A partir de

Ochocientos noventa y cinco por sesenta y cinco igual a cincuenta y ocho mil ciento setenta y cinco.

La calculadora solar funcionaba perfectamente y sabía que tenía que memorizar todas las operaciones matemáticas que tenía en el listado de su regazo, antes de destruirlo, antes de que el profesor saliera de detrás del parapeto de aquella inmensa mesa y se paseara entre las de los alumnos.

Seguro que le daría tiempo y…

-Comienza la prueba. Tienen ustedes una hora exacta. A partir de. Ahora.

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La Bien Pagá (Tuit-relato)

#1.- Para hacer más insoportable mi espera, empezó a maquillarse sin mirarse a un espejo.

#2.- La extraña, con sus carmines, me observaba de reojo para comprobar que la espiaba.

#3.- Antes de que el tren partiera y me adormeciera su traqueteo, decidí presentarme, como un caballero, a la seductora coqueta.

#4.- Sandra era de esas personas que se hacen querer sin forzar la relación, con armonía imparable en cada risotada sincera.

#5.- La confianza mutua aumentaba con cada parada de estación y a la sexta pasada del revisor la mujer sabía más de mí que yo mismo.

#6.- El viaje en un principio iba a ser largo y aburrido, pero el encanto de Sandra me hizo desear no llegar a mi destino.

#7.- Dicharachaba y dicharachaba mientras que la temperatura del vagón, y la mía, aumentaban.

#8.- Ella no parecía darse cuenta que la provocación y la tentación alcanzaban niveles casi inasumibles por mi autocontrol.

#9.- El vagón era pura voluptuosidad pero esta vez no volvería a caer en los mismos errores del pasado, aún recientes.

#10.- Meses antes de coger el mismo tren que Sandra, yo había jurado a mi encolerizada esposa que jamás volvería a traicionarla.

#11.- En su penúltima visita,el revisor nos dijo que estábamos a dos horas de nuestro destino y Sandra cambió el tono de la charla.

#12.- Escote asombroso,curvas inverosímiles,perfume embriagador,labios insinuantes y ojos comedores. Y casi sin fuerza de voluntad.

#13.- La primera voz de alarma, silenciosa, en mi mente, cuando Sandra me llamó por mi nombre de pila sin yo haberlo mentado nunca.

#14.- La extraña ya no era tan extraña: Entre chascarrillos dejó escapar algún detalle sobre mí que pocos sabían. ¿Ya me conocía?

#15.- Atardeciendo ya, pasamos de compartir vagón a compartir asiento, y con algún que otro vaivén nuestros cuerpos se rozaron.

#16.- El olor de su sudor perfumado, la juntura de sus pechos tan cerca, el susurro de mi nombre en el lóbulo de mi oreja.

#17.- Me provocó. Juro que me provocó cuando el umbral de mi autocontrol había decaído.

#18.- En la intimidad del compartimento, cuando estaba cayendo la noche, me abalancé sobre ella, queriendo comérmela entera.

#19.- Sandra, con un gesto adorable, apartó mi boca de la suya y, atravesándome con su mirada, musitó: «Ella dijo que lo harías».

#20.- No sé aún si me causó más dolor la daga clavada en la garganta o las palabras de desprecio de aquella diosa hecha mujer.

#21.- Deseó rematarme con toda su furia, pero el despiste de un emperifollado caballero me salvó la vida, y ahora puedo contarlo.

#22.-Podría decir que ella saltó por la ventana, pero a aquella velocidad se hubiera destrozado, como mi ego.

#23.- Eduardo, al equivocarse de vagón, me salvó la vida dos veces: Evitando la escabechina, y echándome sus manos al cuello.

#24.- El traje blanco impoluto del buen samaritano enrojándose; en la distancia, los alaridos de la emboscada; y yo, añorándola.

#25.- Debió de huirme el alma hacia adelante pues después de perder el conocimiento no recuerdo nada hasta despertar en un hospital.

#26.- En el silencio absoluto, embriagado de asepsia, el vaho caliente de una voz familiar en el oido, volcando incoherencias.

#27FIN.- Mi esposa, mi afligida esposa, lograba, con uno de esos susurros, rematar mi mente: «Alguien no terminó bien su trabajo».

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 El handicap que significa no poder exceder los 140 caracteres pertinentes, aumenta el reto de escribir algo que tenga algo de sentido y/o calidad literaria. Y en cada tuit un nanocapítulo, hasta completar un microcuento. Todo un reto.

¿Para?

Tercos sinsabores de los nuevos tiempos.

Espantadores de moscas invisibles.

Restituidores de las masacres infames.

Cansinos aduladores de los impresentables.

Gimiendo al unísono por falta de aire.

¿Pa’ qué? ¿Pa’ qué?

Saltando jerarquías de mando inasumibles.

Bordeando precipicios carentes de fondo.

Vistiendo santos ya vestidos.

Vallando una propiedad que es de todos.

Vigilando las lenguas vivaces pero sin músculo.

¿Pa’ qué? ¿Pa’ qué?

Batallando en una guerra sin enemigo respetable.

Horadando en los cerebros ya petrificados.

Jamaseando la verdad incógnita.

Liberando el excremento del espíritu enfermo.

Allanando las cumbres inalcanzables.

Y todo, ¿pa’ qué? ¿pa’ qué? ¿pa’ quién?

 

(Improvisado y publicado en Twitter el 25 de enero de 2013)

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