Cuando despierte, ya no estaré allí.
-¡¡¡Ante usted, ingenuo buscador de lo inencontrable, la razón de mi existencia… la razón de nuestras existencias, átomos en el mar de las galaxias que vagamos sin referencias de lo Absoluto!!! ¡¡¡Ante usted, lo que fue, lo que ha sido, lo que es y seguirá siendo!!! ¡¡¡Sin más palabras, ni conceptos ni fatuos propósitos!!! ¡¡¡Le presento a… El Superhombre!!!
Ante los ojos, la magia, porque así definía el entramado fantástico que le rodeaba a diestro y siniestro, y para el que no conocía explicación. Aparatos formidables, efectos ópticos incoherentes, infinitos halos vibratorios, y más, mucho más de lo inexplicable,enigmático, inconsecuente con la razón.
El director del banco me quiso acompañar personalmente a la salida, después de que uno de sus subalternos se negara a atenderme cuando solicité cerrar mi cuenta y que me devolvieran todos mis ahorros.
Siempre acababa igual. Me iba cabizbaja después de que me aconsejara que lo pensara bien, que lo consultara con la almohada.
Y siempre acababa aguantando su mirada de superioridad, cuando era él el que, supuestamente, estaba trabajando para mí y para mi dinero.
Y otra vez volvió a hacerlo. Se rió en mi cara sin cortarse un pelo, esperando que algo dentro de mí despertara, que la sangre me hirviera y explotara en una reacción en cadena.
Y acercando su rostro a mi cabello susurró, para que nadie más escuchara:
-Hazme una transferencia de tu corazón y te beneficiarás con los intereses de mi cuenta amorosa.