Las lágrimas perfectas son las que provienen de las risas, de la alegría, de la ilusión.

Las lágrimas perfectas son las que provienen de las risas, de la alegría, de la ilusión.

Si cada uno supiera qué hacer con la vida propia otras situaciones extremas se presentarían ante los testigos de lo inanimado.
El mundo sería mejor, más racional, más capaz de absorber la energía de los justos.
Cada cual sabría reaccionar ante las desdichas propias y ajenas.
El estómago manda.
Las vidas circulan por un río de miserias.
Las personas reaccionan contraponiendo lo positivo de sus existencias.
Si las personas no tuvieran corazón, el estómago mandaría y la revolución solucionaría la torpeza de los pensamientos.
El estómago manda y la sangre, cuando hierve ante las injusticias, se derrama.
No existen los Elegidos
Nadie es nadie, nadie es más, nadie es algo.
Mejor ser nada que ser elegido por la desdicha de ser algo sin ser nada ni nadie.
Los Elegidos morirán en el intento de intentar sobresalir de entre los demás.
Lo fútil del intento de ser alguien, acarreará sufrimiento al iluso.
Partamos hacia lo nuevo.
Perdidos ante las circunstancias, buscamos horizontes desconocidos.
La aventura de lo nuevo y la excitación ante esa aventura apela a las neuronas.
El corazón, quien lo tuviera, palpita desbocadamente.
El centro del Universo es un punto perdido en nuestra Mente.


Creo que si te disparo, te liberaré del sufrimiento.
Creo que si te disparo, terminaré con mis remordimientos.
No lo haré. Sufrirás y sufriré.
Ya acabará con mis remordimientos tu madre, cuando me reviente la barriga con sus colmillos.

¿Por qué no apareciste en mi vida antes?
Hubiera sido feliz antes, mucho antes.
Ya no me interesa lo que me daba mi alma dormida,
esa vida que sin conocerte estaba aturdida.
Que el jardín que tengo ahora era un desierto.
Que el mar que tengo ahora era un cenagal.
Que las estrellas, la Luna, el Sol, la Bóveda entera,
estaban vedados a mis ojos.
Que todas las sensaciones que el Amor ahora me revela,
antes eran fantasmas, alucinaciones de otros locos.
Que hasta podría haber deseado la muerte
por no tener con quién compartir la vida.
Antes estaba a oscuras, y con tu llegar, la Luz.
No una luz cegadora, sino tenue y plácida.
¿Por qué no apareciste antes?
¿Por qué no fui yo tuyo antes?


El chico con peinado de mohicano se dirigió a mí con su cresta enervada y los ojos inyectados en sangre.
-¿Me das un euro?
Ante esa mirada inquisitiva lo único que sentí fue asco y odio.
-Por supuesto que si te digo que no, me pedirás todo el dinero que llevo encima, ¿verdad? Y sacarás un arma, ¿no?
-No llevo arma alguna, lo único que llevo es el poder de obtener lo que quiero y tú no vas a ser una excepción.
La convicción de sus palabras y su semblante tranquilo me asustaron más que cualquier otra amenaza.
No sé por qué, pero le di el euro. Tenía la seguridad de que ese poder del que hablaba me haría más daño que una simple arma. Estaba seguro de que sus bolsillos estaban llenos.