Tengo que limpiar el desaguisado de mi último crimen. Demasiada sangre. Demasiados órganos reventados. Demasiadas pistas para los sabuesos. Esta vez me cazan. Como no lo remedie con premura, me cogen. Y no estoy dispuesto a pasarme la vida entre rejas. No ahora. Cuando he logrado escabullirme durante estos noventa y ocho años.
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Marea de amor
Exprimiéndose
Mesándose el pelo de la cabeza, primero, y el de la barba, después, no conseguía, empero, que las ideas afloraran desde el subconsciente más profundo al consciente alcoholizado.
Sabía, algo se lo decía, aunque aún no sabía cómo, que la más grande eureka aparecería de la nada y resolvería su calamitosa situación financiera, lo que llevaría a recomponer, también, su extinta vida amorosa.








