Desde lo más insano de mi corazón me desespero en la sinrazón. Tengo miedo de fallarme. Tengo terror a huir otra vez para excusarme.
Soy frágil, en el fondo soy frágil. Nada hábil, nada tierno ni agradable. Y no merezco nada que no tenga, como una vida donde adormezco, y aunque a veces me crezco, sufro parálisis de autoestima, sufro y lucho con mis inseguridades, tantas que ya no sé dónde están los aciertos.
Voy a llorar otra vez. Voy a suplicar otra vez. Voy a tener que vivir la pesadilla otra vez. Y me pregunto cuándo acabará el ciclo infinito, porque no sé salir de la espiral del desánimo.
Tanto desamor, tanta hipócrita maraña de sentimientos, tanta podredumbre de pensamientos. Necesito respirar, aun sabiendo que al hacerlo me enveneno. Necesito lidiar con mis neuronas y luego desconectar.
Querida hija: La vida está llena de oportunidades y, aunque creas que la vida se paraliza si no las aprovechas, no es cierto. La vida es un ciclo continuo de oportunidades, de idas y venidas, de gritos de alegría y de sensaciones de ahogo y desesperación. La vida es dejarse llevar y tratar de no limitarse a agradar a los demás. Siempre siendo uno mismo consigo mismo no te traicionas ante los demás, porque no estás interpretando un papel según las circunstancias ni según los interlocutores.
Como siempre eres tú, no cambias el registro y se notará, ante los demás, que no estás fingiendo. Son los demás los que deberían actuar de la misma manera y aceptarte porque actúas, armoniosamente, como ellos. Es por eso que nunca te encontrarás fuera de lugar, estando con quien estés y estando donde estés.
Ese es el truco para no entrar en depresión por no encontrarse arropado por los demás, porque el «abrigo» lo llevas puesto siempre contigo, siendo real, genuina y sincera.
El equilibrio exacto. Donde las extremidades juegan con el vacío. Donde la lengua demora en zafarse de las necedades. El equilibrio deseado. Cuando uno logra mirar y juzgar desde la distancia. Cuando se es testigo de la esperanza perdida y recuperada. Y la respiración no se entrecorta sino que fluye como un manantial invisible de lucidez. Y la dispersión de la memoria, antes de hacerse líquida e inalcanzable.
Hoy es 1 de junio de 2024. Hoy abandono, definitivamente, las redes sociales, las que son consideradas como tal, y en las que seguía participando activamente hasta ahora (hace algunos años desactivé mi cuenta Twitter, que llegó a tener 5000 seguidores). O sea, no publicaré más ni en LinkedIn ni en TikTok ni en Instagram. Esta ha sido una decisión tomada acorde con la intención de realizar en mi vida actos coherentes, tal como he estado haciendo a lo largo de estos últimos años, en la misma línea de mis decisiones de hacerme vegano o de dejar de ingerir bebidas con contenido alcohólico. Pienso, y creo, que una persona que está contra el Sistema, como yo, no puede caer más en las redes del Sistema. Ya tengo bastante con tener la desgracia de haber caído en el Capitalismo y el Consumismo, que hace que solo tenga en mi vida el objetivo de trabajar para el interminable engranaje del sistema económico y social en el que estamos inmersos, claudicando ante hipotecas, seguros, bancos y otras insondables trampas con las que los poderes anulan parte de nuestra armonía. Y considero que las redes sociales son otro instrumento más que conforma la trampa de la que he hablado anteriormente. No borraré los contenidos, publicados hasta ahora, porque son testigos de mi candidez, como no puedo borrar el haber comido carne durante cincuenta años, pero no aportaré más contenidos voluntariamente, para no caer en el bucle infinito del autoengaño. Los que quieren seguir en contacto conmigo, ya saben cómo hacerlo. Seguiré publicando contenidos escritos en mi blog (archimaldito.com), y videográficos en YouTube (Archimalditosolohayuno y Archimalditopresenta). Gracias por su atención durante todos estos años. Deseo estén siempre con Salud y Amor.
