Veo que te esfuerzas demasiado en comprobar que las cosas que te enseñan son una realidad palpable. Y no es así.
Ellos, los que enseñan, meten en tu cerebro una serie de conocimientos que no sirven para nada. Lo importante es vivir con las intuiciones, las que te han sido dadas al venir a este mundo. Solo debes confiar en ellas. Todo lo demás se hace para encontrar el placer, el del sexo o el del poder, y son múltiples los caminos que llevan a él.
Si sabes más, estás más cualificado en la sociedad y, por ello, realizas una función dada por un trabajo para el cual se te ha preparado. Este trabajo tiene como finalidad el conseguir dinero, dinero para sobrevivir o dinero para alimentar vicios distintos. Y para conseguir mujeres u hombres, si se está en la edad, o para conseguir poder, por no estar en la edad para conseguirlos por ti mismo.
Yo te aconsejo, pues, que no caigas en esta degradación. ¡No aprendas!






En el año 2011, Alberto Vázquez-Figueroa publicó su obra «El mar en llamas» en un formato de lectura horizontal. Yo me hice con la obra por su contenido y por su continente pues la idea me pareció, y me parece, muy buena porque, según las propias palabras del escritor, «los libros se pueden imprimir de una forma más sencilla, más cómoda, más práctica y menos costosa sin necesidad de reducir el tamaño, el formato, ni el tipo de papel o de letra, ahorrando la tercera parte de ese papel y por lo tanto, el peso y los costes de envío y almacenamiento, evitando también que se tenga que cortar la tercera parte de los árboles destinados a producir pasta de papel, y eso redundará de forma muy importante en la preservación de los bosques del mundo». 

