El violín rasgaba el aire con su melancólica tonada. El piano repiqueteaba, con cada nota grave, en mi intelecto. Pero fue la voz de ella la que me recorrió el espinazo con una corriente eléctrica imparable que estalló en chispas invisibles en el frontal de mi cerebro. Y lloré de alegría, de felicidad inmensa, ante el descubrimiento de la belleza. Aquella belleza que no podía ver con mis ojos, pero que podía sentir con el corazón.
Nota: Quiero dedicar este texto a todas mis amigas cantantes, que me llenan de felicidad cuando manifiestan, a través de su voz, su Arte y su talento inmenso.
La palabra no era de su gusto, pero le parecía más adecuada que peliculador. No era director ni guionista, pero condensaba ambos roles en su persona. Simplemente iba con su cámara y filmaba. Sin llevar consigo ninguna idea preconcebida. Sin pensar en protagonistas de sus tramas. Filmaba, filmaba y filmaba.
No rodaba. Decía que rodar era, para él, una palabra zafia, que hacía estimular la imaginación con acciones en que algo o alguien tenía que seguir las leyes de la física, dejándose llevar por la inercia o por la gravedad. Y esto no entraba en sus planes. Quería libertad e impredecibilidad en todos sus proyectos.
Por eso, cuando aquel vehículo no disminuyó la velocidad según se acercaba a su punto focal, no se preocupó de echarse a un lado separándose de la trayectoria. Filmaba el morro del camión y la cara de terror del conductor, que veía inminente la estampada, el arrollamiento del filmador.
El tiempo pasa, el vivir el presente se ha convertido en lo más importante para mí. Mientras escucho sobre guerras, cataclismos, inclemencias climáticas y la desesperación y desamparo de muchos humanos, yo sigo adelante, concentrando mi amor en el pequeño mundo que es mi familia. He aprendido a sobrellevar la supervivencia diaria añadiendo momentos de humor y de concordia para con mis prójimos. He aprendido a activar mis pensamientos constructivos en pos de un bienestar para todos los seres humanos y no humanos que conozco y conoceré. He aprendido a sobrellevar las angustias inherentes a vivir en una sociedad capitalista que influye en mi paz mental, por tener que cumplir las reglas del dinero y del poder. Ya no me considero NADIE pues sé que cada uno de mis actos influyen en otros ALGUIEN. Y creo que creerme (valga la redundancia) todo eso y reírme de mí mismo ha sido mi salvación para «no tirar la toalla». PAZ Y AMOR (no, no soy hippie).
Hechizada, aguantó los embates de su próxima muerte para buscar y degustar la sangre del que debía ser su amado. Extrajo el corazón de sus amantes creyendo que así la criba de los impuros sería la ejecutora de sus deseos y viajó por el mundo buscando entre los miles el que debía ser el elegido. Pero pasando tantos eones en el error, nunca se dio por aludida en la circunstancia de que ningún humano sería merecedor de su amor puro e incondicional. Bebió tanta sangre que la suya propia era parte de todas sus víctimas y, en la desesperación, pensó en desaparecer para siempre de uno de los multiuniversos en que le había tocado morar. Y creyendo que la pócima era la puerta a su fin, degustó cada una de las moléculas de la bebida, cerrando los ojos y sonriendo, siempre sonriendo. Hasta que cayó en la cuenta de que era inmortal y de que debía seguir buscando, levantando la copa llena de las vidas de los demás, porque entre aquellas almas arrebatadas encontraría el amor verdadero, el que la llevaría a olvidar su vacío eterno, el que la llevaría a traspasar el umbral de su pureza. Y se mantuvo bella e inconmensurable eternamente, tal como el destino le susurró al oído el día en que nació.
«Hechizada»: Relato escrito por Jesús Fdez. de Zayas «Archimaldito», el 11 de agosto de 2023, inspirado en la imagen de @peppersolana, que acompaña a esta publicación, editada por él mismo dos horas y media antes.
Gracias por ser mi diva y por ser mi inspiración con tu talento, tu Arte y tu humanidad.
En un mundo de mediocridad, de consumo rápido de lo banal, de encumbramiento de personas que engañan a los demás, de triunfo de los ciclos de destrucción, de mayorías marionetas de lo absurdo, del poder de lo intrascendente, de lo aparente, de lo zafio y del mal gusto, algunas personas, que lo único que tienen es su autenticidad, se desesperan (entre ellas me incluyo) en luchar por cambiar el Sistema Erróneo. Y en el mundo del Arte, con personas hipersensibles, estas equivocaciones del sistema establecido, se hacen notar más contundentemente. Es por ello que me entristece ver a grandes artistas, en todas las modalidades, que sufren porque su Luz no es contemplada en toda su magnitud. Entre lo vertiginoso del momento actual, la pureza de algunos espíritus (no soy religioso), me hace establecerme, cada vez más, en unos cimientos internos mentales inamovibles que me alejan de la desesperanza.
