El empuje (Reflexión personal)

Estos días estoy autoconvenciéndome de que todo en mi vida va a salir bien, porque harto ya de sobrevivir cada segundo de la misma, quiero vivir. Hoy mismo me ha dicho la persona que más quiero en el mundo que me fuera a un espejo y reconociera, mirándome a los ojos, que soy una persona negativa. Y yo, luchando continuamente para ser positivo y mostrarme a los demás como positivo, no he ido al espejo y me he dicho que es hora de vivir, vivir porque la vida merece ser vivida. Y eso lo confieso porque, aunque a veces casi me convenzo de que la vida no es fácil, ni la supervivencia es fácil, nosotros tenemos el poder de liberarnos del ancla que nos la hace difícil. ¿Por qué no intentarlo? Quiero ser uno de los privilegiados que vive la vida, no que la sobrevive. Poco a poco… o mucho a mucho.

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Autofoto en Copacabana (Bolivia), 29 marzo 1994

Bien por ti

Bien por ti, porque, estando hundido en la más profunda de las miserias, siempre sonríes a la vida.
Bien por ti, porque creyendo que los demás son tan inocentes e ilusos como tú, confías plenamente en ellos.
Bien por ti, porque tienes sueños e ilusiones que no podrás hacer realidad jamás, pero las cuentas como si ya formaran parte de tu vida. Bien por ti, porque lloras cuando ves una injusticia.
Bien por ti, porque no estás apegado a nada ni a nadie y aún así amas todo y a todos.
Bien por ti, porque crees que no existe un paraíso en la otra vida pero realizas actos continuos para merecerlo.
Bien por ti, porque te crees todo lo que te cuentan y no haces jamás ninguna crítica.
Bien por ti, porque sin ser bello ni elegante, reluces entre todos los demás.
Bien por ti, porque crees lo que los demás dejaron de creer hace mucho tiempo.
Bien por ti, porque jamás haces las cosas a cambio de algo.
Bien por ti, porque nunca has perdido la esperanza de que alguien te ame. Bien por ti, porque tu corazón aún sigue entusiasmado con tu infancia lejana.
Bien por ti, porque te he mirado a los ojos y no he visto remordimiento ni culpa en ellos.
Bien por ti. Bien por ti.
Bien por ti, porque, sin conocerme, me has brindado tu ayuda.

Embalse

No me muevo del terrible margen de la pasividad. Dejándome hacer y que otros hagan por mí. Con ninguna esperanza, sentando las bases para una tentación de la omnipresencia, y de la vil omnipotencia, que todo contamina, corrompe y disgrega. Inapetente de otros sabores y olores que no sean los propios de un mundo inodoro e insípido. Y con mi infinita impaciencia para que todo cambie. Para que mi memoria se rebase y arrastre la inmundicia de la vida inmerecida, embalsada y embalsamada con el tiempo desmerecedor de nuevos futuros.

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