Hola

A veces pienso que cometí un error trayendo a este mundo nuevas vidas,  personificadas en mis dos hijos.
A veces siento pena, tristeza y todos los símiles posibles, al ver hacia dónde va nuestra civilización y, por ello, a veces, siento también vergüenza y remordimientos de estar viviendo como humano.
A veces no confío en nadie, ni en nada de lo creado por alguien. Creo que todo está manipulado para convencerme de que estoy viviendo de prestado, como si tuviera que aceptar lo estipulado, lo aceptado por la mayoría, lo impuesto por los poderes visibles e invisibles y siento, aún más, la desazón absoluta y las ganas, el impulso, de desaparecer para siempre.
Me obsesiona el tiempo, el paso del tiempo  y la vaciedad de mi vida. La desaparición paulatina de las personas que amo, el recuerdo de lo que nunca volverá, la voz de mi padre que, cuando vivía, la sentía enérgica y desafiante, pero que ahora añoro por su dulzura en los buenos momentos.
Y mis hijos crecen y se van alejando de mí, creando sus propias vidas de supervivencia en este planeta.
Y huyo y me desdoblo mentalmente en el trabajo, en mi cotidianeidad, para no volverme loco y vacío.
Sobrevivo el día a día con la esperanza de que algo muy bueno le va a alegrar la vida a los seres que quiero.
Y mientras, escucho música. Mucha música. 
Y escribo.
Para plasmar mis demonios, para lanzarme a otros mundos inexistentes pero en los que me gustaría estar.
El día a día. Contando, mentalmente, los ciento ochenta segundos que me debe llevar el lavarme los dientes.
Y mientras lo hago, canto.
Y canto mientras leo, mientras barro, mientras limpio mi cuerpo de polución, mientras camino o conduzco hacia el trabajo, mientras piso un escenario, y cuando me bajo de él, mientras miro a los ojos a mi amada, mientras limpio de vaho mis gafas o los cristales del coche, mientras paseo el carro de la compra por el supermercado, mientras escribo esto, y mientras me estoy durmiendo, a la vez que veo destellos dentro de mis párpados cerrados, a la vez que escucho mi respiración en la distancia.
Hola.

Jesús Fdez. de Zayas «Archimaldito»…

12 de octubre

Hoy cumplo años.
No tengo reparo en decir cuántos: 57.
Cada año cumplido es un pasito en el camino a mi felicidad.
Y cada año me marco un objetivo, que siempre cumplo. Os lo aseguro.
Entre mis hitos más destacados, sobre todo porque atañen a mi calidad de vida y a mi salud, están que a los 50 me hice vegano y a los 56 dejé de tomar cualquier bebida alcohólica. Los objetivos de otros años están relacionados con las relaciones sociales en los mundos físico y virtual, como cancelar cuentas en Twitter o en Instagram, dejar de visitar ciertos locales donde actuaba o dejar de relacionarme con ciertas personas tóxicas que se han cruzado en mi vida.
Pero claro, no siempre espero a cumplir años para proponerme realizar acciones tajantes en mi vida.
Y este año, en el día de hoy, voy a romper esta tradición personal.
Voy a dejar que todo fluya, que lleve su propio ritmo, que el día a día me depare sorpresas, dificultades que sortear, y nuevas emociones. Dejarme conocer por nuevas personas. Expandir la palabra del entendimiento y del respeto. Liberar, aún más, mis miedos y mis vergüenzas, para que se vayan por donde han venido.
Y ser yo mismo. No importándome la edad ni el aspecto que me vaya dando esa edad. Diciendo la verdad a la cara y no permitiendo perder mi tiempo ni que otras personas lo pierdan conmigo.
Ser claro, sincero y transparente, aún a pesar de parecer borde, desagradable o radical, aunque intentaré siempre acompañarme por una sonrisa.
En definitiva, ser bueno, libre y justo.
Aquí, en el vídeo que acompaña estas aseveraciones, no muestro mi cara.
Muestro mi talante ante la vida.
El ruido irrespetuoso del público, que me veía y escuchaba por primera vez en su vida, va dejando paso al silencio de la sorpresa y, después, a la explosión del reconocimiento.
Y así va a seguir siendo a partir de hoy, como fue ayer, cuando grabé este vídeo: dejaré fluir mi vida y la de los demás sin forzar ni acelerar las situaciones ni los actos ni las palabras.
Hay que vivir y ser feliz.

