Amo los libros. Amo leer. Amo escribir.

(Fotografía: Iván Fdez. Claudet)
Amo los libros. Amo leer. Amo escribir.

(Fotografía: Iván Fdez. Claudet)

El odio era mutuo, como mutua era su desdicha al odiarse. Mas disfrutaban del momento mutuo de aguantarse, cada día.
Cosas de casados.

Saluda al alma, esté donde esté, porque huyó engañada por el odio, antes de que se estableciera el amor.

El Amor verdadero no tiene fecha de caducidad. Si la tuviera, es que no es Amor.

Le costó comprender aquella mirada furtiva. Hasta que la dueña de la misma le habló, susurrándole en la distancia, teniendo que esforzarse en leer los labios, y no le gustó lo que las palabras sugerían.
La comprensión del Universo se disipó en un instante.
Y al siguiente, la implosión de ideas, mientras notaba que la mujer se acercaba a grandes pasos. Y él, sin poder moverse y sin poder encontrar la voluntad para hacerlo.
Y cuando logró despegar los pies del suelo, era demasiado tarde. Pues el sabor de la sangre estaba en su boca, porque el…
No le importó escuchar el tictac martilleante del reloj del baño.
No le importó escuchar el latido de su corazón acelerado en la oreja aplastada sobre la almohada.
No le importó sentir que se le escapaba la vida con cada exhalación de aire caliente de fiebre.
Tosió y, al mismo tiempo, la sonrió.
-¿Sabes? Por un momento no has estado aquí, tumbada a mi lado, aguantando el silbido de mis mocos. Y me has asustado.
Ella no comprendió su mirada furtiva pero, aún así, besó su frente hirviente.

Si como una fresita,
sabor a ti.
Si huelo una rosita,
olor a ti.
Te guardo una cosita,
es para ti.
Corro si me necesitas,
ya estoy aquí.
Hoy he vuelto a enamorarme
y es que no puedo, no quiero evitarlo,
esta mañana al despertarme,
y encontrarte, mujer hermosa, a mi lado.
Te quiero con locura,
te amo con total pasión,
y si me das un besito
me da un vuelco el corazón.
Que soy tuyo no lo dudes,
que eres mía ya lo sabes,
por eso al abrazarnos,
el Amor en mi alma ya no cabe.
Hasta la noche espérame,
y entre tus brazos
haz un hueco, que sea abrigo de mi mundo.
Espérame sobre tus labios,
que en ellos mi amor abundo.
Miel de mis flores,
Luz de mis estrellas,
Agua de mis ríos,
Sangre de mis venas.

(Fotografía: © Jesús Fernández de Zayas «archimaldito»)
Corre, alma mía,
cuando la veas.
Vuela noche y día
y no te detengas.
Y cuando estés en sus brazos
mírala sin recato.
Y cuando te unas a ella
llora para no separarte.
Porque así serás más grande,
pues su alma no es solo suya,
sino unida a ti es amante,
y al fundiros los años son un instante,
y deseas los siglos
para ser una con ella de aquí en adelante.

Estoy sin habla, estoy sin respiración, tú estás junto a mí, te veo junto a mí, y casi no puedo creer ser tan dichoso. Tu pelo es mío, tu pecho es mío, tu vida es mía. Y yo soy tuyo, mis ojos son tuyos, mis manos tuyas, mi temblor tuyo, mi vida es tuya. Respirarte sin pensar en que se acabará mi aire. ¡No importa! Tendré el tuyo. Acariciarte sin pensar en que terminará mi ternura. ¡No importa! Yo soy tu piel. Besarte sin pensar en que mi saliva se secará. ¡Tonto soy! ¿No siento que tu río fluye a través de mí? Solo cuando me tocas sé que existo, sé que veo, sé que siento, sé que soy.![]()
Vivo,
mi mente se llena con tu imagen.
Sigo viviendo solo.
Camino,
recuerdo que entre mis dedos he tenido la seda de tus cabellos.
Sigo viviendo solo.
Respiro,
pero no es lo mismo si no se integra en el aire el efluvio de tu cuerpo.
Respiro el vacío.
Y al llegar a mi destino,
mi corazón se desboca galopando en tu presencia.
Mis ojos no ven más realidad que tu piel.
Y mi espíritu se conecta con tu esencia.
Tal vez por eso, en el reencuentro,
mi búsqueda ha llegado a no tener sentido,
pues siempre fue encontrarte a ti mi sino,
mi auténtico destino.

(Fotografía: ENAMORADOS © Jesús Fdez. de Zayas «archimaldito»)