Boicots

Israel, estado genocida, es boicoteado, aunque de manera poco contundente, porque sus gobernantes asesinos no atienden ni a razones ni a palabras ni a gestos.
Boicoteado por el gobierno español, no asistiendo a actos culturales globales como Eurovisión, o permitiendo actos violentos o desestabilizadores contra sus participantes en eventos deportivos como la Vuelta Ciclista a España.
Todo ello permitido, aplaudido y ensalzado por las llamadas corrientes y fuerzas progresistas españolas.
Los gobernantes de Estados Unidos de América han atacado, también, ilegalmente, naciones soberanas como Venezuela e Irán, y amenazado la perjudicada y tambaleante paz mundial con probables, o posibles, invasiones a otros estados y naciones soberanas.
El Campeonato Mundial de Fútbol se llevará a cabo en junio de 2026 en Estados Unidos de América, Canadá y México.
¿Por qué no se boicotea, de igual manera, o de forma más contundente aún, a los EE. UU.?
El dinero, los lobis de diferente ámbito y color político presionan para que no se haga nada al respecto.

25 años del siglo 21

Han pasado 25 años desde que empezó el siglo 21.
Convivimos con tecnologías que dicen que sirven para mejorar nuestra calidad de vida (y de muerte).
Y, después de tantos siglos, seguimos aceptando nuevas corrientes filosóficas, económicas y políticas, aunque en lo social seguimos arrastrando falsas apreciaciones de lo que está bien o mal, aceptando clichés impuestos por las religiones o por las normas sexistas, clasistas y estéticas.
Parece mentira que aún seamos minoría los que no estamos de acuerdo con estas normas erradas impuestas.
He apoyado y apoyaré, con mis acciones, muchas campañas de concienciación y conciliación entre los seres humanos, para que se cumplan los Derechos Humanos Universales y, de vez en cuando, saldré del anonimato para poner mi cara y mi cuerpo visibles en el escaparate social.
No hay otra forma de acabar con el adormecimiento del prójimo, con el sometimiento del poderoso, con la sinrazón de la discordia de las ideas.

Armaduras, de Marta Pinilla.
(Fotografía de Jesús Fdez. de Zayas «Archimaldito»)

Emergencia



En el egoísmo humano no hay lugar para cambiar el sistema que mantiene el status de los poderosos.

Pocos hacen algo para cambiar nada, mirando hacia otro lado, porque no les salpican a ellos la sangre ni las lágrimas.

Es una emergencia planetaria. La especie humana debe cambiar o, si no, sucumbirá hacia la extinción, y ningún rico ni poderoso podrá librarse de ella.

Fotografía Jesús Fdez. de Zayas «Archimaldito»

¡AY AI AY AI con la IA ya!

¿Es la I.A. a lo que me dicen que tengo que adaptarme, los que supuestamente saben mucho de la vida, de la inteligente y de la otra?
Resulta que ahora cualquier ser humano mediocre, sin talento, sin sabiduría, sin conocimientos ni cultura, puede escribir libros y canciones, hacer exámenes (en remoto, claro, o hasta presenciales a hurtadillas), dar conferencias y ganar concursos y puestos de trabajo, porque puede utilizar la Inteligencia que él no tenga naturalmente, y liderar el mundo filosófico, económico y social.
¿Os puedo decir algo, por escrito, a los que defendéis a capa y espada (o debería escribir, a neurona y axioma) la utilización de la IA, o AI?

¡IDOS A LA MIERDA CIBERNÉTICA (Y A LA OTRA TAMBIÉN)!

Neodictadura

En el tumulto de las sospechas ajenas, los liberados imaginan un mundo de inocencia sana, proclive a resucitar los corazones primigenios, los que habitaban la dicha planetaria de antaño, cuando la evolución había permitido que los humanoides comenzaran a pensar en algo más que en la supervivencia salvaje.
Los que aún deben ser despertados deambulan entre codazos y zancadillas estériles, preponderadas en la intrusión del sensacionalismo y del egocentrismo exacerbado, con la parálisis de la intuición, con la anulación de la creatividad, a punto de caer siempre por el abismo de la apatía, resbalando aceleradamente hacia la negrura del vacío que trae la desesperanza.
Y es entonces cuando triunfa la ignominia, el despotismo, la barbarie, la indignidad, la locura.

Crucial

Tengo poco tiempo.

He de pertrecharme.

Ha comenzado la invasión mundial.

El Nuevo Orden en el Nuevo Orden.

Tengo que defender a la familia, a los derechos humanos, a mí mismo.

Es crucial prepararme para un futuro incierto.

¡Libertad, Acción, Justicia!

Negacionistas

¡Qué sudor!

¡Qué calor!

¡Qué estupor!

¡Qué engaño!

¡Qué negación!

¡Qué desatención!

¡Qué tensión!

¡Qué inacción!

¡Qué manipulación!

¡Qué osadía!

¡Qué traición!

Imagen de sippakorn yamkasikorn en Pixabay

Veganismo

Escucho y leo últimamente mucho sobre cómo está ganando terreno el veganismo en la sociedad occidental actual.
No sé los demás veganos, pero yo tengo dificultades para comer en sitios que no sean estrictamente veganos. Tampoco pido tanto: Uno o dos platos que no sean las típicas ensaladas insulsas con las que recuperas el hambre media hora después de ingerirlas.
Por mi profesión, estoy continuamente en eventos a los que acuden decenas, cientos, miles de personas. Y creyendo que la normalidad de la dieta vegana convive con la de las otras dietas, me encuentro con la sorpresa de que no es así, de que mi «rareza» sigue forzando la sonrisa de camareros, maitres, y hasta cocineros, de algún que otro restaurante de hotel de cinco estrellas en los que, por motivos laborales, tengo que acudir para mi nutrición.
¿Dónde está el avance del veganismo en España? La dieta vegana debería convivir con las otras dietas y no ser una exclusividad de los que respetan la vida no humana.

(Imagen de Deyse en Pixabay)