Miró de reojo al doblar la esquina, por si el monstruo de sus sueños se atrevía a acecharla en la vigilia.
El objetivo estaba próximo. Los años de espera acabarían.
Iban a contactar con seres de otro planeta. Y estaban allí, al pasar la Luna.
No creía en milagros,
pero tuvo dudas cuando la vio resucitar tras un beso suyo en los labios,
cuando se arrepintió de haberla matado.