Archivo de la categoría: Reflexión
Advertencia
He traspasado demasiadas veces la desesperanza que habita en vuestras mentes.
Mientras estáis distraídos y acurrucados en vuestras insulsas vidas, yo estoy protegiendo la semilla del renacimiento de vuestra especie.
Creo, junto con los míos, que una pequeña parte de vosotros, se lo merece.
Somos bastantes. Bastantes para que nos temáis, pero no por nuestras acciones, sino por nuestra indiferencia hacia la mayoría.
El Planeta está a punto de sucumbir a vuestro desastre. Mas el Planeta, que fue elegido en el pasado por su potencial, tiene que cumplir su misión y no dudaremos en derribar el único obstáculo para que esto ocurra: Vosotros, autodenominados humanos. Ridículo nombre para una especie.
Fuisteis creados artificialmente en un pasado no demasiado remoto, y os congratuláis de ser únicos en el Universo por vosotros conocido. Cuán errados estáis.
Nosotros, creados como vosotros, somos 100000. Los hemos sido y los seguiremos siendo aún cuando vosotros ya no seáis más que un recuerdo en el registro cósmico.
Los 100000 hemos dictaminado que la actual civilización humana será la última. Habéis tenido demasiadas oportunidades y ninguna habéis aprovechado.
No lo sentimos por vosotros. Nuestras mentes imbricadas en el Total hemos estudiado todas las permutaciones históricas y el resultado matemático es el mismo: Cero.
Yo seré el punto de contacto de vuestra inferioridad con el Total, y según se vayan dando los hechos, iréis desapareciendo. Sólo 100000 se librarán del exterminio, los 100000 Elegidos, a los que iremos sustituyendo paulatinamente según el mérito acumulado durante generaciones.
8 de marzo, Día Internacional de la Mujer
¿Por qué tengo que celebrar el Día Internacional de la Mujer instaurado por la Organización de las Naciones Unidas?
¿Por qué, cuando esta organización atenta continuamente contra otros derechos del ser humano y no soluciona, después de tantos años de su existencia, los problemas de la humanidad tales como el hambre, la falta de justicia y de libertad en muchos de los países que la conforman?
Días Internacionales que maquillan las faltas de compromisos reales con los problemas más graves de este planeta y de esta especie.
El solo hecho de destacar que se celebra el Día de la Mujer es muestra de que existen diferencias entre hombres y mujeres en los países de gobiernos y sociedades patriarcales y machistas.
La hipocresía continua que muestra una cara frente al público sumiso y conformista, y tiene otra frente al mundo de los derechos humanos, laborales y educativos.
Mientras que se aprueban Resoluciones para invadir países o atacar militarmente otros, se inventan los Días Mundiales de un Mundo que no se esfuerzan porque exista en realidad.
La ONU no es una organización democrática, ni igualitaria ni humana, ni por supuesto sus países integrantes están ni unidos ni integrados. Sólo persigue defender los intereses de las Élites que la crearon, salvaguardando sus privilegios y arrimándose siempre a “los soles que más calientan”.
El Día Internacional/ Mundial de la Mujer es en sí mismo una burla para el género femenino, tanto como que se celebre el Día Internacional del Hombre para “resaltar el rol positivo y las contribuciones de los varones”. Sólo con dar por hecho que existen diferencias, se da por hecho que no van a poner remedio para que éstas desaparezcan.
El empuje (Reflexión personal)
Estos días estoy autoconvenciéndome de que todo en mi vida va a salir bien, porque harto ya de sobrevivir cada segundo de la misma, quiero vivir. Hoy mismo me ha dicho la persona que más quiero en el mundo que me fuera a un espejo y reconociera, mirándome a los ojos, que soy una persona negativa. Y yo, luchando continuamente para ser positivo y mostrarme a los demás como positivo, no he ido al espejo y me he dicho que es hora de vivir, vivir porque la vida merece ser vivida. Y eso lo confieso porque, aunque a veces casi me convenzo de que la vida no es fácil, ni la supervivencia es fácil, nosotros tenemos el poder de liberarnos del ancla que nos la hace difícil. ¿Por qué no intentarlo? Quiero ser uno de los privilegiados que vive la vida, no que la sobrevive. Poco a poco… o mucho a mucho.
