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El hambre
Me gustas por bella,
me gustas por suave,
me gustas por buena,
me gustas por madre.
Me gustas en cien y mil formas,
me gustas y nunca de ti tengo bastante,
me gustas porque me asombras,
y siempre de ti tengo hambre.

Ciego
Me ordenaste que no volviera a verte.
No me ordenaste que no te amara.
No me ordenaste que no te oliera, ni escuchara, ni tocara.

No mires
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Una lágrima inmensa
Cuando llegué, por fin, después de tantos años, a la playa de mi infancia, orilla de aquel mar inmenso, me tuve que echar a llorar, y no por la emoción, pues me di cuenta que la Tierra estaba perdida, y yo, con mis lágrimas.

¿Cuándo?
Hoy no he sido, pues he pensado más de la cuenta.

Ateo
Más me valía tener la valentía de agarrarme a tu mundo, sin pensar demasiado en sus aristas de imperfecciones.
Más me valía percatarme de la señal.

En un nanosegundo
No había solución más extrema que la aniquilación de los que ostentaban el poder.
No cejaría en el empeño de verlos a todos muertos.
La Élite terminaría fagocitándose a sí misma.
Y respiraría el mundo. El mío. El de todos. Y los derechos serían hechos.
Porque todos serían iguales.
Menos yo.
Porque cargaría sobre mi conciencia la exterminación de la ralea inverosímil.
Y pensando, en un nanosegundo, en todo ello, me costaba respirar.

La voz
Sigo encerrado en esta celda esperando que alguien venga a explicarme qué hago aquí.
Una mano anónima me ofrece comida cada seis horas, si es que se puede considerar alimento lo que me he acostumbrado a tragar.
Pero a esa mano nunca la acompaña una voz, aunque sea hiriente u obscena.
Solo el silencio del otro lado, cuando sé que al otro lado saben por qué estoy aquí y, aún así, susurro un gracias.
Y si lo saben, que me digan antes quién soy.
He intentado verme en el reflejo de mi propia orina pero la escasa luz me lo prohíbe.
Sé que soy macho pero no recuerdo mi edad, ni el tiempo que llevo aquí.
Y deduzco que algo malo habré hecho para merecerme este tratamiento.
Otra vez escucho pasos. Y el latir acelerado de mi corazón.
Quizás esta vez escuche la palabra.

Sin límites (Fotomicrorrelato)
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