Leer nalgas y tocar libros: Placeres confesables.
Dando vueltas a ideas locas para ser leído. Concursando y publicando, pero necesitando ser más leído, aprovechando los nuevos medios de comunicación basados en nuevas aplicaciones para ordenadores, tabletas y teléfonos inteligentes, se me ocurrió, basándome en la recepción de vídeos y otros contenidos virales, hacer extensible esta virulencia a mis propios escritos, y «whatsappeados» y tuiteados a mis contactos para que estos a su vez los difundieran, he empezado a ser un poco más conocido en el ámbito de los «lectores ocasionales». Obviamente, sólo puedo difundir, a un solo golpe de vista, nanorrelatos y microrrelatos (nano relatos y micro relatos).
¿Qué os parece la idea? ¿Es original? ¿Es practicable durante mucho tiempo? ¿Es otra forma práctica de difusión?
Sobre el único árbol en veinte kilómetros a la redonda, el dirigible se balanceaba al vaivén de los vientos. La herencia de su bitatarabuelo se había comportado magníficamente durante todo el trayecto, y no había sentido que hubiera nada que envidiar a los pilotos que se hallaban sobre su cabeza a kilómetros de altura, en aquellos dirigidos autopropulsados por energía atómica residual.
Los paisajes que había visto eran indescriptibles. Se había sentido dueño de aquel mundo. Lo había sobrevolado lenta, muy lentamente, tanto que le había dado tiempo a fijarse en los detalles que siempre había pasado por alto: las plantas bioacumulativas de plancton, los regeneradores de energía eólica, los inmensos tanques cuadrangulares de agua. Los bosques, las pocas ciudades superficiales, los espaciopuertos de las periferias rurales. Había saboreado ocularmente palmo a palmo cada uno de los arcos circulares que habían coincidido con su rumbo. Y ahora estaba allí, atado a las ramas de un árbol, haciendo descender la escalerilla para posar sus pies sobre seguro.
Cuando el sol refulgió sobre su figura, cualquier hombre hubiera girado la cabeza ante aquel asombro de curvas. Un koatar se deslizó por el cabo de fijación y ella mostró sus carnosos labios que poco a poco fueron dilatándose hasta destapar el regalo de blancura marfileña. Se sentía gozosa de la vida.
-Merdik, estás ya aquí.
-Me alegro de que así sea.
La cogió de la mano y no pudo evitar fijarse en sus largas y esbeltas piernas. El tacón que las sustentaba se introducía en la virginal tierra y dejaba la sensación momentánea de una disminución de estatura. Él sonreía ante el engaño visual.
-Shainapr, tengo algo que decirte.
-Dímelo sin pararte. Antes que caiga la noche tenemos que llegar al refugio.
-Shainapr, sé que tienes algo para mí.
La luminaria llegaba a su ocaso cuando cruzaron el umbral de la pirámide romboidal que los protegería de las instantáneas microcalorías ambientales del exterior.
-Está lloviendo, Merdik.
-No, creo que no es lluvia- él sonreía a cada caricia visual femenina.
Chasquidos electrostáticos confundían los audifiltrantes acoplados a los temporales.
-Dime lo que me tienes que decir, y ámame.
-No es posible aún.
-Me horroriza pensar que me estás torturando con toda la intención.
-¿Qué te hace pensar así?
El hombre la miró a los ojos, y su concentración en las pupilas verdiazuladas le hizo desdibujar las agradables líneas faciales hasta difuminar mentalmente el volumen craneal que tenía delante. Las pupilas ocupaban su campo visual y los sentidos se abalanzaron sobre él.
Millones de cuerpos geométricos luminosos de micras cúbicas de volumen abarcaban la oscuridad de su pantalla mental. El espíritu se le fue por segundos y cuando quiso darse cuenta de que no controlaba aquella situación, era demasiado tarde. O quizá, demasiado pronto.
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-¿Qué hora es?
