El gallo

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eL GALLO

Nota de 3 de enero de 2016: ¿Nadie se ha dado cuenta que el animal de la foto que ilustra este fotomicrorrelato parece más una gallina que un gallo? Ante mi manía perfeccionista, no tengo más remedio que actualizar dicha foto con una propia, tomada en uno de mis paseos por el campo.

El GALLO 2

La peor arma. Por Hadogemina y archimaldito

   El chico con peinado de mohicano se dirigió a mí con su cresta enervada y los ojos inyectados en sangre.
-¿Me das un euro?
   Ante esa mirada inquisitiva lo único que sentí fue asco y odio.
-Por supuesto que si te digo que no, me pedirás todo el dinero que llevo encima, ¿verdad? Y sacarás un arma, ¿no?
   -No llevo arma alguna, lo único que llevo es el poder de obtener lo que quiero y tú no vas a ser una excepción.
   La convicción de sus palabras y su semblante tranquilo me asustaron más que cualquier otra amenaza.
  No sé por qué, pero le di el euro. Tenía la seguridad de que ese poder del que hablaba me haría más daño que una simple arma. Estaba seguro de que sus bolsillos estaban llenos.

Partes y jueces (o cuando una imagen asociada puede cambiar el significado de un texto)

No voy a decir que se lo merecía, pero lo que hicimos con él era parte de algún tipo de justicia, no sé aún si divina o humana, pero que contrariaba otras leyes del Universo, desconocidas, creo, para la mayoría de los mortales de este planeta.

 

Por qué Poesía

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   Tus ojos, veo poesía.

   Tus manos, toco poesía.

   Tu boca, escucho poesía.

   Tu cuerpo entero, todo poesía.

Y si así es, para qué recurrir a ella,

si para expresarte lo que te quiero,

me basta con estar,

sentirme, a tu lado, eterno.

   Pues no se puede crear algo

que ya es,

   que tenía vida propia

sin ser yo de ella,

   que surtía plenitud

siendo la más bella,

   que el Amor de su esencia

en mi corazón hace mella.

   Te amo, te disfruto,

tú eres todo mi poema.

Jirón

Jirón del corazón marchito,

timbal del corazón lanzón,

murmuran, y lo hacen bajito,

que yo sufro de algún mal de amor.

 

Eterna la dicha ampara

al que busca, y da un empeñón

a la vida que se torna gloria,

al que vive engendrando ilusión.

 

Y la ilusión en mí ya existe

pues en ti derramo emoción,

y aun corazón y al otro les digo

que el tuyo y el mío uno solo son.