¡Feliz 12 de octubre!


Veranos de muerte

Crepitaban el cielo, el horizonte y el suelo. Alaridos insonoros pedían piedad ante tal desdicha, y las víctimas, aún sabiendo que serían invisibles, preguntaban la razón de su destino: ¿Por qué nosotros? ¿Por qué ahora?

Las llamas laceraban el bosque y millones de pensamientos desaparecían con la fisión de sus enlaces moleculares, y la disgregación de la materia ennegrecía el aire, que se convertía en irrespirable.


Los abrazos de fuego transformaban el paisaje en un páramo desolado y algunos ojos seguían mirando a las alturas esperando el milagro del agua.

Hechizada

Hechizada, aguantó los embates de su próxima muerte para buscar y degustar la sangre del que debía ser su amado.
Extrajo el corazón de sus amantes creyendo que así la criba de los impuros sería la ejecutora de sus deseos y viajó por el mundo buscando entre los miles el que debía ser el elegido.
Pero pasando tantos eones en el error, nunca se dio por aludida en la circunstancia de que ningún humano sería merecedor de su amor puro e incondicional.
Bebió tanta sangre que la suya propia era parte de todas sus víctimas y, en la desesperación, pensó en desaparecer para siempre de uno de los multiuniversos en que le había tocado morar.
Y creyendo que la pócima era la puerta a su fin, degustó cada una de las moléculas de la bebida, cerrando los ojos y sonriendo, siempre sonriendo.
Hasta que cayó en la cuenta de que era inmortal y de que debía seguir buscando, levantando la copa llena de las vidas de los demás, porque entre aquellas almas arrebatadas encontraría el amor verdadero, el que la llevaría a olvidar su vacío eterno, el que la llevaría a traspasar el umbral de su pureza.
Y se mantuvo bella e inconmensurable eternamente, tal como el destino le susurró al oído el día en que nació.

«Hechizada»: Relato escrito por Jesús Fdez. de Zayas «Archimaldito», el 11 de agosto de 2023, inspirado en la imagen de @peppersolana, que acompaña a esta publicación, editada por él mismo dos horas y media antes.

Gracias por ser mi diva y por ser mi inspiración con tu talento, tu Arte y tu humanidad.

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Día de la Hipocresía

Todos los años la misma sensación.
El Día Internacional de la Mujer, llamado anteriormente Día Internacional de la Mujer Trabajadora (como si las mujeres no trabajaran desde que nacen hasta que mueren, la mayoría sin cobrar un sueldo) me deja un regustillo de hipocresía social.
Todos los años el «deja vu».
Me dicen mucho eso de que se hace para visibilizar y poner a la mujer donde le corresponde.
Pues bien, se supone que la mitad de la Humanidad, son mujeres, según las estadísticas que contabilizan en países del mundo accesibles.
Si 4000 millones de mujeres no son visibles, ¿es que los gobernantes del patriarcado mundial son ciegos?
Y luego viene la hipocresía del día siguiente (de los días siguientes hasta el próximo 8 de marzo) sin equiparar sueldos, sin mostrar los logros continuos que hacen las mujeres y que son robados o plagiados por hombres, utilizándolas como armas de guerras pasivas cuando son torturadas y violadas para socavar al enemigo, tratándolas como meros objetos sexuales para engorde egocéntrico de muchos hombres, ninguneándolas en los actos institucionales y protocolarios, anulándolas en culturas anacrónicas, etc, etc, etc (un tan largo etcétera que da miedo que exista en pleno siglo 21).
Me dicen que no puedo definirme como feminista porque nací hombre. Que en todo caso soy un aliado del feminismo. Huyo de todo tipo de clasificaciones y subclasificaciones.
Lo que sé es que estoy contra el Patriarcado.
Mi día internacional de la mujer es mi vida entera, cuando conviví con la lucha y trabajo continuo de mi madre (extensible a todas las madres del mundo), cuando he estudiado la vida de grandes mujeres (todas son grandes), cuando las mujeres llamadas esposa (odio ese apelativo) e hija me hacen tener ganas de vivir la vida propia, cuando conozco personalmente a mujeres altamente talentosas (en mi ranking personal hay más mujeres que hombres con talento).
El Sistema Erróneo y Errado, en el que vivimos, debería ser barrido, para siempre, y sustituido por el Matriarcado.
Quizás entonces se tuviera que celebrar algún estúpido Día Internacional del Hombre.

