
Ya iluminé tu cara con mi sonrisa.
Ahora te toca darme las buenas noches con tu ternura.

Ya iluminé tu cara con mi sonrisa.
Ahora te toca darme las buenas noches con tu ternura.
Me regalaré a mí mismo una sonrisa, para creer que puedo ser feliz eternamente.

(Fotografía: Estela Fdez. Claudet «Estelafelís»)
Esta galería contiene 2 fotos.
La sangre,
de corazón;
La mente,
de soñador;
El instinto,
de cazador;
La búsqueda,
de trovador.
No me avergüenzo de ser humano. Me avergüenzo de que algunos lo sean.

Las lágrimas perfectas son las que provienen de las risas, de la alegría, de la ilusión.

Si cada uno supiera qué hacer con la vida propia otras situaciones extremas se presentarían ante los testigos de lo inanimado.
El mundo sería mejor, más racional, más capaz de absorber la energía de los justos.
Cada cual sabría reaccionar ante las desdichas propias y ajenas.
El estómago manda.
Las vidas circulan por un río de miserias.
Las personas reaccionan contraponiendo lo positivo de sus existencias.
Si las personas no tuvieran corazón, el estómago mandaría y la revolución solucionaría la torpeza de los pensamientos.
El estómago manda y la sangre, cuando hierve ante las injusticias, se derrama.
No existen los Elegidos
Nadie es nadie, nadie es más, nadie es algo.
Mejor ser nada que ser elegido por la desdicha de ser algo sin ser nada ni nadie.
Los Elegidos morirán en el intento de intentar sobresalir de entre los demás.
Lo fútil del intento de ser alguien, acarreará sufrimiento al iluso.
Partamos hacia lo nuevo.
Perdidos ante las circunstancias, buscamos horizontes desconocidos.
La aventura de lo nuevo y la excitación ante esa aventura apela a las neuronas.
El corazón, quien lo tuviera, palpita desbocadamente.
El centro del Universo es un punto perdido en nuestra Mente.

Sin negar la existencia de seres de otros mundos, cabe la posibilidad de que los llamados platillos volantes sean vehículos de transporte temporal de humanos, es decir, si el desarrollo tecnológico sigue aumentando al ritmo actual, puede que en el futuro la especie humana esté increíblemente avanzada en este aspecto y que esos avances científicos insospechados puedan permitir al ser humano lograr uno de sus sueños más codiciados: Viajar en el tiempo.
¿Quién puede asegurar que no se logre realizar esta hazaña en el futuro?
Ellos, los extraterrestres, puede que lo hayan logrado y los humanos del futuro lo lograrán.
Los OVNIS no aparecen continuamente en nuestros cielos. ¿Quién sabe de dónde vienen exactamente?
No vienen de ningún lugar, vienen de un tiempo. Eligen los humanos del futuro el momento adecuado para visitarnos porque sus experimentos puede que así lo exijan: Ellos están interesados en nosotros.
Ojalá esta hipótesis fuera una tesis, porque se aseguraría la subsistencia de la especie humana en un futuro que, desde nuestros días, se ve como incierto, ya sea debido al miedo a la posible catástrofe nuclear, ya sea debido al miedo a la superpoblación.
(Razonamientos escritos en el año 1987, en plena efervescencia paranoico-conspiranoica.)