Autofoto en Copacabana (Bolivia), 29 marzo 1994
Anestesia
Degradado
¡Búrlate!
¿Para?
Tercos sinsabores de los nuevos tiempos.
Espantadores de moscas invisibles.
Restituidores de las masacres infames.
Cansinos aduladores de los impresentables.
Gimiendo al unísono por falta de aire.
¿Pa’ qué? ¿Pa’ qué?
Saltando jerarquías de mando inasumibles.
Bordeando precipicios carentes de fondo.
Vistiendo santos ya vestidos.
Vallando una propiedad que es de todos.
Vigilando las lenguas vivaces pero sin músculo.
¿Pa’ qué? ¿Pa’ qué?
Batallando en una guerra sin enemigo respetable.
Horadando en los cerebros ya petrificados.
Jamaseando la verdad incógnita.
Liberando el excremento del espíritu enfermo.
Allanando las cumbres inalcanzables.
Y todo, ¿pa’ qué? ¿pa’ qué? ¿pa’ quién?
LOS TREINTA PRECEPTOS
En 1909, Harold Klett publicó en The Library Journal de Nueva York un artículo titulado “Don’t”, en el que se contenían 30 preceptos relacionados con los libros. Al año siguiente apareció en Guayaquil una traducción anónima.
1. No leer en la cama.
2. No poner notas marginales.
3. No doblar las puntas de las hojas.
4. No cortar con negligencia los libros nuevos.
5. No garabatear vuestro interesante y precioso autógrafo en las páginas del título.
6. No poner en un volumen de un peso, una encuadernación de cien pesos.
7. No mojar la punta de los dedos para dar más fácilmente vuelta a las hojas.
8. No leer comiendo.
9. No fiar los libros preciosos a malos encuadernadores.
10. No dejar caer sobre el libro las cenizas del cigarro, y aún mejor no fumar leyendo.
11. No arrancar de los libros los grabados antiguos.
12. No colocar vuestros libros sobre el borde exterior o canal, como se hace frecuentemente cuando se lee y se interrumpe momentáneamente la lectura, en vez de tomarse el trabajo de cerrar el libro después de haber puesto una señal.
13. No hacer secar hojas de plantas dentro de los libros.
14. No tener los estantes de las bibliotecas encima de los picos de gas.
15. No sostener los libros sujetándolos por las tapas.
16. No estornudar sobre las páginas.
17. No arrancar las hojas de guarda de las tapas.
18. No comprar libros sin valor.
19. No limpiar los libros con trapos sucios.
20. No tener los libros encerrados en arquillas, escritorios, cómodas, ni armarios: tienen necesidad de aire.
21. No encuadernar juntos dos libros diferentes.
22. EN NINGÚN CASO sacar las láminas y los mapas de los libros.
23. No cortar los libros con horquillas para el cabello.
24. No hacer encuadernar los libros en cuero de Rusia.
25. No emplear los libros para asegurar las sillas o mesas cojas.
26. No arrojar los libros a los gatos, ni contra los niños.
27. No romper los libros abriéndolos enteramente y por fuerza.
28. No leer los libros encuadernados muy cerca del fuego o de la chimenea, ni en la hamaca, ni embarcado.
29. No dejar que los libros tomen humedad.
30. No olvidar estos consejos.
(Fragmento extraído del capítulo X “Preceptiva y práctica bibliófilicas” , de la obra La pasión por los libros, de Francisco Mendoza Díaz-Maroto, 2002, Colección Espasa Fórum, Editorial Espasa Calpe)