Extraño

Los hombres vinieron hacia mí y yo, con un gesto de respeto, bajé la mirada y mostré un semblante serio y preocupado.
-No soy perfecto. Tengo un gran defecto: la sinceridad extrema. Una vez alguien me dijo que soy un manipulador. Y tenía razón. Pero no me merezco poder manipular a las personas. Porque… ¿saben? Duele.

Los hombres se fueron alejando, dejando atrás una estela de desánimo y de desinterés por el extraño. Dejándome, de nuevo, solo.

Comienzo

En el Principio había Luz.
Y la Luz no emanaba de ningún sujeto físico, químico, espiritual o mental.
La Luz estaba allí y estuvo allí desde siempre.
Nadie ha logrado jamás explicar su existencia desde antes de la Oscuridad y, por ello, el Ser Humano inventó que su Principio de los Tiempos fue la Oscuridad y la explosión de Luz desde la Nada. Pero esto no es correcto. 
Quizás el Ser Humano haya preferido creer que su esencia proviene de la Oscuridad y que La Luz lo rescató de la nada y de la inmovilidad de la Avolución. Porque así encontró un sentido irreal a su anódina existencia.

Hipo


Pertenezco a esos desusos
que liberan la discordia,
que rebelan las chanzas,
que formulan la estupidez,
y me atañen raras circunstancias
de hechos falseados en la superficie pero criminales en sus abismos.
Tan serias las caras,
tan tirantes los cuellos
y rígidos los miembros
pero locos los movimientos de ojos ante las lenguas humeantes de saliva extraña.
Así era el sitio mal situado para las perplejas y los pendejos.
Así era el ambiente asfixiante pero respirable para los lunáticos y las fanáticas.
Así era yo.
Así eran ellos y las que no querían serlo.
Las hipocresías para los otros, para mí los hechos.

Irrealidad

A veces me causa una sensación de irrealidad el estar viviendo en un año y en un siglo que no se corresponde con las expectativas que tenía cuando era más joven.
Creía que en esta época todos los miembros de la especie humana serían totalmente libres de actos y de pensamientos y que viviríamos en total armonía con el resto de los habitantes del planeta.
¡Cuán equivocado estaba!
Que tengamos que sufrir las consecuencias extremas del patriarcado y del machismo. Que sigamos conviviendo con todas las fobias que cortan nuestras libertades de expresión, de pensamiento y de sentimiento. Que sigamos sufriendo las consecuencias de la existencia de los ejércitos y de los líderes mundiales megalómanos y descerebrados. Que sigamos creyéndonos superiores a las demás especies. Que sigamos siendo profundamente egoístas y que ese egoísmo esté llevándonos a la autodestrucción.

Me queda esa sensación perenne de estar viviendo cada día el mismo día porque pocas cosas avanzan en mejorar el Sistema creado por nosotros mismos, que nos engulle tan descaradamente, y que lo aceptemos porque a cambio nos ofrezca momentos de felicidad artificial.

Aún así, tengo confianza en que un día despertaré de este mal sueño transitorio  porque, irónicamente, sigo teniendo esperanza en la Humanidad