Mindundi

Basta de ser un apocado.
Basta de ser un mindundi.
Basta de ser un alienado. Y de acatar sin acotar la verdad ni acortar los poderes asfixiantes que nos oprimen.
Basta de callar sin sonreír, y basta de reír sin pensar.
Llevemos la lucha de las ideas a la catarsis.
Celebremos el desamparo de los que se creen privilegiados ante las leyes, porque se ven intocables por ellas. Miremos hacia adelante dejando atrás lo que no funciona, en pos del bien común.
Basta de no mirar o de hacerlo hacia otro lado cuando el mal actúa.
Basta de no querer hablar para no atragantarnos con la vehemencia de las palabras no dichas por miedo a la censura.
Basta de no querer escuchar por no querer molestar.
¡Molestemos para que se despierten las conciencias!
Seamos libres y liberemos.
Seamos justos y traigamos justicia.
Y hagamos todo en paz para que la mayoría destinataria del bien común seamos todos, sin excepción.

Sangre y hedor

Tantas veces miramos hacia otro lado.
Tantas veces no nos implicamos.
Tantas veces hacemos oídos sordos y ojos ciegos a las señales.
Mientras no nos salpique la sangre, no olamos el hedor ni toquemos lo podrido todo va bien, pensamos.
Y mientras, el poder se aprovecha de nuestra inacción, de nuestra falta de empatía.

Fotografía por Archimaldito

Imaginémonos

Imaginémonos, por un momento, que la Historia de la Humanidad se hubiera escrito de otra manera:
Los accidentes geográficos no han creado fronteras naturales entre agrupaciones de humanos y todos los habitantes del planeta son parte de una gran comunidad global, por lo que no existen naciones, ni estados, ni culturas diferenciadas, ni religiones, ni lenguas distintas. Todo está unificado y el desarrollo intelectual, científico y económico de la Humanidad no ha creado diferencias entre los integrantes de la especie humana, salvo su raza y su forma de protegerse ante las inclemencias naturales. No habría poderes que lucharan por crear diferencias y no existiría la soberbia ni la supremacía, no habría guerras porque toda la tierra y el agua de la Tierra sería de todos y para todos.
Esta es la Utopía de la Hermanad Humana. Pero es eso, una utopía.
La realidad es que la Historia ha creado diferencias entre nosotros y se ha desarrollado gracias a, o pese a, esas diferencias entre nosotros.
Se necesitan los filósofos, científicos, economistas y políticos para dirigir el caos que supondría no ejercer algún tipo de regla integrada en la libertad, la justicia y la dignidad humana.
Se necesitan hombres que unifiquen a los integrantes de comunidades de individuos que creen en distintas divinidades.
Se necesitan intelectuales, maestros y artistas que impulsen las capacidades creativas que todo ser humano lleva dentro.
Y se necesitan personas que hagan que las personas entiendan todos los contenidos escritos y verbales en los que las distintas sociedades han volcado sus conocimientos para hacer evolucionar sociedades, tribus, naciones y estados: Los intérpretes y traductores, que aúnan los entendimientos entre humanos.
Los párrafos anteriores tienen como finalidad el incidir en la necesidad de preservar el derecho a la diversidad cultural y lingüística de las naciones, y de las comunidades diferenciadas dentro de esas naciones.
Debería estar recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el derecho a poder manifestar las ideas en el propio idioma y que estas puedan ser difundidas en los idiomas existentes distintos del propio para el buen entendimiento entre pueblos en aras de mantener la armonía, la paz y la concordia entre las naciones. Si así fuera entendido por todos los integrantes de la sociedad, verían que las personas que promueven y ayudan a que se haga realidad este propósito merecen todo el respeto que se merecen.
Todo el colectivo de profesiones y vocaciones, que trabajan en aras de este entendimiento, juegan un papel capital en la conservación y en el futuro del patrimonio inmaterial de la palabra pensada y hablada. Es por ello que deben ser valorados en su justa medida, como personas y como artífices de una parte importante del progreso y evolución de la Humanidad.
Que gobiernos nacionales o regionales promuevan el derecho a ser entendidas las ideas, conceptos y hechos, es un avance primordial para borrar distanciamientos entre los pueblos, para eliminar discrepancias entre colectivos, para llevar a buen puerto la estructuración del desarrollo de sus territorios.
Porque recuerden: Esta es la realidad. Las utopías son solo proyectos con improbabilidad de que sucedan.

Fotografía por Archimaldito

Después de los sueños

Convoca provoca evoca.
Ya está aquí.

La ilusión de la alusión
a los esperados desesperados,
a los que no confían y porfían.

A los que buscan y rebuscan
en las circunstancias circundantes de la desidia.

Provoca evoca convoca
a los espíritus desesperados
que creen que la muerte queda lejos,
que creen que la vida es un suspiro
y que se contradicen viviendo aceleradamente.

Solo vive y deja vivir, dicen,
y, cuando lo hacen, suspiro,
porque poseo demasiada empatía, algo que maldicen los que no lo ven necesario.

