Titila el título que titula la talla del talle de la esperanza.

Titila el título que titula la talla del talle de la esperanza.

Aparte de mi parte, ¿qué otra parte quiere usted que aparte cuando, aparte de mi parte, no hay otra parte? Aparte pues, y déjeme estar en mi parte.
Y si no está dispuesto a aportar nada, apóstese a un lado y déjeme impostar la voz de mi quebranto que ya dura tanto, desde que me acusan de impostor.
Y si no busca apoyarme ni molestarme, vaya entonces a su parte de esta ciudad, de este mundo.
Mas no soy impostor, no engaño a nadie. Soy como soy por lo que soy y lo que fui, aquí de pie o tumbado, cuando me tumba el dolor de los pensamientos insanos.
Deje que los demás me traten con buen trato, que de eso se trata: que seamos concordia, donde todos aman y nadie odia. Armonía en todas partes.

Fotografía de Archimaldito
Unos estaban locos. Otros estaban locos. Los pocos, con cordura, sorprendían por su locura.
Y apareció él: El Loco.

Palabrotéame hasta que diga basta.
Susúrrame palabras sucias para excitarme, palabras necias para incitarme.
Y luego chisquéame para llamarme la atención, ningunéame para liberar mi explosión.
Palabrotéame, que te quitaré la vergüenza y me quitaré la desdicha.
Palabrotéame, que tomaré nota de tus palabras, no de tus palabrotas.



Alfeñiques vanagloriados de suma cobardía y, por ende, mentecatos insufribles.
¡Ya basta! ¡Basta ya! ¡Pues no doy abasto!
