KITAI

Kitai es, sin duda, una de las mejores bandas de este país. 
Tengo, a mis espaldas, muchos años de escuchar música en la radio, en discos de vinilo, en cintas abiertas y en cintas de cassette, en CD y en formatos digitales, y de ver y escuchar, en directo, a much@s artistas, algun@s de ellos grandes iconos de la cultura universal.
Mis gustos, subjetivos, mandan en mis consideraciones estéticas, pero no siempre juegan un papel importante en mis elecciones, sino los contenidos, los objetivos subliminales de las obras, y esos nanosegundos de felicidad absoluta que, a veces, acaban estallando en un clímax emocional profundo que pueden llegar a prolongarse horas, días, incluso una vida entera.
Puedo contar, con los dedos de mi cuerpo, los artistas que logran llevarme a ese estado. No los voy a nombrar aquí, para no herir susceptibilidades de los que no estén en ese grupo de nominados. Solo puedo decir que Kitai son unos de ellos.
Está cercana la fecha del lanzamiento de su nuevo proyecto y creo que, cuando lo asimile en mi conciencia, me daré cuenta de que no me desdiré de nada de lo que he escrito anteriormente.

San Sin Son

Sin palabras. Solo colores. Solo calores, los de las sonrisas.
Sin miedos. Sin medios, los de las risas.
Sin desánimo. Eso da ánimo.
Sin sentido del ridi ni del culo.
Sin Sin Nati. No conozco a ninguna Nati (curioso, ¿no? No).
Sin tiempo para pensar en el tiempo, que se me va Sin pensar.
¿No era «sin» pecado en inglés?
Bueno. No sé pecar, así que no importa.
Lo importante es lo portante, y yo solo sé portar una cosa: mi son risa.
Misión Risa.
Mi son: la risa.

(Nota: A veces entristezco, por falta de energía interna para sonreír, o para reír, pero intento que se me pase pronto, aunque me pongo muy serio para lograrlo.)

Lo de Archimaldito venía al lado de la fechadecaducidad. Pero esa es otra historia.

#archimaldito

Kitai

3 de noviembre de 2017.

Así comenzó el primer concierto de la Gira Pirómanos de @kitai_oficial .

Fecha histórica para todos los fans.

Algunos saben que me estrené en Instagram para rendir homenaje a esta banda de rock, creando una cuenta llamada @archifandekitai , porque lo que presencié aquel memorable 3 de noviembre marcó parte de mi historia reciente, por todo lo que supuso de confirmación de lo que había estado vaticinando en años anteriores y lo que el devenir de mi relación con ellos me ha fraguado interiormente.

Aquel 3 de noviembre de hace 4 años Kitai entró a formar parte mi historia personal y artística.

¡A por muchos años más, hermanitos!

Con todo mi cariño para Alex @chicorot0, Deiv @deivhook , Edu @eduventuro
y Fab @fabioyanes.

Puedes ver el vídeo completo en mi canal de YouTube Archifan de Kitai, creado también exclusivamente para ellos.

#girapiromanos #presentaciónpirómanos #kitai #kitaienconcierto #kitaiendirecto #familiakitai #archifandekitai #archimalditofandekitai #familiakitai

1 de enero

Tengo siempre una sensación extraña al comenzar un nuevo año. La inercia del año anterior no me hace sentir la frontera temporal entre uno y otro. Me planteo un nuevo año no cuando lo dice el calendario sino mi propio aniversario de vida.
No me planteo nuevos proyectos sino que los dejo fluir, siendo fiel a mi espíritu de improvisación.
Sintiendo felicidad si salen bien pero no agobiándome ni negativizándome si salen mal o no salen como yo hubiera querido.
Dejar fluir todo, sin forzar ni mi cuerpo ni mi mente para no malgastar energías que necesitaré para lo próximo que venga.
Pero aún así, necesito unos días de reestructuración interna para seguir adelante.
«Año nuevo vida nueva» no suele ir conmigo. Todo se dará, todo llegará, y si no, me reiré y reiré, para no perder la buena costumbre.
                               1 de enero de 2021.
                   Jesús Fernández de Zayas
                                         «Archimaldito»

Moonwalk

Ésta es una primera edición en español de la autobiografía de Michael Jackson, Moonwalk, publicada en 1988. Recuerdo haberla leído con avidez porque, después de mi familia, Michael era una de las personas más importantes en mi vida. Recuerdo que se publicó después de la gira Bad, a la que también pude acudir en su concierto español en el estadio de fútbol Vicente Calderón.

Este fin de semana fui a casa de mis padres, y allí estaba, en un estante de libros de mi hermano Gerardo, y volví a tocar sus páginas y leer escritas las palabras de Michael que quedan como constancia de su humanidad. Y sentí mucha añoranza. De mis padres y hermanos, de Michael, de mis adolescencia y juventud.

Recordé mis momentos álgidos de jacksonmaniaco, la música que escuchaba, que se centralizaba en torno a él (hasta que conocí a Prince), mis momentos bajos (que él curaba con su música) y toda la gente que he conocido que fuera fan de Michael.

Recuerdo mi emoción al poder colaborar, por primera vez, con mi timidez innata, en lo mínimo que pudiera y me dejaran, en su organización en España de Heal The World For Children, para poder poner mi granito de arena en su misión humanitaria en el mundo.

Todo lo que hago actualmente como artista, o proyecto de artista, tiene algún guiño a Michael (en mi vestimenta, por ejemplo, como sombreros, o guantes de lentejuelas, o gafas de sol, o en mi forma de bailar, etc).

Recuerdo uno de los momentos tristes de mi vida, su muerte, y la depresión que me dio (hasta hace poco no lo he asumido) y los mensajes de condolencia que me enviaron algunos amigos, como si se hubiera muerto alguien de mi familia, porque así consideraban esas personas que era, por lo imbricada que estaba mi vida con la suya (aunque él no lo hubiera sabido nunca).

Ahora no escucho su música, obviamente, tanto como antes, porque siento tristeza. Pero sigo al tanto de todo lo que ha acontecido desde que no está entre nosotros, aunque ya no estoy interesado en su familia, ni en sus discos póstumos, ni en los documentales que siguen intentando denigrar su persona y su legado, ni en los cotilleos.

Solo respeto todo lo que hizo en vida. Como este libro.

Rompecabezas

Mis pulmones funcionan a pleno rendimiento y mi corazón percute con latidos acompasados pero que se vuelven frenéticos cuando mis pensamientos, sentimientos y hechos claman libertad.

Tengo razones para pensar que aún no soy libre y que los embaucadores digitales están aprisionando mi intelecto mientras intentan llevarme por los derroteros del colectivo alienado.

Hay demasiadas señales de desasosiego que me alarman sobre los próximos precipicios. Pero es tan larga la lista de las cosas que tengo que cumplir para mi propia supervivencia que me desentiendo de ellos. Y cuando estoy estable, vuelo, en sueños, o en otras realidades, como la que me hace creer que puedo ser artista o que puedo aportar algo al ingenio humano.

Mientras que llegan las respuestas, grito.

Mientras que llegan las respuestas, respiro controlando el final de otro ciclo, el de la madurez.

Mientras que me hago más preguntas, suavizo los altibajos emocionales con los intentos de resolver el rompecabezas en el que me estoy convirtiendo.