-Señor, veinte horas unificadas.
-¿De qué día, VESTIC?
-Señor, ¿qué?
-Se ha vuelto a ir, ¿no?
-¿Quién, señor?
-Respóndeme.
Dando prioridad a la primera pregunta formulada por su adoptador, el SINDRA respondió meticulosamente.
-7 de Agosto del año integrado de 3123.
-No es posible.
-Lo es, señor. Estoy totalmente seguro. Me jugaría mi desconexión y posterior reprogramación.
-VESTIC, por favor, déjame a solas.
-Señor, sabe que nunca puede estar a solas. La puerta está vigilada.
********************************************************************************************** Había intuido claramente que algo iba a suceder. Entendía que todos los avisos extraños que asaltaron de continuo su mente en este último período crítico de su vida, eran la antesala del fin total. Por eso, algo le decía que tenía que prepararse para lo que fuera a suceder.
Desde la última vez que soñó con Shainapr, se dijo a sí mismo que deseaba continuar esa relación ficticia. Le intrigaba la razón de los mensajes enigmáticos que ella le transmitía. Cuál era la relación con su existencia.
La meditación intraholística le ayudaba a conocerse a sí mismo y, por medio de ese descubrirse continuo, alcanzar a comprender el Cosmos en el que estaba inmerso.
Sin embargo, hoy, cuando despidió al SINDRA de servicios básicos personales, se dijo que deseaba morir. Estaba claro que le iban a tener de por vida entre bastidores. Su figura efímera no necesitaba de un cargo efímero para ver que era prescindible. Ya hastiado de verse impotente, aquella noche decidió morir. Y resurgió la infinita pena por no poder ver de nuevo a su esposa, sin haber tenido la posibilidad de despedirse de ella, de descargarle de la angustia que estaría sufriendo desde que le hicieran saber la nueva situación. Y la infinita pena por saber que ésta nunca cambiaría. Así pues, se autoconvenció de que ella comprendería.
Era aún temprano para acostarse, pero la desesperanza de un nuevo día justificaba que no esperara a agotar las últimas horas del que estaba en curso todavía. Opacó los ventanales de su dormitorio y esperó.
La inferencia de que alguna señal derivaría en el cambio de estado espiritual, le tenía alerta.
Inspiró, espiró, inspiró, espiró. Se obsesionó por última vez con la respiración. Volvió a quedar fascinado con la visualización de su yo interno. Obvió que el siguiente paso le llevaría a la emersión de su espíritu. Cuando estaba ya dispuesto para integrarse en el vacío, y dejar su cuerpo adjudicado por entero al mundo material, sufrió el habitual shock del alma escapada.
–No, no es el momento, querido Merdik.
–Shainapr, ¿cómo tú aquí ahora?
-¡Eres luz!
Instantáneamente visualizó una potente luminiscencia que abarcaba todo su cuerpo etérico.
-¡Eres paz!
El corazón colapsó. Sin embargo, su mente seguía despierta y atenta a la dulce voz que le guiaba.
–Voy a morir, ¿no es cierto?
–No, no vas a abandonarlos aún. Eres importante para ellos y para nosotros.
-¿Para quiénes?
–Comprenderás en su momento. Ahora, concéntrate en tus latidos.
-¡No tengo!
–Sí, ¡escúchalos! Con atención.
Al fondo, muy al final de sus percepciones, escuchó de nuevo el ritmo de la vida. Pero, ¿eran suyos?
–Shainapr, no quiero morir. Reconozco que hace pocos segundos lo deseaba, pero ya no.
-¡Atento! Ya ves tu cuerpo allá abajo.
No era posible. Bueno, sí, lo era, pero no quería creerlo. Cuando antes lograba desembarazarse de su cuerpo, seguía sintiéndose a sí mismo. También antes había visto el continente de su espíritu como algo ajeno. Pero siempre se había sentido uno con él, con el invisible hilo del retorno. Ahora veía que la coraza que le había albergado no era ningún anclaje de su espíritu. Disociado.
