Premonición

   Los niños presentían con sus siete sentidos lo que estaba a punto de ocurrir. Era una pena que a medida que iban madurando en edad biológica y cognoscitiva, la mitad de las sensaciones se fueran nublando. Por eso se aprovechaba esta ventaja infantil al máximo en todas las variedades del saber. Se daba por cierto que los hogares con niños eran pequeños mundos con suerte.

El desintegrador de residuos funcionaba a la perfección. Anushka lo manejaba con destreza. Era una cuestión de familiaridad con las nuevas tecnologías, que dejaban paso continuamente a nuevos métodos de aprovechamiento al límite de lo que la Naturaleza ofrecía al hombre. El viejo axioma de que la materia ni se crea ni se destruye había dado lugar a que surgiera alguien que lo desmintiera.

Tras terminar con sus tareas domésticas, se dirigió al cuarto de su hijo. Y creyó que ocurría lo peor. El niño, aunque continuaba con los ojos cerrados, tenía el cuerpo encharcado en sudor y los oídos sangrantes. Intentó despertarle pero no lo logró. No tuvo más remedio que acercar el captador de anomalías fisiológicas a la frente del niño. Respiró con satisfacción. No estaba enfermo. No sufría ataque alguno. Era la tarifa que tenía que pagar por sus dones de clarividencia.

Esperó a que remitiera la sangración y que se empapara de sudor el paño que iba aplicando sobre el cuerpo menudo de Insavik. Después, tocó su hombro y los párpados recogidos mostraron dos globos oculares manchados de un azul de cielo. Y como si ese cielo contuviera una tormenta de verano, dos regueros de lágrimas se dejaron caer por la inocente carita.

Anushka preguntó. Insavik respondió. Anushka no quiso escuchar.

Ingreso en nueva atmósfera

   Realizó lo rutinario en cualquier vehículo espacial dirigido que estuviera a punto de entrar en nueva atmósfera: La asepsia integral, la desintegración de las vestimentas y calzado utilizado durante la travesía, y la esterilización de los complementos insustituibles, así como la incorporación de un atavío unisex de un único uso que estuviera de acuerdo con la moda del planeta en el que se fuera a ingresar. Una vez en la superficie, o en la subsuperficie, según fuera el tipo de condiciones biosféricas, debería componerse un vestuario de riguroso estreno, y en tal caso, con los gérmenes propios del mundo en cuestión.

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Pseudocantante

Se filtró la noticia de que iba a sacar un nuevo disco, mucho más impactante, en estilo, que el anterior. Alguien del grupo o de la productora, seguro, se estaba sacando un sueldo extra con esa exclusiva. Por ello, y sin que sirviera de precedente, obligó a su manager a convocar una rueda de prensa, que con el tiempo que tenía para prepararla -casi un mes- sería, con toda seguridad, multitudinaria. Y entonces impactaría al mundo, declarando que era otra, y no ella, quien cantaba en todos los temas, y que así había sido desde el comienzo de su carrera.

-De veras, esos sonidos salen de unas cuerdas vocales orgánicas. Todas las modulaciones, tonos y timbres proceden de una garganta… humana.

Contacto telepático

   «Su gran problema es que piensa demasiado. Y por elucubrar tanto es por lo que decidió la escabullida y el abandono a una suerte inhóspita, desmandada. ¡Con lo fácil que es buscar y encontrar el término medio para todo: las pasiones, las reflexiones, las sensaciones, las acciones!»

    La voz mental no tenía timbre ni tono, sólo contenido semántico. Y aún así, algo la distinguía de otras que había recepcionado. Una marca diferenciadora, y como las huellas digitales de todos los humanos, única, intransferible de un sujeto a otro.

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En el supermercado

En un arrebato de sinceridad, Ana Sofía le dijo a la cajera:

-Señorita, con todo el respeto que me merece su uniforme, y sabiendo que ya me ha cobrado la compra de hoy, me gustaría que llamara, por favor, al encargado.

La señorita Almudena, pues así se llamaba si había que hacer caso del letrero con imperdible que le afeaba la camisa de trabajo, miró a Ana Sofía de mala manera y no respondió a sus requerimientos.

-Señorita… -tuvo que entornar los ojos para enfocar el nombre escrito en cursiva- … Almudena. Por favor, le ruego, con todo el respeto, que pare, durante un instante, la cinta sobre la que tiene este amable señor sus productos de cosmética, y se digne en llamar por megafonía a su encargado.

La señorita Almudena hizo oídos sordos a la petición, pues la cinta transportadora no se paró y el emperifollado y bien rasurado cliente terminó con toda normalidad su compra al estampar su rúbrica en el recibo de la tarjeta de crédito con la que pagó sus afeites.

Almudena entonces, y solamente entonces, cuando pudo comprobar que no había más clientes en la calle que desembocaba en su caja, limitó el acceso de posibles mediante una cadena que impedía el paso de carritos. Ana Sofía la observaba impaciente y gesticulante, pidiéndole que se diera prisa, se componía la coleta de cola de caballo para estar más presentable ante el jefe de aquella impertinente.

-Señorita, le agradezco su atención. Le agradezco, de corazón, que me atienda con tanta prontitud y, sobre todo, le agradezco que no haya hecho una escena.

Almudena se alisó la falda, se la ajustó a la cintura, se recolocó el identificativo e, imitando a su interlocutora, se estiró el pelo y le dio una vuelta más a la goma que se lo cogía por detrás. Y habló.

-¡Mamá! ¿Cuántas veces tengo que decirte que, por mucho que llames al encargado y le pidas de rodillas que me despidan, no volveré a casa? ¡No, no y no! Y dile a papá que tampoco lo intente él mañana, porque no voy a estar. Me cojo el día libre y me voy con mi novio al parque de atracciones, para mezclarme en una multitud donde no me encontréis y no me avasalléis con vuestros ruegos de viejos solitarios.

