¡Peligro tóxico! No hice caso y bebí de la lata. Desde entonces no soy el mismo pues ya soy como los demás.
Muchas gracias, @Face_Cole
El instinto cazador dominaba.
Intentaba controlarse pero le era imposible disimular su canibalismo, pues era la humana la única especie con la que se atrevía a desarrollar su espíritu de supervivencia.
Cuando ejecutaba, los posibles remordimientos se diluían con el convencimiento de que sus víctimas merecían su destino al considerar que los humanos eran los seres más cobardes y ruines de la Madre Naturaleza.