No siempre soy quien quiero ser pero siempre soy quien soy.
Soy siempre quien quiero ser porque siempre soy quien soy.

No siempre soy quien quiero ser pero siempre soy quien soy.
Soy siempre quien quiero ser porque siempre soy quien soy.

No tengo tiempo para compadecerme de mí mismo.
Solo busco brillar con la luz cegadora que aún no soy.
Pero las energías de los que me aman están recargándome poco a poco.

Es imposible mirar hacia otro lado sin sentir remordimientos por ser todo lo egoísta que te permite el instinto depredador, el canalla que llevas dentro.
Es imposible ser transigente con todo tipo de pecados, magnánimo con toda suerte de debilidades, preciso en discernir la línea divisoria entre lo malo y lo peor, sin críticas moralistas que solo envilecen las cicatrices, que solo dulcifican los arrebatos existencialistas.

Es en lo cotidiano donde fijo la mirada para verter mi dosis de pureza. Es en lo versátil de la realidad donde apoyo mi estremecimiento de los pensamientos. Sin un poco de osadía no sería libre. Sin un mucho de capacidad de absorción de lo bueno del mundo, no sería feliz con mis hechos.
Aquí estoy para entregarme abierto de alma y cuerpo, tan sutil como una brizna de electricidad neuronal, tan contundente como el martillo de mis pies sobre el suelo cuando camino hacia el futuro.
¡Salud y Alegría! ¡Amor y Armonía! ¡Libertad y Justicia!
Archimaldito

Deseo equivocarme mucho para corregir continuamente el camino. Y a estas alturas, o bajuras, de mi vida, deseo que me critiquen continuamente para demostrarme a mí mismo cuan desapegada tengo mi mente de mi ego, cuan despegado y despejado tengo mi cuerpo de mi libertad de ser, y así demostrar a los demás no cuánto valgo sino cuánto soy.
¡Feliz vaivén!

Aparte de mi parte, ¿qué otra parte quiere usted que aparte cuando, aparte de mi parte, no hay otra parte? Aparte pues, y déjeme estar en mi parte.
Y si no está dispuesto a aportar nada, apóstese a un lado y déjeme impostar la voz de mi quebranto que ya dura tanto, desde que me acusan de impostor.
Y si no busca apoyarme ni molestarme, vaya entonces a su parte de esta ciudad, de este mundo.
Mas no soy impostor, no engaño a nadie. Soy como soy por lo que soy y lo que fui, aquí de pie o tumbado, cuando me tumba el dolor de los pensamientos insanos.
Deje que los demás me traten con buen trato, que de eso se trata: que seamos concordia, donde todos aman y nadie odia. Armonía en todas partes.

Fotografía de Archimaldito