
Ya iluminé tu cara con mi sonrisa.
Ahora te toca darme las buenas noches con tu ternura.

Ya iluminé tu cara con mi sonrisa.
Ahora te toca darme las buenas noches con tu ternura.
Por donde vayas
habrán rosas,
por donde vaya
habrán espinas.
Clávamelas sangrándome,
sálvame rasgándome.
Y el rubor de tus mejillas
que lacere las heridas.
Ámame, con pasión, aunque muera;
ámame, con promesas, aunque duelan.
Por donde vienes
hay rosas;
por donde vengo,
dudas que son losas.

Fantaseando,
la nube andando,
el río hablando,
el árbol andando,
la niña volando,
la dicha mandando.
Fantaseando, fantaseando,
la Paz reinando.

La música, a lo lejos, sonaba antigua. Mis gustos, obsoletos, la apreciaban.


Miró alrededor y no había nada. Escuchó, y solo silencio. Escribió una letra en un papel, y un mundo nuevo apareció en su mente.

Jirón del corazón marchito,
timbal del corazón lanzón,
murmuran, y lo hacen bajito,
que yo sufro de algún mal de amor.
Eterna la dicha ampara
al que busca, y da un empeñón
a la vida que se torna gloria,
al que vive engendrando ilusión.
Y la ilusión en mí ya existe
pues en ti derramo emoción,
y aun corazón y al otro les digo
que el tuyo y el mío uno solo son.