–Concéntrate en la luz.
La luz. ¿Qué luz? ¡Oh! Ya la veía acercarse por rededor suyo y abrazarle. Viéndose envuelto por ella, se dio cuenta que aquella fuerza no era algo extraño. La luz era él y él era la luz.
–Shainapr, ayúdame a volver.
–Volverás, Merdik, no te preocupes. Pero en su justo momento.
–Tengo miedo.
–Ya no.
Era todo y nada. O por lo menos sus sensaciones le ligaban a ambos estados.
Merdik Lamaret tenía los ojos cerrados. La faz serena. Sus labios distendidos. Todo ello completaba una sonrisa de satisfacción.
Al día siguiente entraron en sus dependencias sin permiso, como siempre. Se sorprendieron de que a aquella hora el sujeto que las ocupaba no estuviera sentado, como siempre, junto a la lámina de suspensión, con su habitual dosis de jalea real. Los grandes muros transparentes volvieron a dejarse atravesar por los rayos matinales.
-¡Despiértele, VINHAM!
El androide obedeció automáticamente las ordenes. Rozó con su fría mano de cuatro dedos la frente que la postura decúbito supino le ofrecía. Ningún cambio.
-¡Déjeme a mí!
El jefe de grupo de retención separó a su ayudante. Acercó su cara a la de Lamaret, y no pudiendo reprimir su infundido odio hacia aquel enemigo potencial, escupió la orden conveniente.
-¡Señor, dentro de diez minutos debe estar dispuesto a recibir al cotejador de mapas genéticos!
No hubo respuesta. Decidió acercar el captador de anomalías a la sien derecha de aquella cabeza durmiente. Ante el inesperado veredicto, repitió la prueba con el hemisferio izquierdo.
-¡No es posible! ¡Debe de fallar algo! ¡Presidente! ¡Le ordeno que despierte y me acompañe! ¡Déjese de fingir!
-Señor, no finge. Creo que ha muerto hace exactamente cinco horas y treinta y ocho minutos.
-¿Quién le ha pedido opinión, VINHAM? ¡Maldito SINDRA!
-Señor, sólo me permito hablar de realidades. El ex-presidente Lamaret ha dejado de existir.
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-¿Llegaron a terminar su trabajo los genéticos?
-De cierto, señor.
-Entonces, que actúen inmediatamente. Les doy el plazo de un año. Ni más ni menos.
La comunicación hiperondas terminó. Quiso eternizar el placer de aquella reciente pérdida. El gozo que sentía sólo sería comparable al que dentro de pocos segundos sentiría su más fiel colaborador.
-¡Póngame con Incógnita! Prioridad cero.
El lapso transcurrido desde la última instrucción dada, le permitió dar una bocanada al aire viciado de la combustión que se realizaba al final de sus labios.
-Es celebración, señor. Doble celebración.
-Seedus, por fin tenemos el poder total.
-Almirante, ¿terminaron sus infundados temores?
-Sí, por supuesto.
-Entonces, acomódese en su trono.
-Pero no olvide. Sólo usted y yo sabemos. Las unidades que descubrieron el cuerpo y todos los que han manejado esa información hasta llegar a nosotros, orgánicos y no, han de ser inactivados.
-Lamaret ha muerto. ¡Viva Lamaret!
Llueve sin parar, y yo, con una infinita impaciencia, sin hacer nada para guarecerme, calándome hasta los huesos, esperando el momento en que la vea aparecer.
Imaginándome su expresión al verme. Y todas las posibles reacciones de su acompañante para protegerla y protegerse.
Visualizando el futuro próximo de mi mano derecha: Desengarfiándose dentro del bolsillo de mi gabardina para apretar con vehemencia la culata del instrumento que va a cortar de raíz su felicidad.