En la insaciable eternidad, en su utópica búsqueda, andamos inmersos para no deshonrar nuestra propia memoria, nuestros próximos recuerdos no fraguados. Liberando energía constructiva en el intento de no ser abandonados en la nada, clausurando puertas para que la amnesia no invada nuestro santoral de vivencias. Elucubrando, durante toda una vida, sobre la perennidad de nuestras huellas, esforzándonos en la esperanza continua de un legado en proyecto. Tramando y tratando vivencias comunes con nuestros prójimos para que ellos prolonguen nuestra presencia en el mundo sin nuestra existencia. Con el temor y el terror a lo fútil de nuestras experiencias.
En esta ocasión, todos, excepto yo, tenían experiencia anterior en la Misión Rama. Hoy ha dirigido Andrés. Cúpula de protección, relajación (cuyo proceso se me ha hecho demasiado largo), respiración y meditación del quién soy yo. Todo ha sido llevado a cabo con buenos resultados por mi parte, aunque de la meditación no puedo sacar nada en claro pues no recuerdo nada de la misma. A continuación, la práctica es canalizada por Eli, que nos señala pautas para convertirse en receptores de posibles comunicaciones mediante la escritura automática. Eli ha obtenido buen resultado pues ha transcrito un mensaje telepático. Andrés y José Carlos también han sufrido movimiento del brazo. Raquel comenzó a dibujar garabatos, pero obtuvo un principio de frase tal como «experiencia óptima». Yo me relajé pero no conseguí poner la mente en blanco, justamente porque no quería verme sugestionado o influenciado por mi imaginación. Al empezar a escuchar el sonido del resbalar del bolígrafo sobre el papel, teniendo como base una mesa de cristal, este esfuerzo por no verme influido por la sugestión se incrementó hasta tal el punto de que, durante un fugaz instante, pensé en levantarme de la mesa y abandonar la reunión. Me pregunto si las psicografías obtenidas son mentalismos de los supuestos receptores. Pero debo confiar en la gente. No porque no me haya ocurrido a mí debo dudar de los demás, al contrario, debo aprender de sus reacciones y resoluciones. En todo caso, si la comunicación recibida por Eli es un mentalismo suyo, puede existir el detalle en contra de que Raquel, sin saber la identidad de los firmantes o emisores del mismo, coincidió en su impresión de que el principio de su mensaje era emitido por el mismo guía que formaba parte de los cuatro que firmaban el «manuscrito» de Eli, Xendor, y que yo visualicé, por primera vez, a la salida de una meditación, por el túnel de luz que nos vuelve a traer a la realidad, con la presencia de una mujer a la que yo seguía, y que, según me dijeron mis amigos, se correspondía en el color del cabello con otro de los firmantes del mensaje de hoy, y del que yo desconocía su característica femenina, Titinac. ¿Casualidades, figuraciones, imaginación, realidades, verdades? Aún falta camino por andar.
Cuaderno de viaje, 10 de marzo de 1994. 6:36 de la mañana. Hotel América, Lima, Perú.
Dice Yogananda en sus Máximas lo siguiente: «La muerte nos enseña a no depositar nuestra confianza en la carne, sino en Dios. Así pues, la muerte es una amiga. No deberíamos lamentarnos impropiamente ante la partida de nuestros seres queridos. Es egoísta el desear que permanezcan siempre junto a nosotros, para nuestro propio placer y solaz. Deberíamos, más bien, regocijarnos ante el hecho de que hayan sido llamados a continuar avanzando hacia la libertad del alma, en el nuevo y mejor ambiente del mundo astral». Estoy totalmente de acuerdo con él. Acabo de leer esta «máxima» hace escasamente un minuto y me ha impactado el que refleje, sin haberla conocido antes, mis pensamientos al respecto.
