A cada rima, un latido.
A cada latido, un poco más de vida.
Deduzco, entonces, que la Poesía hace ser.

A cada rima, un latido.
A cada latido, un poco más de vida.
Deduzco, entonces, que la Poesía hace ser.

Calla.
No hagas de esto una batalla.
No sigas metiendo cizaña.
Calma.
Pues está contigo mi alma.
Y si no hablas, escuchas.
Mis latidos, no tus quejidos.
Que sabré escuchar tus necesidades.
Y así olvidarás mis nimiedades.
Que sabrás sentirme en tus silencios.
Que los míos serán tuyos, a gritos.
Calla, no hagas que me sienta un canalla.
Calma, que está contigo mi alma.


Estoy sin habla, estoy sin respiración, tú estás junto a mí, te veo junto a mí, y casi no puedo creer ser tan dichoso. Tu pelo es mío, tu pecho es mío, tu vida es mía. Y yo soy tuyo, mis ojos son tuyos, mis manos tuyas, mi temblor tuyo, mi vida es tuya. Respirarte sin pensar en que se acabará mi aire. ¡No importa! Tendré el tuyo. Acariciarte sin pensar en que terminará mi ternura. ¡No importa! Yo soy tu piel. Besarte sin pensar en que mi saliva se secará. ¡Tonto soy! ¿No siento que tu río fluye a través de mí? Solo cuando me tocas sé que existo, sé que veo, sé que siento, sé que soy.![]()
Piénsame en la noche,
piénsame en el día,
que son tus pensamientos
bellas flores mías.
Piénsame muchito,
nunca es demasía,
no tengo aún bastante
de tu vida mía.
Mas cuando estoy lejos
existe una emoción,
y es que no me alejo
de tu devoción.
Mas cuando estoy cerca,
en mí no pienses, te diría,
pero cuanto más te tengo
siempre es poco y más querría.
Piénsame durmiendo,
piénsame en vigilia,
piénsame te digo,
que tus pensamientos son mi armonía.

(Fotografía: Pareja 2 ©Jesús Fdez. de Zayas «archimaldito»)
¡Qué suerte poder reflejarme en tus ojos!
¡Qué suerte poder entrelazar mis dedos con los tuyos!
¡Qué suerte poder rozar nuestras pieles!
¡Qué suerte poder reír con tu risa!
¡Qué suerte poder llorar con tu llanto!
¡Qué suerte poder estrecharnos en un abrazo!
¡Qué suerte poder oler nuestros cabellos!
¡Qué suerte poder intercambiar nuestros alientos!
¡Qué suerte poder poner al rojo vivo nuestros labios!
¡Qué suerte poder electrizarnos con nuestros sexos!
¡Qué suerte poder amarnos hasta el infinito!
Pero sobre todo, qué suerte,
¡Qué suerte ser tuyo!