Esperando el momento

 

Más allá de su estética patética, más allá de su reprochable falta de principios, estaba su afición a dejarse acariciar la incipiente joroba, vibrando con los rumores malignos de sus seguidores, todos traidores, que estaban esperando pasar de víctimas de su onanismo a ejecutores de la justicia poética.

 

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En tu cara

Escupió en su cara lo que había embalsado en su boca segundos antes.

-Te devuelvo lo que es tuyo. Porque yo no lo quiero. Ya está tan muerto como tú. Y es tan despreciable como tú, que me has utilizado.

El hombre levantó la mano derecha, abiertos sus dedos para desgarrar la cara de la que había usurpado su estima. Pero, sin embargo, se arrepintió de inmediato y la utilizó para limpiar su propio semen y, con la otra, extrajo un pañuelo del bolsillo de su pantalón con el que secó las lágrimas que manchaban de negro la cara de la que había sido, otra vez, su objeto sexual.

-No volveré más. Hay otras. Y mejores que tú.

Convencido de su hombría, pero no de su humanidad.

Dudando. Y viéndola llorar, sin importarle, como tantas veces.

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Ojos que no ven

   Empresas modelo, tanto en prestigio como en organización, y con resultados económicos apabullantes, incumplen tajantemente el mandato constitucional del respeto al derecho a la intimidad de todo ciudadano que accede a sus recintos. Son grandes emporios comerciales que vigilan, por nuestra seguridad, nuestros movimientos, porque de ellos depende el buen funcionamiento de la gran cadena de producción-oferta-demanda. Muchos de sus clientes lo dan por sabido y no les importa pero, ¿cuántos de ellos saben que se está atentando muy en serio contra sus derechos como persona?

   A la vista de cualquier tentado a incumplir el mandamiento divino sobre la apropiación indebida de lo ajeno están los dispositivos de seguimiento audiovisual, que registran la falta y sirven como testigos electrónicos del pecado, pero el que cae en el error es por falta de información, de picardía, de observación, o por abundancia de necesidad en su miseria.

   Los que honradamente deambulan por los pasillos de estos centros del consumismo ignoran la existencia de los otros ojos voyeuristas que los observan desde las alturas y que quizás no hagan tan buen uso de los datos que se les aportan, por no contar ya la función que los sufridos trabajadores que les atienden pueden estar representando para esos ojos anónimos.

   Tu firma, tus datos identificativos, todo lo que mantienes en secreto a la vista de tu interlocutor comercial, detallados, como si el voyeur estuviera presente a tu lado protegiéndose por su ideal invisibilidad, y los sonrientes, a veces forzados sonrientes, dependientes, que no sospechan que cada vez que se rasquen el culo, que se hurguen la nariz o que, simplemente, descansen in albis entre transacciones, alguien, en las alturas está tomando nota de sus poco ortodoxas maniobras particulares e íntimas, sobre todo íntimas.

    Pero ahí siguen, siendo empresas comerciales que continuamente toma el español como ejemplo de profesionalidad, de atención, de gallardía económica. Si supiera a costa de qué y de quiénes se están superando éstas en los tan cacareados rankings de beneficio anual, veríamos si les quedaban ganas de aportar su humilde granito de arena a esta parcela de la España que va tan bien. Pero ya lo dice el refrán: Ojos que no ven…

 

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Rev Silver, mi hijo, en Facebook

No sé qué decir ante esto. Prince forma parte de mi vida desde que tengo conciencia. Es como hablar de alguien de mi familia, porque así es. He escuchado y escucho su música desde que tengo conciencia. Es imposible enumerar los miles de momentos en los que él está presente. Prince es una de mis mayores influencias artísticas. Es un ídolo innovador y genio en lo que hace. Llevó la música a otro nivel, y su legado no tiene fin. Pero sobretodo, y lo que más quiero destacar ahora, es que es el ídolo de todos los tiempos de mi padre. Él fue quien ha hecho formar parte de mi familia a este genio. Él si que lo está pasando mal ahora, porque Prince es la banda sonora de su vida. No tengo forma de describir lo que significa Prince para él, y para mi familia. Significa baladas de amor que bailó con mi madre. Significa fiesta, celebración y positivismo. Se que mi padre está feliz cuando pone Prince a todo volumen en casa. Tiene su cuarto lleno de imágenes de Prince, desde sus discos, vinilos, el póster de su gira «Nude Tour» que muestra como trofeo…

Esta foto la tomó una de las veces que le pudo ver en concierto, tan cerca de él… No te preocupes padre. Estos momentos no se olvidarán nunca. Su música vivirá con nosotros.

LEAD Technologies Inc. V1.01

(Fotografía por © Jesús Fdez. de Zayas ARCHIMALDITO)

Prince

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Ha muerto Prince, mi ídolo musical de todos los tiempos, junto con Michael Jackson. Es por ello, que como muestra de mi luto interno, me retiro de todas las redes sociales hasta no sé cuándo.
Sé que no es parte de mi familia, pero yo, que amo la música de forma especial y en una forma especial, me siento desconsolado por esta pérdida, no por la pérdida física en sí, porque no creo en la muerte, sino por todo lo que significa el apagón súbito de tanta creatividad y genialidad. Quizás no sé expresarme. Da igual. Prince ha muerto. Y no voy a actuar como si no hubiera pasado. Seguiré publicando mis historias en éste, mi blog, porque mi actividad creativa tampoco debe ser interrumpida.
Saludos. Cuidaos. Y siempre, siempre, sed buenos.