo. Y siento haber ido con mi outfit. Solo me lo quito cuando voy con Mamá o trabajando.
Lo digo porque hay sitios en los que parece que quisiera llamar la atención. Paso de eso. Me siento libre vistiendo a mi manera.»

Esa es la razón principal: Me siento libre. Y mientras pueda conservar ese retazo de libertad personal seré un poquito más feliz.

Critica, critica

La crítica gratuita, destructiva e infructuosa está al orden del día.
Si hubiera hecho caso a todas las personas que han intentado hundirme con comentarios despectivos o, lo que casi es aún peor, con la indiferencia o con la mirada por encima del hombro, no hubiera llegado a lo que soy hoy: una persona feliz.
Al principio eran mis pintas, después mi forma poco ortodoxa de cantar, luego que si la gracia la tenía en el culo o si no era un cantautor pues solo versionaba, y mal, canciones que nadie conocía o, por el contrario, manidas, pero, fuera como fuera,  nunca al gusto de todos.

Hasta que llegó el día de hacer oídos sordos a los comentarios y ojos ciegos a los malos gestos y decidí hacer, literalmente, LO QUE ME DIERA LA GANA.

Y así empecé a ser considerado como una figura underground, original, dentro de mi poca originalidad, y sorpresiva. Y Archimaldito empezó a ser echado en cuenta y a ser, como he escrito al principio, feliz.

Pero feliz, no por ver alimentado mi supuesto egocentrismo, sino porque me di cuenta que daba felicidad, aunque fuera a unos pocos.

KITAI

Kitai es, sin duda, una de las mejores bandas de este país. 
Tengo, a mis espaldas, muchos años de escuchar música en la radio, en discos de vinilo, en cintas abiertas y en cintas de cassette, en CD y en formatos digitales, y de ver y escuchar, en directo, a much@s artistas, algun@s de ellos grandes iconos de la cultura universal.
Mis gustos, subjetivos, mandan en mis consideraciones estéticas, pero no siempre juegan un papel importante en mis elecciones, sino los contenidos, los objetivos subliminales de las obras, y esos nanosegundos de felicidad absoluta que, a veces, acaban estallando en un clímax emocional profundo que pueden llegar a prolongarse horas, días, incluso una vida entera.
Puedo contar, con los dedos de mi cuerpo, los artistas que logran llevarme a ese estado. No los voy a nombrar aquí, para no herir susceptibilidades de los que no estén en ese grupo de nominados. Solo puedo decir que Kitai son unos de ellos.
Está cercana la fecha del lanzamiento de su nuevo proyecto y creo que, cuando lo asimile en mi conciencia, me daré cuenta de que no me desdiré de nada de lo que he escrito anteriormente.

Kitai

3 de noviembre de 2017.

Así comenzó el primer concierto de la Gira Pirómanos de @kitai_oficial .

Fecha histórica para todos los fans.

Algunos saben que me estrené en Instagram para rendir homenaje a esta banda de rock, creando una cuenta llamada @archifandekitai , porque lo que presencié aquel memorable 3 de noviembre marcó parte de mi historia reciente, por todo lo que supuso de confirmación de lo que había estado vaticinando en años anteriores y lo que el devenir de mi relación con ellos me ha fraguado interiormente.

Aquel 3 de noviembre de hace 4 años Kitai entró a formar parte mi historia personal y artística.

¡A por muchos años más, hermanitos!

Con todo mi cariño para Alex @chicorot0, Deiv @deivhook , Edu @eduventuro
y Fab @fabioyanes.

Puedes ver el vídeo completo en mi canal de YouTube Archifan de Kitai, creado también exclusivamente para ellos.

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