Últimamente mi obsesión por el apego-desapego me ha hecho esforzarme en distinguir lo que podría estar indisolublemente unido al significado del amor. Me explico: si tú amas a una persona y esta, por cualquier circunstancia, muere, sufres por su pérdida y no por su destino. Si yo sé que va a un «lugar» mejor, ¿por qué tener pesar? ¿La quiero o no la quiero? ¿Quiero su bien, su felicidad, o no los quiero? ¿Pienso en mí cuando la echo de menos y sufro por ello? Me he creado un apego, algo egoísta.
Apego, de ego: para mí, en mi interés. Amor, entrega, búsqueda de lo mejor para las otras personas (y demás seres animados e inanimados). ¿Se ve la diferencia?
Si desarrollo la capacidad o el sentimiento del desapego, no tengo por qué estar traicionando, en manera alguna, mi facultad de amar. Aunque ame a algo o a alguien, esa energía constructiva del Amor se la transmito tanto en vida como en muerte.
Otra cosa bien distinta es encariñarme a ese algo o alguien porque yo sienta felicidad haciéndolo. Mi felicidad, sin pensar en las del otro. En todo momento, debo intentar buscar, en mi relación con esa persona querida, su felicidad, sin esperar nada a cambio. Un Amor sin interés. Un amor no egoísta. Un amor auténtico. Tanto en la vida como en la antesala y paso a otra u otras vidas. El amor que hayamos sentido por la persona en vida no debe morir con su muerte. Debe prolongarse como si siguiera junto a nosotros.
Esperando que bajara la guardia la atacó con crudeza y desesperación. Insuflando desdichas, alimentando rencores. Liberando la rabia que le permitía la saliva que llenaba su boca a punto de ahogarla.
-¡Hermosa mariposa que sobrevuela las flores antes de elegir la que será succionada!
Enrojecida por la ira insalubre, atacada por la histeria acogedora.
-¡Haciendo votos de ternura espantas a los organismos parásitos de tu benevolencia, tan falta de fronteras!
Vomitando improperios como talismanes, fijando su mirada en la yugular palpitante, por si había algún cambio en el ritmo de su vibración subyugadora.
-¡Y esa lengua bífida tuya que silba inconstancias que penetran en mi infinito! ¡Y ya mis yemas no sienten más que los minúsculos enjambres de luz que pululan en tus poros!
Sin dejarse desconcentrar por el nácar de la piel incitadora de recuerdos impronunciables, de pretéritos innombrables.
-¿Y sigues neutra, como si la espuma que suelto por la boca no tuviera que ver contigo? Sigo sin entender por qué sigues muda ante la expresión de mi barbarie.
A punto de claudicar ante la fina línea que separaba la locura de lo relativo de la existencia, calló, al fin, esperando una reacción ante la vehemencia de su búsqueda. Sin dejarse engullir por la negrura de sus pupilas, esperando que esa oscuridad no la hubiera paralizado el corazón, esperó un atisbo de piedad en la respuesta, y cuando esta llegó deseo no quedarse en el clímax que la anularía como ser y como persona, cuando había logrado que ambas batallas no coincidieran.
El tiempo pasa, el vivir el presente se ha convertido en lo más importante para mí. Mientras escucho sobre guerras, cataclismos, inclemencias climáticas y la desesperación y desamparo de muchos humanos, yo sigo adelante, concentrando mi amor en el pequeño mundo que es mi familia. He aprendido a sobrellevar la supervivencia diaria añadiendo momentos de humor y de concordia para con mis prójimos. He aprendido a activar mis pensamientos constructivos en pos de un bienestar para todos los seres humanos y no humanos que conozco y conoceré. He aprendido a sobrellevar las angustias inherentes a vivir en una sociedad capitalista que influye en mi paz mental, por tener que cumplir las reglas del dinero y del poder. Ya no me considero NADIE pues sé que cada uno de mis actos influyen en otros ALGUIEN. Y creo que creerme (valga la redundancia) todo eso y reírme de mí mismo ha sido mi salvación para «no tirar la toalla». PAZ Y AMOR (no, no soy hippie).