El vuelo. (Dedicado a Tilikum)

El aplauso continuo que no entiende. El parapeto transparente contra el que se estampa continuamente. Los sonidos ininteligibles y tan lejanos, allá arriba, donde disfruta cruzando el aire para caer en plancha y salpicar a los intrusos, a los ilusos que ríen por verlo sufrir.

La soledad eterna que mina su cordura y entendimiento. Y los malos pensamientos que le asaltan cuando desea que los que le obligan a realizar acrobacias antinaturales mueran en medio de terribles dolores, como los que ellos le infieren con sus palos largos, con los que atizan su terror hacia ellos. Un mar, un mar es lo que necesita, un mar y no otra cosa. Un mar y una compañera para disfrutarlo. Para huir al sitio más lejano donde no vuelva a ver a ninguno de esos seres tan crueles y despiadados. Un mar desconocido, donde no puedan encontrarlos ni darles caza. Y la esperanza lo calma, cuando recuerda que en pocos golpes se resquebrajará su cárcel. Cuando sabe que con la última carrerilla desaparecerá su alma mientras aplasta a los espectadores que no lo aman. Y quizás, después del último estertor en el aire que no es líquido, vengan sus antepasados para llevarlo al infinito horizonte azul que cubre todo el mundo, el que le prometieron cuando era un recién nacido.

Y el aplauso continuo que no quiere sigue llegando distorsionado desde el otro lado, mezclado con vibraciones que retumban en su estómago.

Toca volar.

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Tilikum fue una orca macho que vivió en cautiverio en el parque SeaWorld de Orlando, EE. UU.
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Viste tu propia piel

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(Fotógrafa: Monami Elkhia)

 

Me uno a la campaña de Anima Naturalis “Viste tu propia piel” porque pienso, y actúo en consecuencia, que en los tiempos modernos es innecesario matar animales para abrigarnos. El desarrollo de otras opciones acordes con el avance de las ciencias, las industrias y la Ética, permite que ya no sea necesario sobrevivir a costa de los animales.

Es por ello que me uno a esta campaña porque defiendo a los animales. Porque ellos necesitan su piel y ¡tú no!