Más me valía tener la valentía de agarrarme a tu mundo, sin pensar demasiado en sus aristas de imperfecciones.
Más me valía percatarme de la señal.

Más me valía tener la valentía de agarrarme a tu mundo, sin pensar demasiado en sus aristas de imperfecciones.
Más me valía percatarme de la señal.

Sigo encerrado en esta celda esperando que alguien venga a explicarme qué hago aquí.
Una mano anónima me ofrece comida cada seis horas, si es que se puede considerar alimento lo que me he acostumbrado a tragar.
Pero a esa mano nunca la acompaña una voz, aunque sea hiriente u obscena.
Solo el silencio del otro lado, cuando sé que al otro lado saben por qué estoy aquí y, aún así, susurro un gracias.
Y si lo saben, que me digan antes quién soy.
He intentado verme en el reflejo de mi propia orina pero la escasa luz me lo prohíbe.
Sé que soy macho pero no recuerdo mi edad, ni el tiempo que llevo aquí.
Y deduzco que algo malo habré hecho para merecerme este tratamiento.
Otra vez escucho pasos. Y el latir acelerado de mi corazón.
Quizás esta vez escuche la palabra.



Me regalaré a mí mismo una sonrisa, para creer que puedo ser feliz eternamente.

(Fotografía: Estela Fdez. Claudet «Estelafelís»)
Esta galería contiene 2 fotos.
La sangre,
de corazón;
La mente,
de soñador;
El instinto,
de cazador;
La búsqueda,
de trovador.
Si cada uno supiera qué hacer con la vida propia otras situaciones extremas se presentarían ante los testigos de lo inanimado.
El mundo sería mejor, más racional, más capaz de absorber la energía de los justos.
Cada cual sabría reaccionar ante las desdichas propias y ajenas.
El estómago manda.
Las vidas circulan por un río de miserias.
Las personas reaccionan contraponiendo lo positivo de sus existencias.
Si las personas no tuvieran corazón, el estómago mandaría y la revolución solucionaría la torpeza de los pensamientos.
El estómago manda y la sangre, cuando hierve ante las injusticias, se derrama.
No existen los Elegidos
Nadie es nadie, nadie es más, nadie es algo.
Mejor ser nada que ser elegido por la desdicha de ser algo sin ser nada ni nadie.
Los Elegidos morirán en el intento de intentar sobresalir de entre los demás.
Lo fútil del intento de ser alguien, acarreará sufrimiento al iluso.
Partamos hacia lo nuevo.
Perdidos ante las circunstancias, buscamos horizontes desconocidos.
La aventura de lo nuevo y la excitación ante esa aventura apela a las neuronas.
El corazón, quien lo tuviera, palpita desbocadamente.
El centro del Universo es un punto perdido en nuestra Mente.

¿Por qué no apareciste en mi vida antes?
Hubiera sido feliz antes, mucho antes.
Ya no me interesa lo que me daba mi alma dormida,
esa vida que sin conocerte estaba aturdida.
Que el jardín que tengo ahora era un desierto.
Que el mar que tengo ahora era un cenagal.
Que las estrellas, la Luna, el Sol, la Bóveda entera,
estaban vedados a mis ojos.
Que todas las sensaciones que el Amor ahora me revela,
antes eran fantasmas, alucinaciones de otros locos.
Que hasta podría haber deseado la muerte
por no tener con quién compartir la vida.
Antes estaba a oscuras, y con tu llegar, la Luz.
No una luz cegadora, sino tenue y plácida.
¿Por qué no apareciste antes?
¿Por qué no fui yo tuyo antes?
