Todo era pobreza, y si miraba más allá, más miseria veía. Se preguntaba si era esto lo que querían que viera. Aún así, decidió no huir.

Todo era pobreza, y si miraba más allá, más miseria veía. Se preguntaba si era esto lo que querían que viera. Aún así, decidió no huir.

No duermo. Vigilo los otros universos, los paralelos y los interseccionados, para que confluyan en la armonía.


Corre, alma mía,
cuando la veas.
Vuela noche y día
y no te detengas.
Y cuando estés en sus brazos
mírala sin recato.
Y cuando te unas a ella
llora para no separarte.
Porque así serás más grande,
pues su alma no es solo suya,
sino unida a ti es amante,
y al fundiros los años son un instante,
y deseas los siglos
para ser una con ella de aquí en adelante.

He pensado que quizás no exista, pero disfrutaré el momento.

Estoy sin habla, estoy sin respiración, tú estás junto a mí, te veo junto a mí, y casi no puedo creer ser tan dichoso. Tu pelo es mío, tu pecho es mío, tu vida es mía. Y yo soy tuyo, mis ojos son tuyos, mis manos tuyas, mi temblor tuyo, mi vida es tuya. Respirarte sin pensar en que se acabará mi aire. ¡No importa! Tendré el tuyo. Acariciarte sin pensar en que terminará mi ternura. ¡No importa! Yo soy tu piel. Besarte sin pensar en que mi saliva se secará. ¡Tonto soy! ¿No siento que tu río fluye a través de mí? Solo cuando me tocas sé que existo, sé que veo, sé que siento, sé que soy.![]()
El ser humano nace bueno y, poco a poco, su bondad se va degradando con su inmersión en la sociedad, con las mentiras globales de unos pocos, con la aceptación y resignación de vivir en un mundo que no tiene solución.
Tenemos la posibilidad de revertir ese efecto dañino y lograr que nuestra bondad se comparta mundialmente y que el Planeta llegue a la Armonía absoluta.


Vivo,
mi mente se llena con tu imagen.
Sigo viviendo solo.
Camino,
recuerdo que entre mis dedos he tenido la seda de tus cabellos.
Sigo viviendo solo.
Respiro,
pero no es lo mismo si no se integra en el aire el efluvio de tu cuerpo.
Respiro el vacío.
Y al llegar a mi destino,
mi corazón se desboca galopando en tu presencia.
Mis ojos no ven más realidad que tu piel.
Y mi espíritu se conecta con tu esencia.
Tal vez por eso, en el reencuentro,
mi búsqueda ha llegado a no tener sentido,
pues siempre fue encontrarte a ti mi sino,
mi auténtico destino.

(Fotografía: ENAMORADOS © Jesús Fdez. de Zayas «archimaldito»)