Uno está cansado de la vida. De sus inconsistencias y vaivenes. De los tirabuzones de sus circunstancias. De lo efímero y esporádico. De los ciclos inmensos…
Nací en un barrio humilde, crecí en un barrio medio, viví, la mayor parte de mi vida adulta, en un barrio prominente y ahora, como todos, he acabado mis días en un barrio de silencio, con olor a flores y, a veces, a cera e incienso.