¡Búrlate!

   Estoy mirando fijamente a la cara central de la Piedra del Sol, esa que llaman Calendario Azteca. Esa que me saca la lengua, como burlándose de mi ignorancia. De mi ignorancia y de la de las civilizaciones posteriores a ella. Las que no han logrado, aún, descifrarla.

Image

¿Para?

Tercos sinsabores de los nuevos tiempos.

Espantadores de moscas invisibles.

Restituidores de las masacres infames.

Cansinos aduladores de los impresentables.

Gimiendo al unísono por falta de aire.

¿Pa’ qué? ¿Pa’ qué?

Saltando jerarquías de mando inasumibles.

Bordeando precipicios carentes de fondo.

Vistiendo santos ya vestidos.

Vallando una propiedad que es de todos.

Vigilando las lenguas vivaces pero sin músculo.

¿Pa’ qué? ¿Pa’ qué?

Batallando en una guerra sin enemigo respetable.

Horadando en los cerebros ya petrificados.

Jamaseando la verdad incógnita.

Liberando el excremento del espíritu enfermo.

Allanando las cumbres inalcanzables.

Y todo, ¿pa’ qué? ¿pa’ qué? ¿pa’ quién?

 

(Improvisado y publicado en Twitter el 25 de enero de 2013)

Image

LOS TREINTA PRECEPTOS

En 1909, Harold Klett publicó en The Library Journal de Nueva York un artículo titulado “Don’t”, en el que se contenían 30 preceptos relacionados con los libros. Al año siguiente apareció en Guayaquil una traducción anónima.

1. No leer en la cama.

2. No poner notas marginales.

3. No doblar las puntas de las hojas.

4. No cortar con negligencia los libros nuevos.

5. No garabatear vuestro interesante y precioso autógrafo en las páginas del título.

6. No poner en un volumen de un peso, una encuadernación de cien pesos.

7. No mojar la punta de los dedos para dar más fácilmente vuelta a las hojas.

8. No leer comiendo.

9. No fiar los libros preciosos a malos encuadernadores.

10. No dejar caer sobre el libro las cenizas del cigarro, y aún mejor no fumar leyendo.

11. No arrancar de los libros los grabados antiguos.

12. No colocar vuestros libros sobre el borde exterior o canal, como se hace frecuentemente cuando se lee y se interrumpe momentáneamente la lectura, en vez de tomarse el trabajo de cerrar el libro después de haber puesto una señal.

13. No hacer secar hojas de plantas dentro de los libros.

14. No tener los estantes de las bibliotecas encima de los picos de gas.

15. No sostener los libros sujetándolos por las tapas.

16. No estornudar sobre las páginas.

17. No arrancar las hojas de guarda de las tapas.

18. No comprar libros sin valor.

19. No limpiar los libros con trapos sucios.

20. No tener los libros encerrados en arquillas, escritorios, cómodas, ni armarios: tienen necesidad de aire.

21. No encuadernar juntos dos libros diferentes.

22. EN NINGÚN CASO sacar las láminas y los mapas de los libros.

23. No cortar los libros con horquillas para el cabello.

24. No hacer encuadernar los libros en cuero de Rusia.

25. No emplear los libros para asegurar las sillas o mesas cojas.

26. No arrojar los libros a los gatos, ni contra los niños.

27. No romper los libros abriéndolos enteramente y por fuerza.

28. No leer los libros encuadernados muy cerca del fuego o de la chimenea, ni en la hamaca, ni embarcado.

29. No dejar que los libros tomen humedad.

30. No olvidar estos consejos.

(Fragmento extraído del capítulo X “Preceptiva y práctica bibliófilicas” , de la obra La pasión por los libros, de Francisco Mendoza Díaz-Maroto, 2002, Colección Espasa Fórum, Editorial Espasa Calpe)

Bien. ¿Qué opináis? Yo reconozco que alguno de ellos me los saltaba a la tolera antes de tener conocimiento de los mismos.  Ahora intento seguirlos a rajatabla por el bien de mi modesta colección de libros.

Image

 

Añoranza

   Si miro la Luna y veo su cara, y viendo su cara entro en éxtasis, y entrando en éxtasis comprendo que la obra del hombre en la Tierra es mínima comparada con la de los selenitas en su mundo, entonces añoro los tiempos en que ellos quisieron dominarnos.

file000156292869

¿Para?

Tercos sinsabores de los nuevos tiempos

Espantadores de moscas invisibles

Restituidores de las masacres infames

Cansinos aduladores de los impresentables

Gimiendo al unísono por falta de aire

¿Pa’ qué? ¿Pa’ qué?

 

Saltando jerarquías de mando inasumibles

Bordeando precipicios carentes de fondo

Vistiendo santos ya vestidos

Vallando una propiedad que es de todos

Vigilando las lenguas vivaces pero sin músculo

¿Pa’ qué? ¿Pa’ qué?

 

Batallando en una guerra sin enemigo respetable

Horadando en los cerebros ya petrificados

Jamaseando la verdad incógnita

Liberando el excremento el espíritu enfermo

Allanando las cumbres inalcanzables

Y todo, ¿pa’ qué? ¿pa ‘ qué? ¿pa’ quién?