Tres mil números

 

Tres mil almas errantes pidiendo un poco de justicia, pidiendo un poco de clemencia. Buscando la comprensión del mundo. Ese mundo que mira hacia otro lado. Al que le da igual la muerte de los niños que son solo figuras que se mueven en un telediario. Que son solo números en insistentes mensajes de organizaciones no gubernamentales y de bancos que se jactan de ayudar al prójimo mediante ayudas selectivas.

 

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Rédito

 El director del banco me quiso acompañar personalmente a la salida, después de que uno de sus subalternos se negara a atenderme cuando solicité cerrar mi cuenta y que me devolvieran todos mis ahorros.

   Siempre acababa igual. Me iba cabizbaja después de que me aconsejara que lo pensara bien, que lo consultara con la almohada.

   Y siempre acababa aguantando su mirada de superioridad, cuando era él el que, supuestamente, estaba trabajando para mí y para mi dinero.

   Y otra vez volvió a hacerlo. Se rió en mi cara sin cortarse un pelo, esperando que algo dentro de mí despertara, que la sangre me hirviera y explotara en una reacción en cadena.

   Y acercando su rostro a mi cabello susurró, para que nadie más escuchara:

   -Hazme una transferencia de tu corazón y te beneficiarás con los intereses de mi cuenta amorosa.

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Año 2014, la revolución del mundo llegará

   Por supuesto que el año 2014 va a ser el año del resurgimiento. Y con el año del resurgimiento, Élites varias como los políticos gobernantes y no gobernantes, la aristocracia privilegiada por una vida no merecida pero sí heredada, y los bancos defraudadores del pueblo pero amantes del capitalismo más acérrimo y sangrante, buscarán que con la vuelta a la búsqueda del empleo casi pleno nos olvidemos de sus tropelías y volvamos a poner la confianza en nuestros votos, en nuestros símbolos obsoletamente medievales y en los depósitos bancarios, para que en la vorágine de la vuelta al inexistente Estado de Bienestar suframos la amnesia que deberíamos tener ahora y puedan volver a sus fueros para seguir viviendo a costa de la sangre incolora, inodora e insípida de sus súbditos, nosotros, la plebe exterminable. Pero se olvidan que la memoria histórica sí existe y el ansia de lo justo nunca morirá y así, de algún modo, que tenemos que vislumbrar en la penumbra de los pensamientos anestesiados, la revolución del mundo llegará. 

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