Cuando despierte, ya no estaré allí.
Eleanor disfrutaba de su compañía. Cuando lo miraba fijamente a los ojos. Cuando lo besaba intensamente en la frente. Cuando, durante un segundo, balbuceaba su nombre. Antes de volver a sus recuerdos. Antes de repetir una y otra vez que lo devolviera a su habitación, en el hospital, porque prefería estar con su esposa, muerta años antes. En ese momento, Eleanor también recordaba a su madre y, con lágrimas, abrazaba a su padre, pensando ya en el momento del próximo encuentro. Entre ambos. Disfrutando de la felicidad eterna.

No busco simpatía por el autor de la obra, si ésta fuera escrita o clamada o cantada o interpretada, o plasmada en lienzo o piedra, o radiada o grabada en cualquiera de los múltiples formatos en los que se expresa el Arte. Lo que busco, desde lo profundo de mi ser, es la empatía con la propia obra, el sumergirme en los entresijos ocultos de lo mucho que dice, o no dice, de la vida misma.
Es por ello que aplaudo «NO TE SOPORTO».
No te soporto porque engañas, mientes y ocultas
No te soporto porque envidias
No te soporto porque aplastas
No te soporto por tu necedad
No te soporto por tu vileza
No te soporto por tu intolerancia
No te soporto por tu desconfianza
No te soporto por tu distanciamiento
No te soporto por tu falta de empatía
Pero, ¿quién eres tú? y, sobre todo
Hoy, día 25, como cada día 25 de cada mes, es el Día Naranja, establecido por la ONU Contra la Violencia hacia las Mujeres y las Niñas.
Yo me uno a este día, con este microrrelato, escrito con letras naranjas.
El 016 es el teléfono de información y asesoramiento jurídico en materia de violencia de género. Puedes llamar desde cualquier sitio porque las llamadas que hagas a este número no dejarán ningún rastro en la factura del teléfono.