Dijo enterrar el Hacha de Guerra para siempre.
Pero solo había echado un puñado de tierra encima.
A menudo paseo por el campo sin pensar en nada más que en disfrutar el aire puro que entra en mis pulmones, sin pensar en nada más que disfrutar del calor de la intemperie, a veces abrasador, sin pensar en nada más que en espantar los insectos que continuamente se lanzan contra mi cara, sin pensar en nada más que en autocurarme, por frotamiento, los tobillos cuando alguna planta me los acribilla con sus pinchos, sin pensar en nada más que en el preciso momento en que cruzo el umbral de mi pisito para encontrarme a salvo bajo techo, con mi aire acondicionado, con mi cervecita en la mano, con mi televisor de plasma, con mi camita y su colchón de viscoelástica y con mi ducha con hidromasaje.
Esta vez creyó que estaba en lo cierto. Estaba allí, solo, muerto y enterrado. A cubierto de la mirada de sus amigos y familiares, que le lloraban en el exterior. Y con la certeza de que le quedaban pocos minutos de aire. Sin claustrofobia. Sin ganas de gritar. Dejando que el final, su auténtico final, llegara.
Esta vez creyó que estaba en lo cierto: Después de tantos años de vida, de sabiduría errónea, del dejarse llevar por la corriente de los demás, la conclusión era que, después del después, no había nada. Absolutamente nada.
«Nada sobre negro» es la primera colaboración literaria entre Hadogemina y archimaldito.
Creo que un reto para el escritor es hacer reír, tanto como hacer llorar. Y otro reto, bien distinto, es sugerir todo lo concebible sobre las relaciones sexuales, sin caer en la vulgaridad de la simple descripción del acto sexual o en el atajo fácil del relato pornográfico.
El erotismo, que ensalza la sensualidad, la sexualidad y las capacidades de atracción entre los seres humanos es, en sí, un Arte, en todas las concepciones posibles de este término. Y en la Literatura, el artista, el creador, el autor, que hilvana palabras para llevarnos a la trascendencia, aporta toda su sabiduría para lograrlo.
Carme Barba es una gran escritora de Literatura Erótica, y yo, en mi osadía de confabularme con ella para fundir mis fotomicrorrelatos con su sapiencia en el manejo de la sugerencia sensual, le propuse una colaboración.
Y la colaboración es fructífera pues el HERMAFROMICRO (término de nueva creación salido de la explosica creatividad de Carme) alcanza el corazón, la mente y el sexo de nuestros lectores.