El Amor verdadero no tiene fecha de caducidad. Si la tuviera, es que no es Amor.

El Amor verdadero no tiene fecha de caducidad. Si la tuviera, es que no es Amor.


He pensado que quizás no exista, pero disfrutaré el momento.

El ser humano nace bueno y, poco a poco, su bondad se va degradando con su inmersión en la sociedad, con las mentiras globales de unos pocos, con la aceptación y resignación de vivir en un mundo que no tiene solución.
Tenemos la posibilidad de revertir ese efecto dañino y lograr que nuestra bondad se comparta mundialmente y que el Planeta llegue a la Armonía absoluta.

En el aire siempre se respira paz.
Son los hombres quienes la contaminan con olores nauseabundos.




Ya iluminé tu cara con mi sonrisa.
Ahora te toca darme las buenas noches con tu ternura.
Me regalaré a mí mismo una sonrisa, para creer que puedo ser feliz eternamente.

(Fotografía: Estela Fdez. Claudet «Estelafelís»)