Pentival V

   La Pentival V había sido clasificada como Pre-Supernova, pues se había dicho, en los círculos especializados, que era clara candidata, debido a las reacciones observadas en su núcleo mediante un seguimiento analítico de varios miles de años. Y la incoherencia de aquellas afirmaciones había descabalgado de la ortodoxia a propios y extraños, pues se encontraba relativamente cerca el sistema planetario al que pertenecía Curass, cuando la lógica anteponía la inexistencia del mismo.

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La no esclava

   Nadie como ella para presumir de nuevos chips ante los otros cyborgs. Nadie como ella, para demostrarles, con hechos, que las simulaciones habían terminado. Que ahora volvía a ser funcional, con sus atributos sexuales emancipados. Que estaba preparada para volver a ser esclava, haciendo libres a las otras, de ese fin trascendental para el que se las criaba. Volvería a enamorar a los incautos con sus sueños y quejidos, y no notarían la diferencia. De un cliente a otro nadie notaría, salvo sus proxenetas, que era incansable, y que el placer que ella podía dar era eterno, pues no notaba la diferencia en la penetración entre un humano y otro, ni ellos las huellas que dejaban escapar sus sudores. Y sus parámetros conductivos le permitían no escandalizarse ni reprimirse ante las perversiones de los exterminables de esa especie. Así, decían sus «padres», salvaban muchas vidas inocentes. Y para ella no era ningún sacrificio permutar soluciones no viables para nadie más, excepto para otros artificiales como ella, capacitados para no sucumbir ante cansancios ni penas.

Un trozo de hombre

Agita, agita tus alas y vuela alto,

más allá de las nubes, hacia el infinito.

Sube al cielo, arriba, más arriba,

y cuando veas que el azul se vuelve negro,

cuando te falte el oxígeno,

verás que aún hay más espacio que recorrer,

y más allá, los planetas, las estrellas,

que te hablarán del amor que por ti siento,

y que envidian ellas,

y seguirás, y seguirás, y seguirás, y seguirás…

Nada en el mar y sumérgete hasta los abismos más profundos,

donde la luz tampoco llegue,

y allí los peces abisales te dirán que han oído

que hasta allí llega el amor que por ti siento.

No hay lugar ni tiempo para mi sentimiento,

no hay lugar ni tiempo para lo más grande,

y en lo más pequeño, mi corazón, una partícula,

un trozo de hombre en amor en la vastedad del Universo.

Underwater

Brindis

He brindado por tu felicidad hasta que te has inmiscuido en la mía. Sé que no te importa que te maldiga, por eso lo seguiré haciendo hasta que me pidas perdón, de rodillas, por ser un mequetrefe. Y cuando me harte de hacerlo, te abandonaré. Ya no me importará lo que te ocurra. Y mientras, me emborracharé para intentar olvidarte.

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