Ella es Pepper Solana. Ella pregunta. Y yo pregunto con ella, porque hay que clamar por la cordura en un mundo de locura:
«¿Hay alguien ahí fuera que todavía se preocupe por la música, por el arte, por lo que la gente tiene que ofrecer como artista? Me mudé a los Estados Unidos, para seguir desarrollando, mi carrera hace 6 años. Llevo cantando 20 años en total, algo así como 20 años. ¡20 años¡ ¡20 años! Me he mudado hace 6 años y todo lo que he escuchado es que estoy demasiado gorda, que soy demasiado mayor y estoy pasada de moda, que no tengo suficientes seguidores en las redes sociales, que mis vídeos no se ven lo suficiente, o que no me veo lo suficientemente linda, así que me pregunto si hay alguien por ahí que todavía se preocupe por el Arte. ¿Hay un lugar para los artistas que todavía se preocupen por su arte, por su música para todos nosotros? Quiero estar encerrada en una habitación y crear algo bonito para luego enseñárselo al mundo en vez de enseñar todo el proceso o tener que mostrar mi cara sólo para enseñarte cómo grabo algo, porque lo único que te importa es cómo me veo o cómo puedes copiar lo que estoy haciendo. Simplemente no lo entiendo. ¿Hay alguien por ahí que siga siendo auténtico… alguien?»
Cada vez que decía que la quería, lloraba, no de emoción, sino porque vislumbraba la cuenta atrás de su desamor.
Sabía que cada vez que hacía el amor con ella, que cada vez que la besaba, que la miraba a los ojos tierno o apasionado, era la última vez que la iba a amar de aquella manera, y que en los siguientes encuentros, cuando ella le implorara un “quédate a dormir”, la querría un poco menos.
Hasta que llegara la noche, tras las copas de vino y los boleros de Luis Miguel, o los momentos íntimos de poesía, en que la respuesta fuera la más dura que hubiera dado nunca, pero también la más sincera.
-No volveré mañana. Ya no soy nadie. Quédate con tu Escandar. Intenta buscarle y conocerle fuera de sus libros y dile que alguien te amó tanto que no quiso amarte tanto.
Dedicado a Escandar Algeet, autor literario imprescindible.
Escrito en Bar Aleatorio, Madrid, el 12 de noviembre de 2019.
Todos los años la misma sensación. El Día Internacional de la Mujer, llamado anteriormente Día Internacional de la Mujer Trabajadora (como si las mujeres no trabajaran desde que nacen hasta que mueren, la mayoría sin cobrar un sueldo) me deja un regustillo de hipocresía social. Todos los años el «deja vu». Me dicen mucho eso de que se hace para visibilizar y poner a la mujer donde le corresponde. Pues bien, se supone que la mitad de la Humanidad, son mujeres, según las estadísticas que contabilizan en países del mundo accesibles. Si 4000 millones de mujeres no son visibles, ¿es que los gobernantes del patriarcado mundial son ciegos? Y luego viene la hipocresía del día siguiente (de los días siguientes hasta el próximo 8 de marzo) sin equiparar sueldos, sin mostrar los logros continuos que hacen las mujeres y que son robados o plagiados por hombres, utilizándolas como armas de guerras pasivas cuando son torturadas y violadas para socavar al enemigo, tratándolas como meros objetos sexuales para engorde egocéntrico de muchos hombres, ninguneándolas en los actos institucionales y protocolarios, anulándolas en culturas anacrónicas, etc, etc, etc (un tan largo etcétera que da miedo que exista en pleno siglo 21). Me dicen que no puedo definirme como feminista porque nací hombre. Que en todo caso soy un aliado del feminismo. Huyo de todo tipo de clasificaciones y subclasificaciones. Lo que sé es que estoy contra el Patriarcado. Mi día internacional de la mujer es mi vida entera, cuando conviví con la lucha y trabajo continuo de mi madre (extensible a todas las madres del mundo), cuando he estudiado la vida de grandes mujeres (todas son grandes), cuando las mujeres llamadas esposa (odio ese apelativo) e hija me hacen tener ganas de vivir la vida propia, cuando conozco personalmente a mujeres altamente talentosas (en mi ranking personal hay más mujeres que hombres con talento). El Sistema Erróneo y Errado, en el que vivimos, debería ser barrido, para siempre, y sustituido por el Matriarcado. Quizás entonces se tuviera que celebrar algún estúpido Día Internacional del Hombre.