No estoy dispuesto a dejarles creer lo que clama el cartel anunciador de la obra que están a punto de aplaudir.
Pues si la vida es sueño, con su amor, han convertido la mía en una pesadilla.
Aunque esta vez mis lágrimas serán arrasadas por la lluvia. Por la eterna lluvia.
Si introduces en el buscador de la Wikipedia el nombre de Pablo Villarrubia aparece lo siguiente:
Pablo Villarrubia Mauso nació Sao Paulo (Brasil), en 1962. Hijo de padres españoles, ya desde pequeño se sintió atraído por el misterio. Fue su abuelo (quien había trabajado en Marruecos y en Canarias) la persona que promovió en él el gusto por los viajes y, especialmente, por el conocimiento. Según Villarrubia, en la biblioteca de su barrio, solía copiar manualmente datos de diversos géneros, entre los que se encontraban «las narrativas de expediciones de la antigüedad y las efemérides de los lanzamientos de naves espaciales hacia la Luna y otros planetas».
Cuando tenía 19 años comenzó a ejercer como DJ, junto a un amigo, en algunos locales de la ciudad de Sao Paulo, trabajo que mantendría hasta los 21 años.
Villarrubia se licenció en periodismo por la Facultad Cásper Líbero, en São Paulo, en 1986, y comenzó su carrera periodística en 1988. Tras esto, trabajó durante un periodo de tiempo en un semanario de Sao Paulo, el “City News-Jornal da Cidade”. Fue durante su trabajo en dicho semanario cuando, a finales de 1989, entrevistó a los investigadores españoles J. J. Benítez y Fernando Jiménez del Oso, quienes habían viajado a Brasil para rodar un documental para la serie “En Busca del Misterio”, acompañándoles con posterioridad en el reportaje sobre Gasparetto. En esto, Jiménez del Oso le propuso ser corresponsal de la revista “Más Allá”, de la cual él era director. Fue así como se trasladó a España y comenzó a colaborar en sus revistas “Espacio y Tiempo” y “Enigmas del Hombre y del Universo”. Estableció su residencia permanente en España en 1992 (si bien, según indica, todos los años viaja a Brasil para ponerse “en contacto” con la gente de su país natal, lo que le ha permitido investigar algunos casos muy importantes dentro del ámbito de la ufología y de la parasicología sudamericanas y estudiar antiguas civilizaciones amerindias). Fue en la primera etapa de la revista «Enigmas», donde conocería a muchos de sus actuales compañeros de Milenio 3 y Cuarto Milenio, quienes también trabajaban en ella. En 1997 comenzaría su carrera como escritor.
En sus numerosos viajes en el mundo, ha entrevistado a arqueólogos de todo el mundo y visitado sitios arqueológicos y museos de tres continentes. Este hecho lo impulsó a querer conocer mejor la prensa escrita española en relación con la difusión de la arqueología. Así, debido a la ausencia de estudios existente sobre este ámbito histórico en el periodismo comenzó a desarrollar una investigación con ese sentido, que concluyó con la elaboración de su tesis doctoral “Periodismo arqueológico y empresa informativa”, que fue la primera tesis doctoral «de este género presentada en España». En 2005 se doctoró en Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid.
Actualmente, Villarrubia está trabajando en varios proyectos vinculados a la novela histórica, basándose en los datos personales que ha ido obteniendo a través de sus muchos viajes y experiencias vividas.
Además de su carrera como escritor, Villarrubia sigue publicando reportajes de forma periódica, que combina con la publicación de nuevos libros y su participación en diversos medios de comunicación, tanto en prensa, como en radio y televisión para España y Brasil. Así, actualmente trabaja como reportero-guionista del programa español Cuarto Milenio, en Cuatro TV.
Si la Wikipedia lo dice, será verdad.
