De nadie. De nada.

Escruto la apatía. 
Siembro la discordia contra la ignorancia.  Contra la disciplina incoherente. Contra la hipocresía asentada y asumida y seguida y aplaudida. Y hiervo.
Es entonces cuando estilizo mi derredor. Para proceder a la selección natural de la conciencia.  De hecho la más buscada.
Para asumir la genialidad de algunos individuos. Para dejarme cegar por el brillo de sus mentes. Para absorber el sobrante de su desbordamiento espiritual.  Para aprender y ser cada vez más libre.
Pero aclarando la idea primordial: Seguidor de nadie soy.

(Dedicado a Bunbury)

 

Monkey in the cage

El mundo según (Tentaciones de un asustado)

Si cada uno supiera qué hacer con la vida propia otras situaciones extremas se presentarían ante los testigos de lo inanimado.

•El mundo sería mejor, más racional, más capaz de absorber la energía de los justos.

•Cada cual sabría reaccionar ante las desdichas propias y ajenas.

El estómago manda.

•Las vidas circulan por un río de miserias.

•Las personas reaccionan contraponiendo lo positivo de sus existencias.

•Si las personas no tuvieran corazón, el estómago mandaría y la revolución solucionaría la torpeza de los pensamientos.

•El estómago manda y la sangre, cuando hierve ante las injusticias, se derrama.

No existen los Elegidos

•Nadie es nadie, nadie es más, nadie es algo.

•Mejor ser nada que ser elegido por la desdicha de ser algo sin ser nada ni nadie.

•Los Elegidos morirán en el intento de intentar sobresalir de entre los demás.

•Lo fútil del intento de ser alguien, acarreará sufrimiento al iluso.

Partamos hacia lo nuevo.

•Perdidos ante las circunstancias, buscamos horizontes desconocidos.

•La aventura de lo nuevo y la excitación ante esa aventura apela a las neuronas.

•El corazón, quien lo tuviera, palpita desbocadamente.

•El centro del Universo es un punto perdido en nuestra Mente.

 

niño-con-peluche-rojo-juguete

 

Alguien y nadie

A veces, alguien se sorprende de seguir siendo alguien, de contar los segundos para ser nadie.

 El mundo sigue siendo esa desesperanza casual que ilumina nuestros actos y, sin embargo, el desánimo corrompe las expectativas del esperanzado.

   A menudo, muy a menudo, eres alguien siendo nada.

   Si eres capaz de permanecer impertérrito ante la mirada extraña, estás pleno de personalidad inquebrantable, pues son siempre los rostros ajenos los que causan desdicha al culpable de pusilanimidad.

   Y, sin embargo, éste es el ciclo de la sandez, éste es el ciclo de la sordidez.

Alguien y nadie