Elefantes

Mienten los que dicen que no escuchan crecer la hierba.

Mienten los que dicen que no se puede respirar en el vacío del espacio.

Mienten los que dicen que la mancha de mora con otra verde no se quita.

No hagas caso de los que no ven elefantes rosas surcando el cielo.

Desconfía de los que no creen que una sola palabra construye un mundo.

Márcate un rumbo sin contenido y libera tu mente.

Salta los mares. Nada los montes.

Y si algo te cierra el corazón, no desfallezcas. Y fíjate bien cuando sientas que estás ahogando. Quizás hagas pie.

Solo estira el espíritu, coge impulso y rebélate.

Volviendo a reír, volviendo a soñar, volviendo a volver.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Anuncios

Abuela

Perfecta.

Tan perfecta que da miedo. No por su aspecto físico, que es la envidia de los que la rodean, sino por su mente tan centrada, ecuánime y disuasoria.

Los que la conocen en la distancia envidian su seguridad. 
Los que la conocen íntimamente acaban huyendo de su avasalladora ternura porque no la creen real.

Nunca da pistas sobre sus pensamientos, y, menos aún, sobre sus pasiones, y a los que preguntan sobre sus emociones, que no suele mostrar abiertamente, les reclama que las mujeres no tienen que machacar con ajo su corazón en el mortero para que éste sea un remedio curativo contra los males de este mundo. 
Y no la comprenden. Nunca la comprenden, pues preferirían que fuera su lengua la que estuviera troceada y mezclada en cuencos de leche y miel para resarcirles de su amargura. 
Y así, ella sabe sobre la verdad de su vejez, que no es otra que el reflejo de la intrascendencia que la rodea, que intenta apagarla, sin jamás lograrlo.
Y así, ella sabe más que los otros que creen que saben más por ignorarla.
Sola, tierna, eterna, suave, libre.

Perfecta.

 

grandma-1-1433085

Pareja

Tampoco hoy.

Tampoco mañana.

Como tampoco fue en el pasado nunca.

Asumir que tengo tan poco que dar a nadie.

Ni mi corazón lo ofrece ni mi mente está por intentarlo.

Me tildan de egoísta.

Yo me aplico el sambenito de lobo solitario.

Que ronda por la vida sin necesitar a nadie y que la acabará sin echar de menos a nadie.

Me describen como un ser amargado. Y no les quito la razón, pues me amarga la misma existencia, a la que mis padres me lanzaron sin pensarlo, sin reflexionar sobre mi futuro cuando ellos me faltaran.

Él.

 

Los trazos de amargura se difuminaban en su alma ilusionada. No cabían en ella nuevas pretensiones que sabía incumplidas de antemano. Germinaban, sin embargo, los pellizcos de emociones hasta entonces desconocidas. Y haber conocido a esa persona que había logrado hacerle olvidar sus desórdenes internos, más del corazón que de la mente.

 

Cuando me digas que me quieres.

Cuando me hables de nuestros recuerdos.

Cuando me toques y yo te deje hacerlo.

Cuando me mires, sin reírte, o sin llorar.

Yo te preguntaré cuándo.

Sobre vivir, te hablaré mientras sobrevivo.

Ella.

Pareja

 

 

Vencido

Tengo los labios secos de no besar tus labios.

Tengo los latidos inquietos por no tenerte a mi lado.

Se me hace raro mirarte y no encontrarte.

Es extraño abrazarte y no sentirte.

Una pesadilla no alcanzarte.

Un suplicio no vivirte.

No serte.

No.

No.

Tantos no. Y para ti no tantos.

Tengo los ojos secos por haber llorado tanto. Nunca demasiado.

Y el terror más profundo, a que se seque también mi corazón,

por no haberte tenido dentro.

A que mi alma huya, a ser otra vez nada.

Otra vez, hasta que tú quieras.

Otra vez, y otra y otra.

Hasta que asuma mi derrota.

 

dominos-1416537

Monami

El talento. Con él se nace y se muere, muchas veces, sin que quede huella del mismo en el Cosmos. Otras veces, aparece tardíamente, pero siempre a tiempo para deslumbrarnos. Otras, se va fraguando poquito a poco en el horno mental de un ser especial, hasta que la supernova estalla. Y otras, más bien escasas, empieza a cegarnos con su luz a muy temprana edad.

No digo más. No escribo más. Solo os presento a Monami.

Mi corazón tan frágil como cristal, pero hay que tener cuidado cuando se rompe, porque corta. Esos pedazos escritos por la última persona que te destrozó. Cuesta tanto respirar, duele tanto recordar. Miedo por volver a llorar hasta quedarse dormido.

 

Un último suspiro, aunque nos rompamos. Mentiras llenas de cicatrices, dolor que solo ocultamos con una sonrisa. Dentro solo quedan restos de un pasado lleno de mentiras y odio, el cual se refleja en mi piel y ojos, que son ventanas hacia una mente perdida y cansada de intentar parecer que todo está perfecto. Marcas de guerra contra mis demonios internos, que no dejan de perturbarme.