Pero, aparte de sus logros periodísticos, de los que hay muchos en su biografía, Pablo es amigo mío. Lo conozco desde los años 90 y he colaborado, profesionalmente, con él en un reportaje en la revista Nuevos Horizontes (número de mayo del 2000) y en su libro “Un viaje mágico por los misterios de América” (EDAF, 2000), de cuyos contenidos he hablado ampliamente en mis blogs.
En una de nuestros encuentros, en los que solemos charlar de música, cine y misterios, se me ocurrió proponerle el hacer una entrevista siendo él el entrevistado, para que cambiara un poco los roles a los que nos tiene acostumbrados. Y se lo propuse con la loca idea, y creo que original, de hacerlo a través de Twitter, con el “handicap” que supone el preguntar y responder con el dichoso límite de los 140 caracteres. Aceptó, y a las 21:00 horas del día 30 de marzo, comenzamos a conocer a Pablo de otra manera bien distinta. Le prometí que terminaríamos antes de la emisión del programa Cuarto Milenio, y así fue, pues justo a las 22:45 nos despedíamos de nuestros respectivos seguidores tuiteros.
Y aquí transcribo el resultado. Para que conste.
Nota aclaratoria: En Twitter Pablo es @P_Villarrubia, y yo soy @archimaldito, pero, para definir mis preguntas y sus respuestas, escribiré, antes de las mismas, JF (por Jesús Fernández) y PV (por Pablo Villarrubia).
JF: Nombre y apellidos completos
PV: Pablo Villarrubia Mauso
JF: ¿Qué te hubiera gustado ser de mayor?
PV: Libre viajero del espacio sideral
JF: ¿Te gusta la fama? Y no respondas SÍ o NO. Recuerda que tienes algo menos de 140 caracteres para explayarte
PV: Solo la que aporta buenos amigos y nuevas expectativas de investigación
JF: ¿Te gustaría más fama?
PV: La justa y como reconocimiento de mi trabajo
JF: ¿Tu enigma resuelto favorito?
PV: El caso del secuestro de Rivalino Mafra en Brasil que traté en #CuartoMilenio
JF: ¿Tu enigma preferido sin resolver? Extraña pregunta, ¿verdad?
PV: Qué demonios cayó sobre Tunguska (Siberia) en 1908 arrasando un gran territorio. Entrevisté al prof. Kazantsev y me impactó.
JF: ¿Crees en la vida después de la muerte?
PV: Si. Espero que el “Más Allá” no sea como el “Más Acá”…
JF: ¿Algún sueño irrealizado aún?
PV: Descubrir la verdadera Akakor:
JF: ¿Cuándo fue la última vez que desconectaste y dónde?
PV: El año pasado en la selva de Venezuela tuve una extraña experiencia ante unas pinturas rupestres. En breve en #CuartoMilenio
JF: ¿Cómo encuentras la paz interior? ¿Con ejercicio creativo, con tu actividad, con tu relación con los demás, con la soledad?
PV: Junto a los míos y cuando encuentro una respuesta a uno de los enigmas que investigo
JF: ¿Con quién te hubiera gustado, o te gustaría, cenar? Invitando tú, claro está
PV: Con el ufólogo francés Jacques Vallée autor de “Pasaporte para Magonia”
http://www.informeovni.net/bibliografia/pasaporteamagonia.html
JF: Tu personaje favorito, histórico o no
PV: El Preste Juan de las Indias, sobre el cual escribí un libro:
http://www.ikerjimenez.com/especiales/prestejuan/
JF: ¿Eras buen estudiante? ¿Sacabas buenas notas? ¿Alguna expulsión por travieso?
PV: Sí y junto con mis amigos creamos el Grupo de Investigaciones de Fenomenos ETs en Brasil. No expulsión
JF: ¡Increíble documento histórico! Gracias por enseñarlo en esta #TuitEntrevista
¿Qué pensaste cuando te licenciaste en tu carrera?
PV: Que me equivoqué al estudiar publicidad y por eso me pasé al periodismo, afortunadamente.
