Avatar de Desconocido

Acerca de Archimaldito

Buscador, eterno e incansable buscador. ¿De qué? Poco a poco lo sabrás.

Rev Silver, mi hijo, en Facebook

No sé qué decir ante esto. Prince forma parte de mi vida desde que tengo conciencia. Es como hablar de alguien de mi familia, porque así es. He escuchado y escucho su música desde que tengo conciencia. Es imposible enumerar los miles de momentos en los que él está presente. Prince es una de mis mayores influencias artísticas. Es un ídolo innovador y genio en lo que hace. Llevó la música a otro nivel, y su legado no tiene fin. Pero sobretodo, y lo que más quiero destacar ahora, es que es el ídolo de todos los tiempos de mi padre. Él fue quien ha hecho formar parte de mi familia a este genio. Él si que lo está pasando mal ahora, porque Prince es la banda sonora de su vida. No tengo forma de describir lo que significa Prince para él, y para mi familia. Significa baladas de amor que bailó con mi madre. Significa fiesta, celebración y positivismo. Se que mi padre está feliz cuando pone Prince a todo volumen en casa. Tiene su cuarto lleno de imágenes de Prince, desde sus discos, vinilos, el póster de su gira «Nude Tour» que muestra como trofeo…

Esta foto la tomó una de las veces que le pudo ver en concierto, tan cerca de él… No te preocupes padre. Estos momentos no se olvidarán nunca. Su música vivirá con nosotros.

LEAD Technologies Inc. V1.01

(Fotografía por © Jesús Fdez. de Zayas ARCHIMALDITO)

Prince

prince_symbol

Ha muerto Prince, mi ídolo musical de todos los tiempos, junto con Michael Jackson. Es por ello, que como muestra de mi luto interno, me retiro de todas las redes sociales hasta no sé cuándo.
Sé que no es parte de mi familia, pero yo, que amo la música de forma especial y en una forma especial, me siento desconsolado por esta pérdida, no por la pérdida física en sí, porque no creo en la muerte, sino por todo lo que significa el apagón súbito de tanta creatividad y genialidad. Quizás no sé expresarme. Da igual. Prince ha muerto. Y no voy a actuar como si no hubiera pasado. Seguiré publicando mis historias en éste, mi blog, porque mi actividad creativa tampoco debe ser interrumpida.
Saludos. Cuidaos. Y siempre, siempre, sed buenos.

Restitución

Los paseos dejaron de ser relajantes. Miraba siempre hacia atrás, porque en la senda de grava escuchaba sus pisadas, que me herían por su inoportunidad. Pero no había nunca nadie a quien acusar. Solo mi paranoia. Y el demente jamás confiesa su locura. Ahora lo hago, porque me curaste, pero antes estaba demasiado imbuido en la idea de mi genialidad autodestructiva.

Un día, en una calurosa mañana de invierno, mi sistema asociativo se derrumbó.

Falsas recurrencias magicolúdicas de mi atormentado complejo de inferioridad para el que ser el centro del Universo se concretaba en que alguien se fijara en mí, que fuera yo el núcleo de sus obsesiones amatorias o de potestad sobre los demás.

Estar solo y creer que miles de pares de ojos te observan para juzgar lo que haces. Cualquier sonido era sospechoso. Y al fin, un charco en el que te miras y junto a tu testa, la de tu musa. Un respiro de reacción y, girando la cabeza, sin nadie al lado. Pero, en esa ocasión, la sensación de verme acompañado fue hiperreal porque sentí su aliento.

Creí que alguien se estaba burlando de mí, por lo que pudiera haber sabido a través de mi propio contar anecdotario. Anduve con zancadas más largas y a mayor velocidad, para que la fantasma se despegara y se quedara tirada en alguna cuneta de mi itinerario.

Y el calor me empezó a estrangular. El de la fricción continua de la soledad se había apagado con el batir del corazón nervioso, acelerado por los últimos acontecimientos: No creía que pudiera ser quien yo creía. Habían pasado demasiados años, y los rostros cambian.

Quizás, pero no las miradas. Pueden ser alegres, iracundas, o afectadas por algún mal de ánimo, mas las que te rasgan con su profundidad se mantienen, aun con aquellos disfraces, imperturbables.

¡Basta! Ella no existía. Aunque aquella noche soñaría con ella y con su sonrisa, inaugurando mi mortificación.

 

portrait-of-a-lady-1437314