A su manera

   Regina Reginae atacaba siempre a sus amantes con la voz.

   Si en la noche el de turno no la satisfacía, acababa con la yugular cortada, y a su lado, con el borde ensangrentado, alguno de los incontables vinilos de su colección de Frank.

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English Version (Present Tense)

IN HER OWN WAY

   Regina Reginae always attacks his lovers with the voice.

   If the lover in the night shift does not satisfy her, he just dies with the cut jugular, and next to him, with a bloody edge, any of the countless vinyls of her collection of Frank.

De larga duración

   Tengo que limpiar el desaguisado de mi último crimen. Demasiada sangre. Demasiados órganos reventados. Demasiadas pistas para los sabuesos. Esta vez me cazan. Como no lo remedie con premura, me cogen. Y no estoy dispuesto a pasarme la vida entre rejas. No ahora. Cuando he logrado escabullirme durante estos noventa y ocho años.

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Enésimo

   Agazapado, en la oscuridad, acechante. Mentalizándose. Preparándose ante la expectativa del rechazo de su próxima víctima. Y del posterior perdón de la vida. Y del suspenso en la materia, la que se impartía en aquella asignatura. Y tras el enésimo fracaso, la expulsión. Su merecida expulsión de la escuela de asesinos en serie.

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Rumores

   Críspulo Hontananzas saludó calurosamente a su compadre Eustaquio antes de susurrarle, con su aliento cargado en alcoholes, que su esposa estaba sacando los pies del plato con su otro compadre, el Huevón Florindo, a lo que el supuesto ultrajado contestó cortando de un tajo de navaja la sonrisa desdentada del cotilla fabulador y mentiroso, y cuando, la cara chorreante de sangre preguntó el porqué con un movimiento descontrolado de ojos, el compadre Eustaquio, susurró también al oído, antes de cortar la oreja que lo ampliaba, que nadie se burlaba de su esposa, aún virgen, y menos aún del único amor de su vida, el edulcorado, amable, lisonjero y buen amante Florindo el Huevón.

 

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Dios Dinero

   Si tenía dinero, era para disfrutarlo.

   Y si tenía muchísimo dinero no era para derrocharlo sino para vivir experiencias irrepetibles, porque lo que tenía claro es que nadie había vuelto para asegurarle que había otra vida después de ésta.

   Las perversiones normales, las que estaban más al uso entre los que eran como él, ya no le satisfacían, y buscaba nuevas experiencias que inyectaran más adrenalina de lo normal a su cerebro.

   La libertad de no haber caído en la trampa del matrimonio le había permitido experimentar todo lo inimaginable con su sexo y el de los demás.

   El anonimato que le brindaba el chorreo continuo de sobornos a políticos e integrantes de las fuerzas de seguridad, había hecho que sus ansias sadomasoquistas no alcanzaran un umbral razonable. Pero siempre quería más, y al querer más, veía menguado el universo de tentaciones.

   Todo y todos tenían un precio y él, por ahora, estaba dispuesto a pagarlo.

   La vida de los otros era un cheque en blanco, pero la muerte de los demás era algo más que el poder de un dios, el que él personificaba cuando le daba en gana.

 

(Nota del autor: Este relato se lo dedico a Fernando García Mediano, padre de Miriam, una de las niñas asesinadas en Alcàsser, por ser un auténtico buscador de la Verdad y la Justicia, tan falta en este país llamado España)