 

Esto es muy confuso para mí. Necesito algo más que un juego absurdo, algo más que sentirme confundida y aturdida. Dar vueltas como un tiovivo hasta caer… caer a un fondo oscuro y totalmente negro. Cegada por tu propia confusión. Ya no sabes qué es verdad y qué mentira. Totalmente desarmada. Presa de rompecorazones. Rota como una muñeca de porcelana. Tirada al suelo sin saber qué hacer.

¿Llorar? Haz algo mejor que derrochar lágrimas. Sonríe y haz todo lo posible por estar de pie.

 

Las palabras destruyen más que una bala. Palabras, palabras… que recordamos siempre. Promesas, promesas… que jamás fueron cumplidas. Lágrimas, lágrimas… que abren mi vacío. Sonrisas, sonrisas… que decoran un odio infinito. ¿Por qué? ¿Por qué pasa esto?

No eres mala persona, simplemente te tienen envidia. Envidia a saber vivir sin quejas, sin mentiras, sin cobardías.

 

Ríete enfrente de mi cara, mientras yo lloro como una niña sola y vacía. Como una muñeca sin boca, sin poder decir nada. Ojos de cristal, frágiles cuando recuerdas por la noche y no paras de llorar. Necesidad de acabar en una caja abandonada. Cuando empieza a pasar el tiempo me lleno de polvo, de odio y de venganza. Necesito retroceder para quitar lo que ahora me mata. Necesito retroceder para cambiar mi futuro. Para cambiar esas lágrimas. Para cambiar esas ilusiones. Pero… ahora me he hecho más fuerte gracias a tus empujones que me hicieron romperme hasta desaparecer. Ahora sé cómo soy, y sé que no debo ser como tú.

 

Mi mente explota de tantas palabras, como un globo que llenas de mucho aire. Mi boca siempre la he tenido tapada con celo. Mis manos las he tenido atadas con cuerdas. Mis ojos cegados con una venda.  Mi cuerpo tumbado sin fuerzas, sin poder levantarme. Mis sentimientos rotos. Me siento manipulada como un títere al que apuntan con una pistola, frente a su cara, sin poder verla. Pero no puedo seguir así.

No puedo seguir de esta forma. Totalmente encerrada en un cuarto a oscuras, en el cual solo puedo oír unas gotas encima de mi cabeza. Torturándome.

Puede que dentro de poco todo eso acabe. Luchar, luchar y luchar. No volver a rendirme y no dejar que me pisen.

Puede que tú hayas sido mi luz en mi oscuridad pero ahora eres mi oscuridad en mi luz. Solo puedo prender fuego y así iluminar toda mi valentía y poder. Yo no soy un títere. Yo soy un pájaro que vuela, libre y sin ser de nadie.

 

monami

Martirio

Veo mi propia mano acercarse a mi rostro y causar dolor en las cuencas oculares mientras me desangro en la desdicha de lo irracional.

He claudicado ante la estupidez. He claudicado ante la imaginación de otro que no soy yo, pues no es mi mano la que me mutila sino mi corazón el que me trae desasosiego. El que me hace desear la propia muerte antes que la de los demás, aún sabiendo que podría ser así mi triunfo sobre el resto de la especie humana.

 

hand-1-1542203

Versos cortos de pasión profunda

 

Si como una fresita,
sabor a ti.
Si huelo una rosita,
olor a ti.
Te guardo una cosita,
es para ti.
Corro si me necesitas,
ya estoy aquí.

 

Hoy he vuelto a enamorarme
y es que no puedo, no quiero evitarlo,
esta mañana al despertarme,
y encontrarte, mujer hermosa, a mi lado.

 

Te quiero con locura,
te amo con total pasión,
y si me das un besito
me da un vuelco el corazón.

Que soy tuyo no lo dudes,
que eres mía ya lo sabes,
por eso al abrazarnos,
el Amor en mi alma ya no cabe.

Hasta la noche espérame,
y entre tus brazos
haz un hueco, que sea abrigo de mi mundo.
Espérame sobre tus labios,
que en ellos mi amor abundo.

Miel de mis flores,
Luz de mis estrellas,
Agua de mis ríos,
Sangre de mis venas.

 

20130407_140850

(Fotografía: © Jesús Fernández de Zayas “archimaldito”)

Jirón

Jirón del corazón marchito,

timbal del corazón lanzón,

murmuran, y lo hacen bajito,

que yo sufro de algún mal de amor.

 

Eterna la dicha ampara

al que busca, y da un empeñón

a la vida que se torna gloria,

al que vive engendrando ilusión.

 

Y la ilusión en mí ya existe

pues en ti derramo emoción,

y aun corazón y al otro les digo

que el tuyo y el mío uno solo son.