El enviado

 

Todo era pobreza, y si miraba más allá, más miseria veía. Se preguntaba si era esto lo que querían que viera. Aún así, decidió no huir.

 

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El mundo según (Tentaciones de un asustado)

Si cada uno supiera qué hacer con la vida propia otras situaciones extremas se presentarían ante los testigos de lo inanimado.

•El mundo sería mejor, más racional, más capaz de absorber la energía de los justos.

•Cada cual sabría reaccionar ante las desdichas propias y ajenas.

El estómago manda.

•Las vidas circulan por un río de miserias.

•Las personas reaccionan contraponiendo lo positivo de sus existencias.

•Si las personas no tuvieran corazón, el estómago mandaría y la revolución solucionaría la torpeza de los pensamientos.

•El estómago manda y la sangre, cuando hierve ante las injusticias, se derrama.

No existen los Elegidos

•Nadie es nadie, nadie es más, nadie es algo.

•Mejor ser nada que ser elegido por la desdicha de ser algo sin ser nada ni nadie.

•Los Elegidos morirán en el intento de intentar sobresalir de entre los demás.

•Lo fútil del intento de ser alguien, acarreará sufrimiento al iluso.

Partamos hacia lo nuevo.

•Perdidos ante las circunstancias, buscamos horizontes desconocidos.

•La aventura de lo nuevo y la excitación ante esa aventura apela a las neuronas.

•El corazón, quien lo tuviera, palpita desbocadamente.

•El centro del Universo es un punto perdido en nuestra Mente.

 

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Democracia

Quiero creer que me quieren por lo que soy, no por lo que represento.
Deseo hacerme valer por mis valores, no por lo que los demás esperan de mí.
Y aun así, dudo de mis capacidades. Y aun así, libero sus atrocidades, les permito sus procacidades.
Y creo monstruos. Respetables monstruos que devoran a sus propios padres, que hacen rechinar sus dientes cuando se carcajean de sus prójimos, a los que desprecian hasta alcanzar el grado sumo de envilecimiento.
Y tiemblo, porque siento un leve amor por esos ruines. Y para que este sentimiento no caduque los mantengo, los encumbro, los eternizo.

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Villancico

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Esta noche es Nochebuena y mañana Navidad.

¿Y qué?

La Élite seguirá gobernando a su antojo la vida del resto de los humanos. Los bancos seguirán hipotecando nuestras vidas con intereses de usureros. Los políticos nos seguirán mintiendo para convencernos de que se merecen un puesto privilegiado en la sociedad a cambio de que les sirvamos de tapadera para sus robos descarados. El Sistema de autodestrucción masiva seguirá imbuyéndonos de enfermedades el cuerpo y el alma, haciendo el paripé de que tiene la vacuna para su cura en pequeñas dosis de consumismo y engañoso bienestar.

Las iglesias se seguirán llenando de ilusos que creen en una verdad no probada y de hipócritas que se aprovechan de esa ilusión para vivir del cuento sin las preocupaciones de supervivencia que tienen el resto de los mortales.

El amor fraternal entre parte de la humanidad, la que sigue una tradición impuesta por una institución que fue creada a partir de una mentira, se concentrará todo en un par de semanas en vez de desparramar su efecto entre todos los días del año, eso sí, olvidándose de su existencia tras las cenas de compromiso, en que personas que se odian durante el resto del año se ceban y adormecen sus remordimientos con regalos materiales para pagar su desinterés crónico hacia sus congéneres .

Y mientras, se incumple cada uno de los mandamientos que propaga esa religión que ha inventado la Navidad.

Se seguirá quitando la vida apersonas y demás seres vivos.

Se seguirá persiguiendo, encarcelando o exterminando a todo aquel que piense o se comporte diferente a la mayoría.

Se seguirá expoliando al Planeta.

Seguirán matándose los hombres en guerras programadas.

Los Derechos Humanos dictados por la Élite seguirán siendo incumplidos por esa misma élite y sus mercenarios.

Y el hombre, en su osadía o en su entontecimiento, seguirá mirando al cielo en busca de una salida a toda la podredumbre que le rodea, quizás para que ésta se siga extendiendo por otros planetas, hacia otros pensamientos, hacia otras creencias.

Por ello, y mucho más, la Navidad, ¿para qué? ¿Para quién?

Y, sobre todo: ¿Por qué?

 

Firmado: Jesús Fernández de Zayas

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