Tampoco es necesario apocar a los que ya son débiles de nacimiento.
Como tampoco lo es encumbrar a los privilegiados de cuna y raigambre.

Estoy aquí acá y acullá para
evocar, convocar y provocar
la Revolución Absoluta.
La que acabará con la Absolutidad en las ideas, las censuras en los actos, la sinrazón de los creen estar en posesión de la verdad.

Trastocar tras tocar los hilos de poder, para desestabilizar lo que nunca fue estable.

Defenestrar a los malvados,
volatilizar las bases de la sociedad perdida en la maleabilidad de los pensamientos.

Invocar a la Libertad, a la Paz y a la Justicia, para que sean los únicos reinos que gobiernen en la globalidad planetaria.

Sanar el juicio enfermo de la Humanidad.

La Revolución incruenta y aceptada. Asimilada y practicada. Regenerada y eternizada.

Evocar, provocar, abocar, invocar, convocar la Bondad humana.

¿De veras crees que
me puedo permitir fallar en la Revolución?

Mansos

La muchedumbre gritaba, clamaba, arremetía contra los que provocaban las injusticias más infames.
Y, mientras, la mansedumbre aplaudía, acataba, ensalzaba a los que oprimían a los justos, a los que hurtaban las libertades de los humildes, a los que socavaban la Armonía de lo cotidiano.

Imagen de OpenClipart-Vectors en Pixabay

Emergencia



En el egoísmo humano no hay lugar para cambiar el sistema que mantiene el status de los poderosos.

Pocos hacen algo para cambiar nada, mirando hacia otro lado, porque no les salpican a ellos la sangre ni las lágrimas.

Es una emergencia planetaria. La especie humana debe cambiar o, si no, sucumbirá hacia la extinción, y ningún rico ni poderoso podrá librarse de ella.

Fotografía Jesús Fdez. de Zayas «Archimaldito»

Crucial

Tengo poco tiempo.

He de pertrecharme.

Ha comenzado la invasión mundial.

El Nuevo Orden en el Nuevo Orden.

Tengo que defender a la familia, a los derechos humanos, a mí mismo.

Es crucial prepararme para un futuro incierto.

¡Libertad, Acción, Justicia!

Veganismo

Escucho y leo últimamente mucho sobre cómo está ganando terreno el veganismo en la sociedad occidental actual.
No sé los demás veganos, pero yo tengo dificultades para comer en sitios que no sean estrictamente veganos. Tampoco pido tanto: Uno o dos platos que no sean las típicas ensaladas insulsas con las que recuperas el hambre media hora después de ingerirlas.
Por mi profesión, estoy continuamente en eventos a los que acuden decenas, cientos, miles de personas. Y creyendo que la normalidad de la dieta vegana convive con la de las otras dietas, me encuentro con la sorpresa de que no es así, de que mi «rareza» sigue forzando la sonrisa de camareros, maitres, y hasta cocineros, de algún que otro restaurante de hotel de cinco estrellas en los que, por motivos laborales, tengo que acudir para mi nutrición.
¿Dónde está el avance del veganismo en España? La dieta vegana debería convivir con las otras dietas y no ser una exclusividad de los que respetan la vida no humana.

(Imagen de Deyse en Pixabay)

Hecho Por Humanos, en todos los idiomas

Imagen de Pixabay


Te han estado preparando desde hace tiempo, introduciendo en tu vida recursos e instrumentos de entretenimiento para que te hagas adicto a su presencia subliminal.
Luego llegaron las Redes Sociales y todas las Aplicaciones para teléfonos inteligentes y ordenadores para que, con su utilización, te creyeras que tú, que tienes poco tiempo para explotar tu creatividad, podrías crear con su ayuda, contenidos que te hicieran visible y gustable por parte de los demás usuarios de este nuevo opio del pueblo.
Pero cuando ya te has dado cuenta de que es algo más que utilizar filtros para vídeos y fotografías, algo más que recrear los cuerpos, los rostros y las voces de seres humanos, con las consiguientes asombros y risas (y temas de conversación en tu vida tan insulsa y vacía de contenido real, por preferir hacer vaguear a tu cerebro), es demasiado tarde.
La industria del entretenimiento ha difundido estas prácticas hasta el hartazgo y se ha dado cuenta que es un recurso que se ha convertido en un arma de doble filo que está a punto de cortarle el gaznate.

John Connor, hijo de Sarah Connor, es el líder de la Resistencia Humana (Tech-Com) durante la guerra contra las máquinas controladas por Skynet en la película Terminator.

No pretendo ser Sarah Connor ni, menos aún, su hijo, pero creo que es necesaria una resistencia contra las máquinas impersonificadas por la IA.
No lo digo en forma de destrucción ni  sabotajes sino con el boicot a sus productos y subproductos.
Los contenidos del futuro deberán llevar una etiqueta, visible o invisible pero rastreable, de que han sido realizados por humanos, para que sean valorados, en su justa medida de trabajo, sacrificio y esperanzas, y se deseche la opción de los Artificiales.
Es una idea que «pongo encima de la mesa», para que otros la apoyen y la llevemos a cabo.