JF: Afortunadamente, Pablo.
Seguimos en la #TuitEntrevista al #IndianaJones hispano-brasileño @P_Villarrubia Creo que tampoco está siendo tanta tortura, ¿verdad?
PV: Claro que no…je,je,je, es una buena oportunidad para reflexionar.
JF: ¿Escribes directamente a mano, a máquina o con ordenador?
PV: Mi cuaderno de bitácora a mano y los guiones, artículos y libros en el ordenador, of course
JF: ¿Eres fetichista? Y si es así: ¿Cuál es tu fetiche?
PV: Sí: las muestras que recojo de algún lugar mítico o misterioso (piedras, tierra,etc)
JF: ¿Cuál es el libro que has leído más veces?
PV: “El retorno de los brujos” un apasionante compendio de los misterios de la humanidad de Jacques Bergier y Louis Pauwels
JF: ¡Vaya! ¡Los Maestros!
¿Cuál es la película que has visionado más veces? Espero que no me contestes que E.T.
PV: Más que película, la primera serie Star Trek, con Spock (hoy cumple 83 años), Kirk que a ti no te gusta
JF: Ja ja ja ¡Soy Trekkie por la gloria de Picard! ¡Larga vida y próspera!
PV: ¡Larga vida también al maestro Leonard Nimoy!
JF: Tu comida y bebida favoritas
PV: Refresco de guaraná de Brasil y fideuá
JF: Creía que ibas a decir alguna comida klingon o vulcana
¿En qué ciudad o país te gustaría vivir para siempre? te lo pregunto así porque te conoces casi todo el planeta
PV: Lisboa, donde salían hacia el mundo desconocido los navegantes lusos de otrora
JF: ¿Te gustaría ser colonizador pionero en Marte?
PV: Por supuesto y descubrir vestigios de las antiguas civilizaciones del planeta rojo
JF: ¿Crees que nuestra supervivencia en el planeta está amenazada?
PB: Por supuesto. Iremos a la deriva si seguimos actuando sin responsabilidad planetaria
JF: ¿Cuál es tu código moral en relación con lo que está bien y lo que está mal?
PV: El que busca matices entre lo más claro y lo más oscuro
JF: No entiendo la respuesta
PV: No ver que todo es simplemente bueno o malo: hay que sopesar los espacios intermedios…
JF: Si tuvieras poder absoluto, ¿qué arreglarías del mundo?
PV: Metería a todos los políticos y banqueros en una máquina generadora de cordura.
JF: ¡Qué respuesta más cuerda y más diplomática!
Esta es ya la antepenúltima pregunta, amigo Pablo: ¿Qué consejo te gustaría transmitir a los que te rodean?
PV: No permanecer indiferentes ante la vida
JF: ¿Crees que tienes un destino y que estás en esta vida para cumplirlo?
Si, para divulgar historias que otros no quieren o se niegan en investigar y que tienen fuerte componente humano.
JF: A punto #CuartoMilenio, la última pregunta: SI PUDIERAS CONTROLARLO, ¿HASTA QUÉ EDAD TE GUSTARÍA VIVIR?
PV: Lo equivalente a dos vidas: entre 150 y 170 años
JF: Amigo @P_Villarrubia : Todos sabemos que vivirás eternamente. Gracias por tus sinceras respuestas. Y gracias por brindarme esta oportunidad
Hasta aquí, la primera #TuitEntrevista a @P_Villarrubia , gran investigador, gran amigo y mejor persona. Espero poder repetir la experiencia
PV: Gracias querido amigo: espero que compartamos esta eternidad para disfrutarla.
JF: Seguro que sí. Y mientras, nos seguimos leyendo en Twitter, ¿verdad? ¡Felices investigaciones! Y sobre todo, ¡Feliz vida!
Con Pablo, en la presentación de su libro «BRASIL INSÓLITO», 3 noviembre de 1999