Mindundi

Basta de ser un apocado.
Basta de ser un mindundi.
Basta de ser un alienado. Y de acatar sin acotar la verdad ni acortar los poderes asfixiantes que nos oprimen.
Basta de callar sin sonreír, y basta de reír sin pensar.
Llevemos la lucha de las ideas a la catarsis.
Celebremos el desamparo de los que se creen privilegiados ante las leyes, porque se ven intocables por ellas. Miremos hacia adelante dejando atrás lo que no funciona, en pos del bien común.
Basta de no mirar o de hacerlo hacia otro lado cuando el mal actúa.
Basta de no querer hablar para no atragantarnos con la vehemencia de las palabras no dichas por miedo a la censura.
Basta de no querer escuchar por no querer molestar.
¡Molestemos para que se despierten las conciencias!
Seamos libres y liberemos.
Seamos justos y traigamos justicia.
Y hagamos todo en paz para que la mayoría destinataria del bien común seamos todos, sin excepción.

Sangre y hedor

Tantas veces miramos hacia otro lado.
Tantas veces no nos implicamos.
Tantas veces hacemos oídos sordos y ojos ciegos a las señales.
Mientras no nos salpique la sangre, no olamos el hedor ni toquemos lo podrido todo va bien, pensamos.
Y mientras, el poder se aprovecha de nuestra inacción, de nuestra falta de empatía.

Fotografía por Archimaldito

Debería

Debería quejarme menos y escribir más. Dejar de llenar mi boca de palabras insulsas, sin sentido, cuya única finalidad es el quedar bien ante los demás, y armarme de paciencia, talento y rebeldía para atacar al Sistema y a todos los que adoran sus templos de intelectualidad y basura mediática.
El mundo se merece un revulsivo para seguir evolucionando, y cuando me refiero al mundo me refiero al planeta, a la Tierra que nos ve nacer y morir cíclicamente, y también me refiero a la masa de humanos que corrompen la armonía del Universo.
Debería llenar hojas y hojas y hojas con palabras hirientes, que invocaran la conciencia de la especie primigenia, antes de que sea demasiado tarde y los quejumbrosos habitantes de las civilizaciones fallidas se hundan en la miseria ética y moral, antes de que desaparezca el inmerecido estado de bienestar que idolatran todos los que sabotean las leyes del amor, respeto y tolerancia hacia lo ajeno.
Debería mandar a paseo a los gurús económicos y financieros, a los políticos calentadores de poltronas, a los medios de comunicación incomunicadores, a los falsos profetas de lo perennemente bello.
Debería escribir y dejar de quejarme a los oídos sordos, a las voluntades inconexas, a la barbarie de la desidia. Tengo tiempo. Toda una vida y las siguientes en las que no creo.
Y después de escribir las palabras, las gritaré. Y las actuaré.

Fotografía de Adelbrando McPherson

Boicots

Israel, estado genocida, es boicoteado, aunque de manera poco contundente, porque sus gobernantes asesinos no atienden ni a razones ni a palabras ni a gestos.
Boicoteado por el gobierno español, no asistiendo a actos culturales globales como Eurovisión, o permitiendo actos violentos o desestabilizadores contra sus participantes en eventos deportivos como la Vuelta Ciclista a España.
Todo ello permitido, aplaudido y ensalzado por las llamadas corrientes y fuerzas progresistas españolas.
Los gobernantes de Estados Unidos de América han atacado, también, ilegalmente, naciones soberanas como Venezuela e Irán, y amenazado la perjudicada y tambaleante paz mundial con probables, o posibles, invasiones a otros estados y naciones soberanas.
El Campeonato Mundial de Fútbol se llevará a cabo en junio de 2026 en Estados Unidos de América, Canadá y México.
¿Por qué no se boicotea, de igual manera, o de forma más contundente aún, a los EE. UU.?
El dinero, los lobis de diferente ámbito y color político presionan para que no se haga nada al respecto.

Emergencia



En el egoísmo humano no hay lugar para cambiar el sistema que mantiene el status de los poderosos.

Pocos hacen algo para cambiar nada, mirando hacia otro lado, porque no les salpican a ellos la sangre ni las lágrimas.

Es una emergencia planetaria. La especie humana debe cambiar o, si no, sucumbirá hacia la extinción, y ningún rico ni poderoso podrá librarse de ella.

Fotografía Jesús Fdez. de Zayas «Archimaldito»

Equivocados

Quizás las personas esperen los buenos tiempos para olvidarse de los malos tiempos.
Empiezo a atisbar otro nuevo rastro de desmemoria a corto plazo.
Sin haber dado oportunidad a dejar atrás los efectos mortales de una reciente pandemia, la gente, que ha creído que se trataba de un mal sueño, se ha lanzado, irresponsablemente, a vivir de nuevo la vida como si la emergencia sanitaria no hubiera sido algo real que puede volver en cualquier momento.
El egoísmo humano, cómo no, impera en las relaciones globales humanas. El beneficio inmediato, el placer de vivir una vida que, algunos consideran, es demasiado corta.
Han muerto muchos humanos, y han quedadas trastocadas muchísimas más vidas.
Pero no pasa nada. Hemos venido a este mundo a trabajar y a disfrutar de nuestro suspiro vital.
Y así van las cosas: La caída libre e incontrolada hacia el desbarajuste total del Planeta Tierra, el olvido hacia las futuras generaciones, el autoexterminio imparable.
Luego diremos que no nos lo podíamos imaginar, que todo es una sorpresa continua, que el azar juega con nuestras vidas.
¡Cuán equivocados estamos!

Imagen de cromaconceptovisual en Pixabay

Neodictadura

En el tumulto de las sospechas ajenas, los liberados imaginan un mundo de inocencia sana, proclive a resucitar los corazones primigenios, los que habitaban la dicha planetaria de antaño, cuando la evolución había permitido que los humanoides comenzaran a pensar en algo más que en la supervivencia salvaje.
Los que aún deben ser despertados deambulan entre codazos y zancadillas estériles, preponderadas en la intrusión del sensacionalismo y del egocentrismo exacerbado, con la parálisis de la intuición, con la anulación de la creatividad, a punto de caer siempre por el abismo de la apatía, resbalando aceleradamente hacia la negrura del vacío que trae la desesperanza.
Y es entonces cuando triunfa la ignominia, el despotismo, la barbarie, la indignidad, la locura.

Crucial

Tengo poco tiempo.

He de pertrecharme.

Ha comenzado la invasión mundial.

El Nuevo Orden en el Nuevo Orden.

Tengo que defender a la familia, a los derechos humanos, a mí mismo.

Es crucial prepararme para un futuro incierto.

¡Libertad, Acción, Justicia!