Intentaba llevar una vida sana comiendo sano, bebiendo sano, haciendo ejercicio sano y maldiciendo al prójimo sanamente.

Intentaba llevar una vida sana comiendo sano, bebiendo sano, haciendo ejercicio sano y maldiciendo al prójimo sanamente.

Deseo equivocarme mucho para corregir continuamente el camino. Y a estas alturas, o bajuras, de mi vida, deseo que me critiquen continuamente para demostrarme a mí mismo cuan desapegada tengo mi mente de mi ego, cuan despegado y despejado tengo mi cuerpo de mi libertad de ser, y así demostrar a los demás no cuánto valgo sino cuánto soy.
¡Feliz vaivén!

¿Quieres saber quién puede absorber tu cerebro y quitarte las ideas más rápido que nadie?
¿Quieres saber quién puede absorber el agua de tu cuerpo y quitarte la vida más rápido que nadie?
En los sueños están las respuestas, mientras que esperas la noche con calma y con la extensión de tu raciocinio perenne.
En los sueños se esclarecen tus miedos diarios, tus traumas vitales, tus obsesiones más recónditas. Se magnifican tus defectos, tus virtudes, y tus pecados más secretos se transparentan.

Golpeó varias veces la mesa, con las manos muy abiertas, hasta hacerse daño, pero los alumnos seguían sin callarse.
Consideraba que ya estaba muy harta de desgañitarse para nada, así que, desde la segunda mitad del curso, optó por golpear la mesa con alguna regla, que acababa rota, con algún libro, que acababa deshojado o, como hacía últimamente, con las manos, a riesgo de romperse algún hueso.

Es un renglón torcido.
Es un repicar interminable de campanas.
Es una disputa que trae el consabido delirio.
La sensación del vacío, de la inacción.
El habla sin sonido, el gesto sin significado.
Es la rabia sin espuma en la boca ni lágrimas ardientes en las mejillas.
El golpear de la palma abierta en la mesa frágil.
Son las luces que se apagan sin que nadie accione el interruptor.
Es la osadía de tu mirada. La rotura de tus uñas cuando atacan mi rostro.
El crepital del fuego cuando es alimentado con gasolina y no con amor.
Es el esperar horas y horas en las colas interminables de la desazón y la desesperanza.
Son los exabruptos injustificados. Pero, sobre todo, sobre todo, son mis cortocircuitos neuronales, mis ataques de ira seguidos de la frialdad y desinterés casi inhumanos, mis renglones perdidos, mis palabras vacías, mi lenguaje simulado.

El despertar de cada mañana era horrible.
Tenía la sensación de que sería el último día de su vida. Y por eso se quedaba en la cama, después de apagar la alarma del despertador, unos minutos más, deshaciendo la postura fetal, acostumbrándose a resucitar de la muerte corta que había sido el sueño, notando cómo le asaltaba la lucidez para enfrentar la nueva jornada.
Soportando el choque mental que suponía observar su cara en el espejo del cuarto de baño, segundos antes de mojarla con el agua helada, reaccionando, con incredulidad, al primer escalofrío que recorría su aletargado cuerpo.
Y se vestía, con parsimonia, atento al placer que le producía el roce de las telas con su piel, para llevárselo consigo en su registro conceptual de las cosas buenas de la vida.

Aparte de mi parte, ¿qué otra parte quiere usted que aparte cuando, aparte de mi parte, no hay otra parte? Aparte pues, y déjeme estar en mi parte.
Y si no está dispuesto a aportar nada, apóstese a un lado y déjeme impostar la voz de mi quebranto que ya dura tanto, desde que me acusan de impostor.
Y si no busca apoyarme ni molestarme, vaya entonces a su parte de esta ciudad, de este mundo.
Mas no soy impostor, no engaño a nadie. Soy como soy por lo que soy y lo que fui, aquí de pie o tumbado, cuando me tumba el dolor de los pensamientos insanos.
Deje que los demás me traten con buen trato, que de eso se trata: que seamos concordia, donde todos aman y nadie odia. Armonía en todas partes.

Fotografía de Archimaldito
No acepto el paso del tiempo.
Me abruma, me bloquea, me desespera, me aflige, me deprime.
No puedo detener su carrera interminable.
Me siento nada. Un sujeto olvidado. Un algo que no perdurará en la memoria de alguien, o algo.
La obsesión me acelera el corazón y detiene mi mente en seco, cuando estaba hiperacelerada nanosegundos antes. Y la inercia me lleva a estamparme contra la realidad.
Un sinfín de sufrimiento interno.
Un enclaustramiento voluntario en la cárcel de la nada absoluta.
No sé para qué existo.
Y lo peor de todo es que no quiero saberlo.

Solo.
Estoy Solo.
Siempre solo.
Y aunque solo,
sé que solo
estoy solo.
Canto y toco,
y bailo y afloro,
y aunque molo,
sé que solo
estoy solo.
No estoy loco
y te aloco.
Monto el pollo
bolo a bolo,
y te arrollo
con mi rollo.
Y aunque tengo
tu apoyo,
estoy solo,
siempre solo.

0:00
0:00 es 0:00.
Y yo soy 0.
0 y 0 suman 0.
0 o 0.
00:00:01 es el abismo.
00:00:01.
Ya.
Está.
Bien.
Ya está.
Está bien.
Bien. Bondad. Bueno. Bon dad. Dad.
Lo único importante.
Aunque sea 00:00:02, bien dad.
