Oteando

   Quiso llegar con la vista más allá del horizonte y adivinar la silueta de la costa que sabía lejana. Se decía a sí mismo que si pudiera volar, subiría tan alto en el cielo que las tierras legendarias, dibujadas en mapas atribuidos a locos visionarios, estarían al alcance de su mano.

   El sonido de las olas batientes a sus pies le devolvió a la realidad y si existían otros hombres allende el Océano tendría que sufrir innumerables jornadas de desasosiego a bordo de una de las grandes naves que acababa de proyectar con los mejores constructores del reino.

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Rédito

 El director del banco me quiso acompañar personalmente a la salida, después de que uno de sus subalternos se negara a atenderme cuando solicité cerrar mi cuenta y que me devolvieran todos mis ahorros.

   Siempre acababa igual. Me iba cabizbaja después de que me aconsejara que lo pensara bien, que lo consultara con la almohada.

   Y siempre acababa aguantando su mirada de superioridad, cuando era él el que, supuestamente, estaba trabajando para mí y para mi dinero.

   Y otra vez volvió a hacerlo. Se rió en mi cara sin cortarse un pelo, esperando que algo dentro de mí despertara, que la sangre me hirviera y explotara en una reacción en cadena.

   Y acercando su rostro a mi cabello susurró, para que nadie más escuchara:

   -Hazme una transferencia de tu corazón y te beneficiarás con los intereses de mi cuenta amorosa.

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Hola, Gabo

Hoy, día 18 de abril, me acabo de enterar, por la radio del coche, que Gabo murió ayer.

Como no veo la televisión y como tampoco voy a tener acceso a internet durante unos días, comenzando un período de aislamiento involuntario que comenzó justamente ayer, no voy a tener que caer en el recurso inmediato de hacerle mi homenaje particular con algún tuit o reseña en algunas de las páginas web en las que publico. Mejor. Así puedo madurar lo que escriba en mi cuaderno de hojas con cuadrículas.

La noticia no me ha sorprendido, dada la trayectoria en la salud del escritor, pero sí me ha apenado un poco.

Siempre digo que nadie muere, porque así siempre lo he creído. Y en esta ocasión no voy a manifestar nada que contradiga esa opinión. Y nunca se muere porque los frutos de una vida siempre quedan con nosotros, y algunos pedacitos de sus personalidades se quedan grabados en nuestro corazón.

En el caso de Gabriel García Márquez también será así.

Lo descubrí a mis dieciséis años cuando, en unas vacaciones con mis abuelos paternos, me decidí a leer algo distinto de la ciencia ficción que me había estado alimentando hasta ese momento y, aunque ya había leído algo de él dos años antes, esa lectura, “El Coronel no tiene quien le escriba”, por haber sido obligada en la asignatura de Lengua española y Literatura en el primer curso de BUP, no me había entusiasmado tanto, aunque sí llamó mi atención su final (“Mierda”),  como la que me deleitaría, por placer propio, cuando extraje el volumen de “Cien años de soledad” de una colección encuadernada en símil piel, de esas acompañadas por fascículos semanales.

Lo original de su elaboración y de su propuesta me embrujó. Más adelante, cuando me enteré del concepto “Realismo Mágico”, me di cuenta, con la perspectiva que da el tiempo, que esa magia había hecho efecto en mi persona.

La concatenación de hechos posteriores relacionados con mi amor por la Literatura me han hecho ver que debo agradecer a Gabo de por vida, de por vida eterna, como la que él tendrá para mí, que prendiera la chispa de la explosión lectora y, más tarde, creativa, que me han dado, y siguen dando, tantas satisfacciones.

Es por ello, y mucho más, que Gabriel García Márquez ha creado con su vida muchas vidas, y no solamente las de sus personajes, sino la de sus lectores. Y así, Gabo nunca morirá, porque está naciendo continuamente en todas las partes del mundo, con cada lectura de sus obras, con cada sentencia de su espíritu.

 

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Mi tío me odia

Creo que mi tío me odia porque me salgo de sus esquemas.

La inquebrantable mecanicidad de los actos humanos le permitió, en su más remota juventud, hacerle creador y partícipe de una curiosa hipótesis que él pretendía transformar en teoría a costa de acumular casos que respaldaran su poco original filosofía. En todo veía la huella de la matemática más pura y aseguraba que todo ser humano tenía guardado, en su cavidad craneal, el ordenador más potente, cuya perfección jamás sería superada por ningún engendro artificial, porque era imposible que la creación superara a su creador, y que, como tal, tenía programados, desde hace eones, una infinita cadena de correspondencias de acciones-reacciones que le llevaba a comportarse estrictamente de una manera y no de otra y, como en el juego del ajedrez, cada destello neuronal se asociaba con una acción concreta en un infinito campo de multiniveles. Y siempre ha sido tarea de mi tío localizar y estudiar dichas correspondencias regladas por la inquebrantable ley de la causalidad.

Es por todo ello, y más, que mi tío me odia, porque ve imposible que, justamente en su familia, aparezca la excepción que desbarata su infalible visión de la vida.

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Divorcio

 

Pronto me iré de aquí. Y hasta que ese momento llegue, recordaré con añoranza los momentos que pasé contigo, inmerso en una placidez absoluta, cuando las horas de hastío aún no habían contaminado nuestra convivencia.

 

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CAPTADOS EN AMAZON, ESCLAVOS DE LA PLUMA

Para que otros no caigamos en la trampa…

Avatar de Mercedes PintoSoy mi palabra

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He estado dándole vueltas a cómo podría explicar, sin que resulte demasiado farragoso, mi experiencia económico-literaria comparando el tiempo que estuve autopublicada con el que he estado, y sigo estando, con dos grandes editoriales. Mi intención es despejar las dudas de todos aquellos que me escriben pidiendo consejo. Sin poner demasiados datos, que los tengo, intentaré ser clara, valiente y totalmente sincera. Aunque sé que esto traerá cola.

El post es extenso, pero os aseguro que merece la pena.

Voy a redondear cifras para más comodidad, pero de ninguna manera es mi intención disfrazar la realidad.

La desesperación al no encontrar editorial me llevó a subir cuatro de mis novelas a Amazon:

En un año en AMAZON…

Conseguí:

―Tener dos títulos entre los 10 más vendidos de España, Alemania, Francia e Inglaterra (hablamos de meses y meses, una de ellas año y medio en el Top 100, justo hasta que…

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