Sufro

Me esmero por difuminar mi conciencia en la del colectivo en el que estoy inmerso.

Me esmero por aceptar sus irracionalidades y aplaudir sus injusticias.

Pero no puedo, pues me abaten mis alarmas internas que me avisan de lo que está mal, de lo que está bien y de lo que es correcto.

Y en el tránsito entre pensamiento y acción sufro. Por mí y por los demás.

Por mí porque me siento impotente ante la posibilidad de no llegar a tiempo para arreglar los desperfectos causados por la inconsciencia de mis projimos

Por los demás, porque veo que se hunden irremediablemente en el fango putrido de la sumisión, la manipulación y la ignorancia.

Fotografía: Monami

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Dos obsesiones

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(Fotografía: Monami)

Dos de mis obsesiones resumidas en una foto: Adolf Hitler y Star Trek.
Los que me conocen saben bien que mis ideas políticas son radicalmente opuestas al Nacionalsocialismo, pero el personaje Adolf Hitler siempre me ha obsesionado. Su biografía, su ideario, la corrupción de lo que pudo haber sido una genialidad y que degeneró en lo que, desgraciadamente, ya sabemos, etc, etc, etc. Lo peor de todo es que el ser humano no aprende de los errores y, de vez en cuando, deja que se desarrollen ideas y personajes que siguen atentando contra la dignidad humana.
Y la contradicción de la foto está en que lo radicalmente distinto es la utopía mostrada en la serie de TV (y posteriores películas) de Star Trek. Una sociedad humana en concordia, unida, en perfecta evolución constructiva, que solamente tiene que luchar contra las especies que quieren desequilibrar la armonía del Universo conocido. 
Si Adolf Hitler hubiera sido trekkie…
¡Larga vida y prosperidad!
Langes Leben und Wohlstand!

Desolada

Risueña. Feliz.

O eso creían ver los que la conocían por primera vez. O eso pretendía mostrar a los demás para que tuvieran esa imagen de ella por primera vez, o para siempre.

Pero, en el fondo, ni estaba risueña, porque era una mueca de disgusto disimulado, ni era feliz, porque su odio al prójimo impedía que lo fuera.

Deseaba la muerte o, en su falta, la desgracia, a todo ser vivo que osara cruzarse en su camino, e imaginaba, en su sadismo, las truculentas formas en que esto podía ser llevado a cabo.

Y sonreía, de nuevo, mirándote fijamente a los ojos.

 

 

Dedicado a Monami, que siempre está risueña… o no

 

DCF 1.0

¿Quién decide? (Por Monami y Archimaldito)

No encontraba su libro y se estaba desesperando.

Buscaba y buscaba, pero no aparecía. Tenía la sensación de que alguien o algo se lo había escondido. Ese libro era muy importante para él. Se lo habían regalado cuando estaba vivo. Cuando su memoria intacta lograba que los detalles permanecieran vívidos, saboreados cada segundo, con cada latido de su corazón. Cuando aún era un libro en blanco donde apuntaba, día a día, cada detalle de su vida, antes de que estos se le olvidaran.

Porque sabía que un fallo genético en su estirpe dejaría, poco a poco, su memoria en blanco. Porque sabía que la degeneración biológica iría de la mano con su disgregación mental, hasta la desaparición absoluta de su cuerpo.

Y ahora, ya sin él, se preguntaba: ¿Quién decide lo que es bello? A veces yo he cerrado también así los ojos.

 

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