Posdata

Querida mía:

Después de hablar contigo esta mañana, he sentido que el teléfono es demasiado frío para mí, pues desde el momento en que lo cuelgo hasta el siguiente día, estoy contando las horas que faltan para escuchar tu voz, deseándolo fervientemente, casi obsesivamente, porque una vez que no la vuelvo a escuchar me siento morir, contando, y martirizándome con ello, los días que faltan para estrecharte entre mis brazos.

No te puedes imaginar lo que te echo de menos. Nunca me he sentido tan mal separándome de alguien, y es que se me acaban las ganas de todo. Duermo mal, pues sé que no despertaré a tu lado. Como a desgana, porque sé que la comida no ha sido cocinada con tus manos y, como tú me dices, con todo tu Amor. No logro avanzar en mi novela porque me falta la inspiración y, con tu falta, me he dado cuenta que esa inspiración eres tú. Huyo de la soledad estando con mis amigos y hermanos, porque me siento igual de solo siendo tú lo único que llena mi vida. Y lo siento, pero no puedo controlar las lágrimas. ¡Tan mayor y llorando como un niño!

¡Te amo tanto!

Y ha hecho falta esta separación para darme cuenta que, de verdad, sin ti no soy nada.

Hasta trabajando, intento concentrarme en lo que hago para no pensar, pero al final decaigo pues tu esencia me recorre el pensamiento y, lo que es más duro en estos momentos, el corazón.

Intento, por teléfono, dar la sensación de tranquilidad y normalidad, pero lo hago para que no te agobies, pero no puedo mentirte. A ti, nunca. Eres mi compañera, mi mejor amiga, y no te puedo ocultar nada. Espero que todo lo que está pasando valga la pena para ti. Que estés disfrutando. Que seas feliz. Eso me consolará. Pero a medias.

Cuando hablo contigo por teléfono intento controlarme y me desespera que no me digas, tan acostumbrado como estaba, que me amas y que me echas de menos. Como tú decías de ti, yo también debo aplicarlo a mí: Soy un egoísta. Te quiero para mí solo, y tengo envidia de todos los que te rodean, de todos los que te disfrutan.

Y luego me llegan los momentos de tranquilidad, en que me calmo y logro no pensar en todas las semanas que aún quedan para volverte a ver.

No puedo escuchar música romántica porque me hundo. Y separo la vista de las parejas porque te recuerdo conmigo. Y sufro. Y algunas noches me consuelo mirando nuestras imágenes en vídeo o en fotografía, pero es pasajera la anestesia. ¡Es tan complicado de explicar!

No sé si tú sientes lo mismo. No sé si estás conmigo en la distancia. Solo sé que te adoro y que estoy locamente enamorado de ti.

Te pido, por lo que más quieras, que nunca más volvamos a separarnos. Que aunque las circunstancias lo pidan, hagamos lo posible para estar siempre juntos. Tú eres mi vida, y contigo se ha ido una gran parte de la misma.

 

Todo tuyo, en cuerpo y alma,

 

P.D.: Te escribo con ordenador para que puedas entender mi letra, pues hasta ella me tiembla cuando pienso en ti.

 

typo-1530434

No más

Nunca más te vuelvas a ir, porque sin ti se me desgarra el alma.

Nunca más te vuelvas a ir, porque el hogar, la ciudad, el mundo entero sin ti no son nada.

Y tu olor cálido no vuelvo a encontrar cada mañana.

Y tus sonidos plácidos no vuelvo a respirar cada tarde.

Y me desespero porque no te encuentro cuando vuelvo muerto al final de la jornada, esperando resucitar entre tus brazos.

Jamás te vuelvas a ir, y si te marchas, que sea conmigo.

Para poder rozar tu mejilla con mis dedos temblorosos.

Para extraer de ti palabras que acaricien mis oídos.

Para poder nombrar cada amanecer con tu nombre.

Y que las estrellas, que nos observan allá encima, en el cielo, sean un reflejo de los poros de tu piel.

Y que la luz de nuestro sol sea tu mirada fija en mí mientras tiemblo de emoción al imaginarte entre mis brazos, devolviéndome parte de la vida que te di al entregarme por entero a ti.

No te vayas más, porque mi corazón se ahoga,

y todos los segundos compartidos contigo se me escapan transformados en lágrimas.

No más

(Fotografía: © Jesús Fdez. de Zayas «archimaldito»)

Piénsame

Piénsame en la noche,

piénsame en el día,

que son tus pensamientos

bellas flores mías.

 

Piénsame muchito,

nunca es demasía,

no tengo aún bastante

de tu vida mía.

 

Mas cuando estoy lejos

existe una emoción,

y es que no me alejo

de tu devoción.

 

Mas cuando estoy cerca,

en mí no pienses, te diría,

pero cuanto más te tengo

siempre es poco y más querría.

 

Piénsame durmiendo,

piénsame en vigilia,

piénsame te digo,

que tus pensamientos son mi armonía. 

 

Pareja 2

(Fotografía: Pareja 2 ©Jesús Fdez. de Zayas «archimaldito»)

Por donde vayas

Por donde vayas

habrán rosas,

por donde vaya

habrán espinas.

Clávamelas sangrándome,

sálvame rasgándome.

Y el rubor de tus mejillas

que lacere las heridas.

Ámame, con pasión, aunque muera;

ámame, con promesas, aunque duelan.

Por donde vienes

hay rosas;

por donde vengo,

dudas que son losas.

 

Three roses

Egoísmo

Remaré tantas veces al viento

que mis brazos tensarán mis desgracias.

 

Lucharé tantas veces por mis risas

que ningún sistema de fuerzas ahorcará mis osadías.

 

Pero no creeré más que en mí.

Pero no seré más que yo.

 

Y si tú quieres, lucha conmigo,

porque uno solo rema demasiadas veces,

porque uno solo acaba quebrando sus ilusiones.

 

Corbis-42-26936612

Antes

¿Por qué no apareciste en mi vida antes?

Hubiera sido feliz antes, mucho antes.

Ya no me interesa lo que me daba mi alma dormida,

esa vida que sin conocerte estaba aturdida.

Que el jardín que tengo ahora era un desierto.

Que el mar que tengo ahora era un cenagal.

Que las estrellas, la Luna, el Sol, la Bóveda entera,

estaban vedados a mis ojos.

Que todas las sensaciones que el Amor ahora me revela,

antes eran fantasmas, alucinaciones de otros locos.

Que hasta podría haber deseado la muerte

por no tener con quién compartir la vida.

Antes estaba a oscuras, y con tu llegar, la Luz.

No una luz cegadora, sino tenue y plácida.

¿Por qué no apareciste antes?

¿Por qué no fui yo tuyo antes?

 

20151122_115212

Por qué Poesía

   journaling-and-poetry-1394156

   Tus ojos, veo poesía.

   Tus manos, toco poesía.

   Tu boca, escucho poesía.

   Tu cuerpo entero, todo poesía.

Y si así es, para qué recurrir a ella,

si para expresarte lo que te quiero,

me basta con estar,

sentirme, a tu lado, eterno.

   Pues no se puede crear algo

que ya es,

   que tenía vida propia

sin ser yo de ella,

   que surtía plenitud

siendo la más bella,

   que el Amor de su esencia

en mi corazón hace mella.

   Te amo, te disfruto,

tú eres todo mi poema.