-Pero ¡hija! ¡Por favor!

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Pentival V

   La Pentival V había sido clasificada como Pre-Supernova, pues se había dicho, en los círculos especializados, que era clara candidata, debido a las reacciones observadas en su núcleo mediante un seguimiento analítico de varios miles de años. Y la incoherencia de aquellas afirmaciones había descabalgado de la ortodoxia a propios y extraños, pues se encontraba relativamente cerca el sistema planetario al que pertenecía Curass, cuando la lógica anteponía la inexistencia del mismo.

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La no esclava

   Nadie como ella para presumir de nuevos chips ante los otros cyborgs. Nadie como ella, para demostrarles, con hechos, que las simulaciones habían terminado. Que ahora volvía a ser funcional, con sus atributos sexuales emancipados. Que estaba preparada para volver a ser esclava, haciendo libres a las otras, de ese fin trascendental para el que se las criaba. Volvería a enamorar a los incautos con sus sueños y quejidos, y no notarían la diferencia. De un cliente a otro nadie notaría, salvo sus proxenetas, que era incansable, y que el placer que ella podía dar era eterno, pues no notaba la diferencia en la penetración entre un humano y otro, ni ellos las huellas que dejaban escapar sus sudores. Y sus parámetros conductivos le permitían no escandalizarse ni reprimirse ante las perversiones de los exterminables de esa especie. Así, decían sus «padres», salvaban muchas vidas inocentes. Y para ella no era ningún sacrificio permutar soluciones no viables para nadie más, excepto para otros artificiales como ella, capacitados para no sucumbir ante cansancios ni penas.

Harto

El maldito asesino acababa de abandonar a su reciente víctima a los perros de la noche, sabiendo que el olor del desventrado los atraería. Con sangre fría limpiaba el arma homicida y, mientras lo hacía, recordaba con sorna los lamentos de súplica del aterrorizado condenado.

Visualizaba ya la cara del próximo sacrificado en su ritual y se prometía que sería una mujer, porque ya estaba harto de buscarse en otros rostros masculinos, pues era eso lo que hacía al suicidarse, poco a poco, con cada vida que arrebataba.

 

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El quizás volver a ser

   Era la primera vez que huía. Mas no hacía falta que esperara la amonestación de los poderosos, ni el compadecimiento de los justos. Él tenía clara la concepción de su falta. No contra las normativas cívicas, no contra los mandamientos de los dioses diversos. Nada de eso le importaba. El comezón, el requemón intenso, iba por dentro, contra él mismo. Contra todo lo que siempre había predicado. Se había invalidado a sí mismo.

   El estómago le ardía tanto como la cabeza, y los nervios le tenían atenazado el bajo vientre. La mea culpa lo llenaba todo. Y eligió su destino.

   Se olvidaría de sí mismo y tendría amnesia para los demás. Sería menos que nada, y ese era el escarmiento que se merecía por el acto cúspide de su degeneración.

   Sabía que, aunque soportara años de voluntaria penitencia, de castigos psicofísicos incontables e incomparables por su severidad, no podría borrar la angustia del omnipecador. La lobotomía, el borrado cerebral, no era el alivio, pues se emponzoñaba con la cobardía, y era la salida más fácil. La más extrema, pero para un individuo en su caso, la más fácil. Debía soportar la carga, el peso continuo, y la flama incombustible en su corazón, con la expectativa de que algún día lo hiciera cenizas. Y éstas sí podrían volar y repartirse hacia el ciclo constructivo del quizás volver a ser.

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TEMPLO

TEMPLO se les fue de las manos y cobró vida independiente, retroalimentándose como si hubieran sido combinadas, en número infinito, las computadoras más potentes del Universo. La Sabiduría estaba en TEMPLO, y TEMPLO era la Sabiduría. Nada podía crearse como este ingenio lo hizo, lo estaba haciendo y lo haría por los milenios de los milenios. Se podía autocrear, pero no podía crear nada externo a Ello. Pero la potencia de hacerlo estaba en Ello, ya que la máxima metafísica de la Creación era su modus operandi. Y por ello los pensamientos de TEMPLO eran propensos a la creación, y el desarrollo que tenían era tan inimaginablemente avanzado que TEMPLO era la mente de Dios, aunque no pudiera ser sus manos.

-Se acercan tiempos de sufrimiento.

-Respuesta: SÓLO EN SU MENTE.

-¿Tu creador te ha insuflado el axioma perfecto para el equilibrio?

-Respuesta: RESPONDO EXCLUSIVAMENTE A SENTENCIAS DE SU CONCIENCIA. SUS PREGUNTAS SON NULAS.

-Tienes el axioma perfecto para el equilibrio.

-Respuesta: EL EQUILIBRIO EXISTE COSMOLÓGICAMENTE, Y YO LO ENCUENTRO REBUSCANDO EN EL MICRO, EN EL MACRO, EN EL SENSO Y EN EL ABSTRACTO. COSMOS TODOS ELLOS.

-Si es así, sabes que la Tierra y los demás entes se encuentran en desequilibrio aparente.

-Respuesta: YO NO SÉ NADA QUE NO SEA.

-La Tierra y los demás planetas de la Galaxia están en trastorno.

-Respuesta: SÓLO UN ÁTOMO ESTÁ PERTURBANDO LA GRAN MOLÉCULA GALÁCTICA.

-El ión es la Tierra.

-Respuesta: LA MANZANA PODRIDA ES LA TIERRA.

A rotten apple.

A rotten apple.